![]() Van Gogh, retrato de la Arlesiana: Madame Ginoux con libros, 1888, óleo sobre lienzo, 91´4 x 73´7 cm, Nueva York, The Metropolitan Museum of Art. La deuda con el arte japonés es clara: limpieza y nitidez de contorno recortado en fondo plano y de mancha amarilla. Juega con colores saturados: rojo, amarillo y negro, que producen gran impacto en el espectador. En Van Gogh es frecuente la arbitrariedad cromática y el valor simbólico del color.En sus cartas, él mismo explicaba el significado de cada color: el amarillo expresa la luz, sol y color de la amistad. Esto es lo que quería expresar hacia la buena mujer que le facilitó la casa que alquiló en Arlés. Las palabras textuales del artista: "Estoy intentando un retrato no sólo fisonómico, sino que sea capaz de transmitir al espectador lo que de eterno tiene el ser humano y que antes en la pintura tradicional se representaba por el nimbo de los santos". Esto constata su uso vanguardista y personal del color.
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