Self PotraitSOLANA
José Gutiérrez Solana
Madrid 1886 – 1945

Autoretrato
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   Biografía.

LA TERTULIA DEL CAFÉ POMBO (1920)
Óleo sobre lienzo (162 x 211.5 cm.)

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
Cuadro emblemático en el que vemos reflejada una de las reuniones de intelectuales tan típicas en las tres primeras décadas del siglo XX. La acción se desarrola en uno de los cafés típicos madrileños, de igual nombre que el que se indica en el título de cuadro, el café Pombo. Antes de ser propiedad del Museo de Arte Contemporáneo, el cuadro perteneció a Ramón Gómez de la Serna, a quien vemos retratado en el centro de la composición.
 
Este retrato múltiple, nos da a conocer la imágen de muchos de los intelectuales de la época, Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, Pedro Emilio Coll, Salvador Bartolozzi, incluyéndose él mismo entre ellos en un maravilloso autorretrato. Destaca la sobriedad de los retratados y los colores oscuros que utiliza, que tan característicos son del artista.
LA TERTULIA DEL CAFÉ POMBO
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LAS CORISTAS (1921)
Óleo sobre lienzo (176 x 213 cm.)
Museo de Arte Moderno de Barcelona

 
Una escena la que aquí representa Solana, en la que nos muestra su personal visión de los ambientes que tanto le gusta reflejar: los momentos cotidianos, las costumbres de los barrios bajos, tabernas y espectáculos. Exhibe escenas cotidianas retratando rostros anónimos para darles vida y expresión, a lo que se une la técnica pictórica que utiliza, dando un resultado magistral al conjunto de la obra.
LAS CORISTAS
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LA VISITA DEL OBISPO (1926)
Óleo sobre lienzo (161 x 211 cm.)

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
Otra composición que sique la misma línea que la primera expuesta aquí en cuanto a técnica, ya que siempre utilizaría los colores oscuros y sobriedad de los rostros para realizar sus composiciones retratísticas. El tema de la composición, es una vez más el reflejo de una situación cotidiana en la España de la época, que de tan diversas formas nos la presenta Solana a lo largo de su carrera.
LA VISITA DEL OBISPO
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LA PROCESIÓN DE LA MUERTE (1930)
Oleo sobre lienzo (210 x 123 cm.)

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
 
En esta obra queda reflejada la obsesión que Solana tuvo con respecto a la muerte y todo lo que a ella se refería. La obra pasa a formar parte del Museo en el que se encuantra actualmente en el año 1945. Se ve una clara influencia de la “Vanitas” de Valdés Leal y de las composiciones barrocas de este tipo en las que se refleja la idea vital del tempus fugit y la evidencia de la llegada de la muerte. Esta temática será repetida en varias obras suyas, como son “El Espejo de la Muerte”, 1929 o “El Osario”, 1931. Esta tendencia “macabra”, que también describirá con todo tipo de detalles en sus escritos, hace que este estilo haya sido clasificado particularmente como “Expresionismo tenebroso”.
LA PROCESIÓN DE LA MUERTE
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LA REUNIÓN DE LA BOTICA (1934)
Óleo sobre lienzo (160 x 210 cm.)
Museo de Arte Moderno de Barcelona

 
Siguiendo con la tendencia por reflejar sus ambientes vitales, pinta este otro cuadro. Muestra otro aspecto de la España popular y cotidiana y utiliza para ello la misma técnica que en “La Tertulia del Café Pombo”, aunque más perfeccionada tanto en el tratamiento de los colores como en el de las figuras.
LA REUNIÓN DE LA BOTICA
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LOS TRAPEROS (1926)
Mueseo de Bellas Artes de Santander

 
Solana reside largas temporadas en Cantabria, de donde toma nuevas formas y aporta mayor colorido a sus composiciones, aunque siempre dentro de sus gamas apagadas y contrastadas, para dar un acabado de carácter trágico. Comienza su temática de obras locales y costumbristas con este cuadro, de clara crítica a la sociedad; otra obra significativa en la que refleja esta temática es por ejemplo “La Rampa de Puertochico”, que realiza en el año 1943.
 
El modo en que se ha pintado este cuadro es de “trazado rápido” en el que retrata personajes anónimos. Claro reflejo de los ambientes marginales, de la realidad del momento, de la España de aquellos días. Los colores negros y amarillos crean una composición de carácter pesimista que inunda los rostros de cada uno de los presonajes y recrea un ambiente trágico.
LOS TRAPEROS
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