![]() P. Chavannes, Mujeres a orillas del mar, 1879, Musée d´Orsay, París. Las figuras son estables y se asientan sólidamente en el espacio. Se ha recuperado el contorno, y con ello lo escultórico. Se ambienta en paisaje que aporta luz rojiza que se identifica con la melancolía finisecular. A veces se ha entendido como metáfora de las tres actitudes humanas: la actitud activa, representada en la figura que se peina, la pasiva en la que nos mira y la contemplativa en la que está de espaldas. A primera vista es estable en composición, el eje está ligeramente descentrado, rompiendo el esquema clásico.
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