 Homenaje a Debussy |
No está claro el motivo de su residencia en Argentina tras la Guerra Civil. Elabora Atlántida, ambicioso proyecto acabado por su discípulo Ernesto Halffter.
Falla es el músico español de mayor proyección universal.
Conrado del Campo (Madrid, 1878-1953) destacó por su amabilidad y por su virtuosismo en el violín. Seguidor de R.Strauss y casticista, produjo una ingente obra de la que destacamos La divina Comedia (1909) y Fantasía castellana (1939). Se le critica su uniformidad decimonónica. |
 Homenaje a Debussy |
 Joaquín Turina |
Joaquín Turina (Sevilla, 1882-1949) triunfó, como Falla, en París. La procesión del rocío (1912), poema sinfónico sevillanista, fue seguida de Danzas fantásticas (1919) y Sinfonía sevillana (1920). Para cuarteto de laúdes compuso La oración del torero (1925). Le siguen una Sonata (1932) para guitarra y una Rapsodia sinfónica (1934). Tras la guerra civil, gozó de una posición privilegiada y acomodaticia. |
 La procesión del Rocío |
Julio Gómez (Madrid, 1886-1973) ganó la amistad de sus contemporáneos por su ideología progresista. A su Suite en La (1917) para orquesta siguen Cromos españoles (1929), Maese Pérez el Organista (1941) y Cuarteto plateresco (1948). Destacó como musicólogo.
Jesús Guridi (Vitoria, 1886-1961), nacionalista, se inicia en la ópera y zarzuela: tras Mirentxu (1910) compone Amaya (1920). Experimenta lo sinfónico con Una aventura de don Quijote (1916) o En un barco fenicio (1927) y triunfa con Diez melodías vascas (1940). También escribió música de cámara. |
 Jesús Guridi |
|
 Xavier Montsalvatge, Eduardo Toldrá y Óscar Esplá |
Óscar Esplá (Alicante, 1886-1976) cierra una etapa española. Conoce el éxito con El sueño de Eros (1912), La nochebuena del diablo (1923) o Don Quijote velando las armas (1924), poemas sinfónicos. Escribió música de cámara y pianística. A su inspiración popular, Esplá añade un aire levantino, con una escala diatónica original. |
Otros autores de este momento son Joaquín Nin, Jaime Pahissa, Andrés Isasi, Beltrán Pagola o Eduardo López-Chávarri.
Destaca el pianista catalán Federico Mompou (1893-1987), desde Impresiones íntimas (1914) a Música callada (1959-67). Para guitarra escribió una Suite Compostelana (1962). Impresiona su sensibilidad y lirismo.
Un estímulo para la música religiosa fue la encíclica Motu Proprio (1903). Sus resultados en España distan de ser brillantes. |
 Federico Mompou |
|
 Comentarios a su Concierto para violín y orquesta |
Tampoco prospera la zarzuela, pese al entusiasmo de Amadeo Vives (1871-1932), Pablo Sorozábal (1897-1988) y Federico Moreno Torroba (1891-1982), autor de música sinfónica y guitarrística.
Una nueva generación llega en 1927, influida por Falla y Stravinski y estímulada por Adolfo Salazar: el madrileño "Grupo de los Ocho". Lo integran Juan José Mantecón, Fernando Remacha (1898-197) -a quien el exilio interior no le impidió escribir Concierto para guitarra y orquesta (1955) o Jesucristo en la Cruz (1964)-, Rodolfo Halffter (1900-1987) -que, también exiliado compone Tripartita (1959)- y su hermano Ernesto (1905-) -cuya producción abarca de la Sinfonietta (1925) al Concierto para guitarra y orquesta (1969)-. |
Completan el grupo Julián Bautista, Gustavo Pittaluga, Rosa García Ascot y Salvador Bacarisse (1898-1963), que escandalizó con Heraldos (1923) para piano. En Francia languidece, pese a su Concertino (1957) para guitarra y orquesta.
En Cataluña, un grupo paralelo lo forman Roberto Gerhard (1896-1970), exiliado en Inglaterra, Eduardo Toldrá, Joaquín Salvat, Grau, Manuel Blancafort.... |
 Roberto Gerhard |
 "Festival Rodrigo" Japón, 1973 |
Se dice que la Guerra Civil (1936-39) no alteró demasiado el ya delicado panorama musical, pero los años 40 suponen un aislamiento cultural.
