VIAJE SIN RETORNO I Le estremece el frío del acero en sus muñecas; es como el filo tajante de una cuchilla de carnicero rozando su piel y dispuesta a trinchar sus alas de pobre pajarito que acaba de abandonar el nido. Aprieta los dientes con impotente cólera. A su edad, apenas un pollito recién salido del cascarón, aún saborea el placer agridulce de la rebeldía. No puede apartar la mirada de las esposas que el policía acaba de colocarle. Habituado a pensar en imágenes, como secuencias cinematográficas de una película en constante revisión, una acude a su mente, la de un pajarillo intentando echarse a volar con sus alas cortadas desde lo alto de un acantilado. Le zarandean sin compasión para introducirle en la parte trasera del coche policial. Con el último empujón ha caído boca arriba a todo lo largo sobre el asiento, evitando por poco golpear la cabeza con el manillar de la otra puerta. Permanece así, rígido, con la mirada perdida en el techo del vehículo, como un cadáver sorprendido repentinamente por la Parca a quien nadie ha tenido la decencia de cerrar los ojos clavados en la puerta del más allá, ni acomodar debidamente...[Leer completo] |