ESPAÑA,
VUELTA A
LA FIGURACIÓN
 

 
  • Un nuevo realismo:
     
         Pasada la primera onda expansiva de la tendencia hacia la no-figuración, el arte se va decantando por formas más reposadas y pretende la vuelta a un nuevo figurativismo.
     
  • Pop-Art
     
         Nuevos artistas van apareciendo para hacer nacer esta pintura realista de inspiración consumista. El Equipo Crónica de Valencia realiza un incisivo Pop-Art, criticando las estructuras sociales en la última época del franquismo. Este equipo se formó inicialmente por Rafael Solbes y Manuel Valdés. Tratan de narrar la realidad cotidiana desde una óptica pop. Su postura ante la realidad y los mitos actuales es muy crítica.

         Rafael Solbes en este tema se plantea el reducir una de las obras tópicas de España al más puro y típico producto kistch. Para ello se permite licencias tales como colocar juguetes de plástico en el suelo o reproducciones de pinturas en las paredes, e incluso una televisión al fondo. En los personajes de la derecha se retrata a él mismo y a Valdés. Temas como este pueden interpretarse desde una óptica múltiple. Algunos lo han interpretado como la puesta en escena de una clase ensimismada con los objetos de consumo y absorbida por la televisión. Ésta, sería una interpretación que distaría mucho de lo que Velázquez quiso retratar. Otros con menos sentido crítico han dado en decir que Solbes se presenta como nuevo Velázquez, ambos grandes retratistas de la sociedad de su tiempo.


     
  • Otras tendencias contemporáneas:
     

         En estos años de la segunda mitad de siglo XX es habitual el que las tendencias se multipliquen, algunos nombres representativos, pueden ser: Celis, de reminiscencias abstractas y pop, Alcaín que usa recursos pop en una temática ingenua, Isabel Villar que quizá sea de las mejores representantes del arte naïf español, Orcajo, que vive obsesionado con la ciudad y sus industrias, hace una pintura angustiosa de tuberías y autopistas.
     
    El mágico encanto de Isabel Villar se transparenta en sus imágenes y sucesos casi oníricos que pueden recordar el Surrealismo. En su obra adopta un aire de inocencia típicamente naïf.
     

  • El Hiperrealismo
     
         En España el Hiperrealismo lo encarna menjor que ningún otro Antonio López. Él comenzó su obra en la década de los 50 cuando aún España se movía en los cauces de la abstracción.

         La obra de Antonio López es solitaria y de alto realismo mágico. Su preocupación por la veracidad analítica hace que de su obra emerja la poesía. Una poesía de las cosas aparentemente descuidadas, pero captadas por su ojo y su corazón. Su trabajo, hecho del natural, transmite las vibraciones lumínicas y cromáticas hasta tal punto que nos cautiva con su magia.
     
         Su encanto no radica en la virtud imitativa manual, sino en la transcendencia que emana de sus imágenes. Antonio López es el pintor de la soledad de los objetos, de la eternidad del instante.
     

    Escrito por:
    Beatriz Aragonés Escobar.
    Licenciada en Historia del Arte


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