MURILLOMURILLO
1617-1682

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La Sagrada Familia del Pajarito
Pintado: 1650.
TAMAÑO ORIGINAL: 144 X 188 cm.

Pintura con claras influencias de sus contemporaneos Zurbarán y Rivera. Representa una escena doméstica tratada con una delicada dulzura y ambientada en un clima familiar, consiguiendo así, una mezcla de lo sacro y lo trivial. La composición del cuadro se basa en la escuela italiana, dos figuras opuestas (Madre y Padre) con una sobre iluminación de la figura del niño para atraer la atención del espectador. Las figuras, de formas precisas, están ligeramente difuminadas en sus bordes atenuando así los contrastes y apaciguando el conjunto de la imagen.

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El Buen Pastor
Pintado: 1660.
TAMAÑO ORIGINAL: 164 X 110 cm.

Murillo domina con gran maestría la anatomía y expresión de los niños, creando numerosas obras con temas infantiles.
En este caso la paz y serenidad que transmite la expresión del niño con el cordero es la consecuencia de la intención del pintor de transmitir el gozo que proporciona al creyente su devoción.

Los Niños de la Concha
Pintado: 1670.
TAMAÑO ORIGINAL:104 X 124 cm.

Cuadro que representa a Jesús dendo de beber a San Juan niño debajo de una corte de pequeños angelitos. La dulzura de anteriores obras, aunque se mantiene por el estilo del pintor, esta desvirtuada por los gestos de adultos que adoptan los niños, resulta un poco estravagante. Es sin duda una de las influencias ideologicas italianas que pretende demostrar la superioridad divina: tanto Jesús como San Juan son maduros siendo niños.

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La Virgen del Rosario
Pintado: 1950 / 55 .
TAMAÑO ORIGINAL: 164 x 120 cm.

Casi todas las carcterísticas de las pinturas de Murillo se concemtran en esta obra: el ambiente vaporoso, la primorosa figura infantil, las expresiones devotas y naturales, la figuras con detalles miniciosos y difuminadas en sus perfiles, la idílica figura femenina...
Transmite tranquilidad, paz interior, devoción, es un experto en ello y sus innumerales encargos de temas religiosos por parte de la Iglesia lo demuestran y alientan. Usa con maestría las luz y la oscuridad, no sólo como mera técnica de claro oscuro, sino como medio de transmisión de sentimientos gracias a las especiales atmósferas que consique.

La Immaculada de Soult
Pintado: 1678.
TAMAÑO ORIGINAL: 222 x 118 cm.

Uno de los últimos cuadros de Murillo se muestra como un trabajo compacto y sólido, quizás uno de los más completos del artista. Fué pintado en 1678 para Hospital de los Venerables de Sevilla.
La Magestuosidad de la Virgen esta acertadamente acentuada por la densa atmósfera que la rodea, a su vez llena de figuras de angelitos y en el que parece que el aire es dorado.
Este cuadro fue confiscado por el mariscal Soult, general de Napoleón, expuesta en el Museo del Louvre y devuelta al Museo del Prado en 1940. Es debido a esta incidencia el nombre del cuadro.

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La Inmaculada de El Escorial
TAMAÑO ORIGINAL: 222 x 118 cm

Otra imagen de la Virgen María de grandes dimensiones, es de similar composición que las otras Inmaculadas "triunfantes" de Murillo. La exagerada luminosidad del fondo que rodea a la figura de María incide en esta intención de representar la grandeza y victoria divina de la Virgen.
Los modelos de belleza que Murillo utilizó para todas sus pinturas con este tema no hicieron más que acrecentar su popularidad entre todas las capas del pueblo, creando un verdadero artista "estrella".

La Inmaculada de la Media Luna
 
TAMAÑO ORIGINAL: 206 X 144 cm.

Otra Inmaculada diseñada con la misma composición estructural pero diferente en cuanto la expresividad del personaje. Su triunfo no es exultante: el rostro está pálido, su expresión melancóloca y con la vista perdida, parece que buscase a su Hijo en los cielos.
Su estilo vaporoso permanece en este cuadro al igual que el modelo de belleza devota de otras figuras.

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