Van Gogh, Retrato de Père Tanguy, 1887-1888, óleo sobre lienzo, 65x 51, colección Stavros S.Niarchos. Van Gogh con esta obra intenta reivindicar un nuevo tipo de retrato, al igual que Monet reivindicó un nuevo tipo de paisaje.Este retrato fue punto de arranque para la galería de retratos de Arlés. El retrato aún es arcaico por la visión frontal. Se ha sustituido el fondo neutro típico del siglo XIX, por el abigarrado, repleto de ilustraciones del arte japonés, por el que el autor sentía especial debilidad. La pincelada es autónoma y radial, será característica de Van Gogh. Toma como centro el entrecejo, la pincelada se enrosca y quedan toques sueltos sin fundir. Es audaz el que la figura esté delimitada por un trazo rojo, lo que supone la recuperación de la imagen después del efecto difuminado del Impresionismo. El personaje representado es un modesto comerciante de materiales, cuya trastienda se convirtió en lugar de tertulia, además en su escaparate se exponían obras. Es evidente cómo Van Gogh exalta la figura del amigo benefactor.
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