BOSCHEL BOSCO
1450-1516

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El Jardin de las Delicias
Pintado: 1500.
TAMAÑO REAL: 220 X 195 cm.

Una triptico excepcional, prodigio de mitos y tradiciones mundanas e imaginativas, plagado de un clima de fantasía inagotable. Es una pintura que se lee, son situaciones sucesivas que implican la máxima atención del espectador es su contemplación.
Tradicionalmente se denominó "La pintura del Madroño". En su primera parte se representa la creación del mundo (Adán y Eva), el centro es el "Jardín de la Delicias" y la parte izquierda es el infierno.

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El Jardin de las Delicias - El Paraiso

La primera sección del tríptico conocida como el El paraiso, describe el Jardín del Edén con Adán y Eva, antes de comer del árbol del conocimiento, en donde ninguno de los dos se esconde la vista de Dios. Se pueden observar todo tipo de animales en armonia con toda la naturaleza que los rodea.

En la parte central a la derecha de esta sección, junto al montón de basura, si se mira cuidadosamente, aparece la cara de un hombre con bigote. Curiosamente este tipo de imágenes fueron "copiadas" y desarrolladas siglos después por otro pintor genial como Dalí.


El Jardin de las Delicias - Panel central

La pieza central de este tríptico del Bosco representa muchas de las actividades humanas, fundamentalmente las que implican realciones entre hombres y mujeres. En la Edad Media era popular creer que la lujuria era el origen de todos los pecados y que después aparecieron el resto. También se creía que la fuente de esta tentación y del pecado era la mujer. Siguiendo el ejemplo de Eva que engaño a Adán, se pensaba que las mujeres no se podían ayudar por si mismas.

Sin duda una pintura que da que pensar y que se debe de observar con detenimiento.

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El Jardin de las Delicias - El Infierno

La parte final del tríptico, es la reresentación de ese lugar de terror, conocido como infierno. Es una escena que representa el resultado de una vida de inmoralidad y pecado, donde el artista describe diferentes castigos para los diferentes pecados.

La cara que aparece en la parte central, bajo un plato que contiene una gaita, es un autorretrato del propio Bosco.


La Mesa de los Pecados Capitales
TAMAÑO REAL: 120 X 150 cm.

El cuadro perteneció a Felipe II y estuvo en El Escorial hasta 1938, fecha en la que se trasladó al Museo del Prado, donde permanece hasta la fecha de hoy.
Cinco círculos forman este cuadro: cuatro pequeños (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria), y uno central que simula un gran ojo en el que se ve a Cristo resucitado presidiendo. Alrededor de esta pupila, (Círculo interior pequeño) hay escenas de la vida cotidiana que relatan los pecados capitales: soberbia, lujuria, avaricia, pereza, gula, envidia e ira.
La inscripción latina "Cave, cave, dominus videt" significa "ojo, cuidado, Dios está observándote".

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La extracción de la piedra de la locura
Pintado: 1475-80.
TAMAÑO REAL: 48 x 35 cm.

Es una composición circular que sugiere al espectador la posibilidad de contemplarla a través de un espejo. Se trata de una pintura de gran carga alegórica, burlesca y simbólica. El Bosco se empapa de fuentes folklóricas y de las costumbres de su época para narrar la extracción de la piedra de la necedad a Lubbert Das (personaje-bufón que procede de la literatura holandesa). Este lienzo, con el que el autor arremete contra las prácticas de curanderismo, está ejecutado desde un punto de vista alto, lo que le permite un espacio grande para narrar la historia. Algunos críticos dudan sobre la autenticidad de la ejecución de los personajes, que podrían haber sido rematados por algún pintor menor; no es así. La composición se remata con la inscripción “Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das”. Ahora, deberán ser ustedes quiénes especulen sobre la significación de la escena.

Roberto Bueno
Ldo. Historia del Arte


Las tentaciones de San Antonio
Pintado : últimos años.
TAMAÑO REAL: 70 x 51 cm.

En este cuadro, que es posiblemente su última obra, aparece la iconografía utilizada por el pintor flamenco a lo largo de su recorrido pictórico. Evoca un mundo corrupto a través del cual pretende transmitir una serie de verdades morales y espirituales de significados precisos. El resultado es la acumulación de una serie de extrañas composiciones en las que se mezcla lo humano y lo fantástico y que cautivan al espectador porque dibujan una escena insólita.
El santo, que aparece en primer plano en una posición reflexiva, incrementa su gracia de fe ante los ataques tentadores del diablo. El cuadro es un espectáculo cromático de gran precisión debido en parte al perfeccionamiento que muestra el autor en la técnica del óleo.

Roberto Bueno
Ldo. Historia del Arte

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El Carro de Heno
Pintado: 1500-02.
TAMAÑO REAL: Panel Central, 135 x 100 cm.

La tabla se divide en tres partes. La lateral izquierda describe el paraíso terrenal. La central contiene al carro de heno. En él, destaca un diablo azulado (símbolo del engaño) que dirige al género humano hacia la destrucción. La lateral derecha representa el infierno. La alegoría le sirve a El Bosco para narrar el camino de la vida. En el cuadro, critica a todos los estamentos de la sociedad medieval, incluido el clero. Este cuadro supone la culminación de la intención satírica y moralizante que caracteriza al genial pintor flamenco. Destaca el contraste entre el dinamismo de la escena central y la tranquilidad del paisaje de fondo, dotado este de gran luminosidad.

Roberto Bueno
Ldo. Historia del Arte


El Peregrino.
(El peregrino. Postigos del tríptico “El Carro de Heno”)
TAMAÑO REAL: Postigo del tríptico "El carro de heno" 135 x 100 cm.

Cuando se cierra el tríptico “El carro de heno”, se contempla una escena de alto valor moralizante. En ella; aparece, aterrado, un caminante. El hombre, el peregrino, se aleja de las tentaciones porque está parece arrepentido. El monasterio del El Escorial conserva una réplica, de menor calidad, de esta tabla.

Consuelo López
Lda. en Filología Hispánica

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La adoración de los Reyes Magos
Painted: 1510.
TAMAÑO REAL: Panel central, 138 x 72 cm. paneles laterales, 138 x 40 cm.

El Bosco ha roto con la tradición flamenca en este tríptico -en el que, sin embargo, conserva el gusto por terminar la tabla en un copete curvado, tal y como se hacía en Holanda después de 1500-. La figuras se recortan solemnemente sobre un equilibrado paisaje en el que han desaparecido sus acostumbradas fantasías. Al fondo, la ciudad de Jerusalén con una arquitectura singular. Destacan las figuras humanas: la Virgen, ricamente vestida y con el niño en brazos, los tres Reyes Magos, que muestran una actitud altiva, los donantes, uno junto a San Pedro -a la izquierda- y otra junto a Santa Inés - a la derecha.
El espectador encontrará algún detalle humorístico. Para ello; debe detener su mirada en San José, que seca los pañales del niño Jesús, y en el baile de los campesinos, animado por un instrumento profano y ligado al sexo como es la gaita.

 

Consuelo López
Lda. en Filología Hispánica

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