PEQUEÑA BIOGRAFÍA DE LOS PRINCIPALES ESCRITORES
 

 
Leandro Fernández de Moratín
(1760-1828)
LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

     Leandro Fernández de Moratín -Inarco Celenio entre los Árcades de Roma-, fue madrileño como su padre Nicolás. Unas viruelas sufridas a los cuatro años le hicieron tímido y reservado. Desde niño se aficionó al teatro y fue un hábil imitador de personajes como Jovellanos, García de la Huerta o el propio rey Carlos III. Desde 1787 fue secretario del Conde de Cabarrús y dos años después toma órdenes menores para obtener un beneficio eclesiástico.
 
   El 22/5/1790 estrena El viejo y la niña, comedia, en verso. Representa el disgusto de don Juan al ver a su Isabel engañada por su malvado tutor y casada con el viejo don Roque. Isabel terminará sus días en clausura.
 
   El 7/2/1792 se estrena La comedia nueva o el café, en dos actos en prosa. Esta sátira ridiculiza la comedia heróica y alude indirectamente al dramaturgo Comella. Trata de cómo Don Eleuterio estrena El gran cerco de Viena. Convencido de su futuro éxito, su autor imprime la obra y planea casar a su hija Mariquita con don Hermógenes. La ansiedad y un fallo en el reloj de este pedante les hacen llegar tarde al fracaso estrepitoso de la comedia. Don Hermógenes los abandona, pero la familia se salva gracias a la filantropía de don Pedro, que ofrece un empleo a don Eleuterio sin burlarse de él. Desde el prólogo avisaba Moratín de su fin moral y de que "ofrece una pintura fiel del estado de nuestro teatro".
 
   Moratín viaja a Francia y, ante el Terror de la Revolución, marcha a Inglaterra, donde traduce Hamlet. De 1793 a 1796 visita Italia. Vuelve a España tres años después, para dirigir una Junta de censura del Gobierno (1799) para la reforma del teatro, que fracasó en 1802 ante las protestas del Municipio y de los actores.
 
   Desde 1787 guardaba Leandro una zarzuela titulada El barón. Su autor la estrena en 1803, en forma de comedia.
 
   Al año siguiente estrena Moratín La mojigata (19/5/1804), escrita desde 1791: la discreta doña Inés debe casarse con el figurón don Claudio. Doña Clara, hipócrita mojigata, finge una vocación religiosa, deshecha a los primeros requiebros de Claudio, que busca su dote. Dicha dote pasará a Inés, que la reparte con los novios. La mojigata traería problemas con la Inquisición.
 
   Su obra maestra fue, sin duda El sí de las niñas (24/1/1806), acaso refundición de su comedia perdida El tutor. Representa la renuncia del viejo don Diego a su matrimonio con la niña doña Francisca, al verla enamorada de su sobrino don Carlos.
   Ataca la educación hipócrita de las damas en los conventos y los matrimonios desiguales entre ancianos y jovencitas. Subraya valores como la disciplina, la sinceridad, etc.
 
   Su autor, huye de Madrid en 1808, para volver en 1811 a ocuparse de la Biblioteca Real con José Bonaparte.
 
   Un año después acompañaría a Valencia al gobierno francés. Reside en Peñíscola, de donde viaja a Barcelona. Allí estrena en 1814 una de sus dos comedias traducidas de Molière: El médico a palos.
 
   Hasta 1820 vivió entre Francia e Italia. El Trienio Liberal le anima a regresar a Barcelona, de donde vuelve a Francia, con Manuel Silvela, por una epidemia de peste. Murió en París con sesenta y ocho años.
 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología