Origen de la música
   Siglo XVIII
 
   La presencia de los Borbones en España condicionó nuestra música. Introdujo la homofonía, con disonancias aprendidas de la música italiana, en lugar del antiguo contrapunto. Plantea el papel de la nota Si en la octava y otros problemas.
 
   Feijoo participa en polémicas entre músicos antiguos y modernos. Además, se crea una imprenta musical. Antonio Eximeno o Esteban de Arteaga, jesuitas expulsados, serán historiadores de la música española.

Origen de la música

 
   Las novedades produjeron un estancamiento de la música religiosa. En ésta destaca Sebastián Durón (1660-1716), que discute sobre disonancias y reglas de composición. Simpatiza con las innovaciones italianas y escribe música teatral.
 
   Le suceden en la Real Capilla José de Torres Martínez Bravo, Antonio Literes (1673-1747), José de Nebra (1702-1768) e hijos. Gran músico fue Antonio Rodríguez de Hita (1724-1787), teórico e historiador, en cuyas zarzuelas colabora Ramón de la Cruz. En Cataluña componen Pedro Rabassa (1694-1760) o José Pons.

Diapasón instructivo

 

Pablo Minguet Yrol
Reglas y Advertencias... (Madrid, 1752)
   La música profana desarrolla con violín, viola, violonchelo y contrabajo -y, a menudo, tecla-, la música de cámara para reyes y nobles. Entre los instrumentistas brilló el guitarrista Santiago de Murcia, maestro de la Reina. El padre Basilio -Miguel García- sorprendió a Boccherini por su virtuosismo, así como Fernando Fernandiere.

 
   Entre los extranjeros en España destaca el napolitano Domenico Scarlatti (1685-1757), maestro de clave y autor de sonatas. Discípulos suyos fueron Sebastián de Albero (1722-1756) y el padre Antonio Soler (Olot, 1729-1783), afincado en El Escorial y autor de Sonatas y Quintetos de cuerda y tecla, marcados por el violonchelista de la Capilla Real Luigi Boccherini (1743-1805).
 
   En violín destaca José de Herrando (1680-1762), amigo de Torres Villarroel y autor de un tratado teórico.

Manuscrito de Stabat Mater de Antonio Soler

 

La Música
   Muchos nobles ampararon a músicos: Tomás de Iriarte en su poema La Música (1780) los recuerda. Otras instituciones fomentan la música y la danza; se habilitan teatros, como el de los Caños del Peral para conciertos espirituales desde 1787. La presencia en 1737 de Farinelli (1705-1782) -Carlos Broschi- cambia la perspectiva musical hasta su partida en 1759. Sus óperas, con libreto de Metastasio, suponen el triunfo de lo italiano. Modalidades de teatro escénico serán la tonadilla escénica, opereta en una escena o el melólogo, declamación con espacios musicales.
Preludio de Antonio Soler