La gran obra de estos años está firmada por Joaquín Rodrigo (Sagunto, 1901-1999), conocido ya por su Zarabanda lejana y villancico (1930). Presenta el Concierto de Aranjuez (1938-39), escrito en París, para guitarra y orquesta. Su éxito lo lleva a una cierta repetición en Fantasía para un gentilhombre (1954) o Concierto divertimento (1981). Destaca su obra pianística y religiosa. |
 Joaquín Rodrigo con Andrés Segovia |
 Rodolfo y Cristóbal Halffter |
Músicos de este momento son Jesús García Leoz, José Muñoz Molleda, Rafael Rodríguez Albert, Matilde Salvador o Vicente Asencio (1903-1979).
Xavier Montsalvage (Gerona, 1912-) destaca en los 40, con la Sinfonía mediterránea. Su música conecta con ritmos habaneros.
Gerardo Gombau (1906-1971) experimenta nuevas técnicas. Se le asemeja Joaquín Homs. Al Círculo Manuel de Falla barcelonés pertenecen Juan Comellas, Ángel Cerdá, Juan-Eduardo Cirlot y el malagueño Antonio Ruiz Pipó (1933-).
El cambio llega con la Generación de 1951, seguidora de Stravinski y Bela Bartok, dodecafonista y atonal. |
De su nombre es responsable Cristóbal Halffter, autor de Microformas (1960). Abarca al grupo catalán Música Abierta -formado por Mestres-Quadreny, Josep Cercós o Juan Hidalgo- y al Grupo Nueva Música (1958), de Ramón Arce, Cristóbal Halffter, Antón García Abril, Luis de Pablo, Manuel Moreno Buendía, etc.
Juan Hidalgo (Las Palmas, 1927) cultivó la música electrónica con Ukanga (1957) o Rose Selavy (1976).
Cristóbal Halffter (Madrid, 1930) y Luis de Pablo (Madrid, 1930) se consideran músicos complementarios. El primero evoluciona de su Scherzo (1951) y Concertino (1956) para cuerda al expresionismo de sus Brechtlieder (1967). Trata formas populares en Tiento (1981). |
 Obra de Cristóbal Halffter |
 Luis de Pablo |
El segundo parte de Gárgolas (1953) para seguir a Bela Bartok hasta Módulos (1963-67). Elephants Ivres I-IV (1972-73) combinan tradición y modernidad. Tinieblas del agua (1978) ensayan con música electrónica. |
 Luis de Pablo, Trío para cuerda (1978) |
 Obras de Bernaola |
A este grupo se asimila Carmelo Bernaola (1929-2002), autor de Superficies números I y II (1961-62), Permutado (1963) para violín y guitarra o Superposiciones variables (1976) para clarinete y magnetófonos y dos sinfonías (1974 y 1980). También Ramón Barce (Madrid, 1928) experimenta en Sonata para piano (1956) o Estudio de sonoridades (1962). |
 Leonardo Balada |
Al grupo catalán pertenece Josep María Mestres Quedreny (Manresa, 1929), con Invenciones móviles (1961) o Peça per a Serra Mecànica (1963); Josep Cercós y Xavier Benguerel -autor de un Concierto para guitarra y orquesta (1971)-.
Junto a ellos destaca Joan Guinjoan (Tarragona, 1931), Leonardo Balada (Barcelona, 1933), autor de obras para numerosos instrumentos y de la ópera Cristóbal Colón (1992); Antón García Abril (1933), Claudio Prieto (1934), Salvador Pueyo (1935), etc. |
 Obra para guitarra de Claudio Prieto |
Una nueva generación viene con Miguel Ángel Coria (Madrid, 1937) y el crítico y compositor Tomás Marco (Madrid, 1942), desde Trivium (1963) a Naturaleza muerta con guitarra (1976) para terminar en el Concierto Austral (1981) para oboe y orquesta. El panorama se completa con el clarinetista Jesús Villa Rojo (Guadalajara, 1940), desde Tres piezas para ritmos desvirtuados (1966) hasta Antilogía (1980) para orquesta; o con Carlos Cruz de Castro (Madrid, 1941) -Menaje (1970) para utensilios de mesa y cocina- o Carles Guinovart (Barcelona, 1941).
Posteriores son Francisco Guerrero (Linares, 1951), José Ramón Encinar (Madrid, 1954), José Luis Turina (1951), José Iges (1951), Enrique Macías o el catalán Carles Santos, autor de interesantes óperas.
La música actual no se halla protegida por esfuerzos estatales. Mayor atención recibe de diferentes emisoras de radio dirigidas a un público especializado. Sigue ausente en instituciones como la Universidad. |
 Carlos Cruz de Castro con Rodolfo Halffter |
|