JOSÉ ZORRILLA Y EL DRAMA HISTÓRICO
 

 

A. Esquivel:
Los poetas contemporáneos

    0.-  Los últimos años de la década de 1830 muestran el fin del drama romántico y el resurgir de la comedia de costumbres o burguesa, comedia moratiniana, moralizante y ejemplar, humorística y adaptada a su época. La cultivaron Manuel Eduardo Gorostiza (1789-1851) o Francisco Flores Arenas (1801-1871).
 
    1.-  Su mejor representante es Manuel Bretón de los Herreros (1796-1873), nacido en Logroño. Luchó en la Guerra de la Independencia, fue compañero de Juan Grimaldi y autor de ciento tres comedias originales, entre las que incluimos dramas históricos. Pese a realizar una crítica superficial de la burguesía, resulta divertido y constructivo en su teatro.
 
   Sigue a Moratín en sus obras iniciales: A la vejez, viruelas (1824) y Marcela o ¿a cuál de los tres? (1831). En ésta caricaturiza los tres pretendientes de una viuda. Triunfó su drama Elena (1834), sobre esta dama enloquecida por su perverso tío Gerardo.

Bretón de los Herreros
   Muérete y verás (1837) presenta a Pablo, oficialmente muerto por los carlistas, que, de vuelta, contempla cómo su novia y amigos le olvidan. Escarmentado, elige como esposa a la única que lo lloró muerto. La obra incluye referencias irónicas al romanticismo y refleja lo lejos que se sitúa de este movimiento.
 
   Este año de 1837 fue miembro de la R.A.E. y, posteriormente, secretario perpetuo.
 
   En su obra más aplaudida, El pelo de la dehesa (1840), el aragonés Frutos viene a Madrid a casarse con Elisa, a instancias de su padre. Ante las penosas costumbres de la niña, el tosco -pero noble- aragonés acepta que ésta se case con Miguel. Frutos marcha soltero, pero libre y feliz.

Gertrudis Gómez de Avellaneda

 
   Su continuación, Don Frutos en Belchite (1845), no igualó su éxito. Mayor fue el de La niña del mostrador (1854), sobre la candorosa Narcisa, defendida por el pintor Gabriel.
 
    2.-  Autora de Alfonso Munio (1844), drama de tema medieval, fue la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873). A ella se debe Saúl (1849) y Baltasar (1858), en que la figura de este rey muestra un personaje romántico, hastiado de la vida.

 
    3.-  Con Grimaldi vendría a Madrid el mejor representante de la alta comedia: el argentino Ventura de la Vega (1807-1865), comisario del Teatro Español y director del Conservatorio.
 

Ventura de la Vega leyendo una
comedia a los actores en el Teatro Real
   El hombre de mundo (1845) triunfa en el teatro. Presenta a don Luis, casado con doña Clara, tras una vida de amoríos. Su amigo don Juan y las relaciones entre su cuñada y Antonio enredan su vida. Celoso, sufre los males que él causó antes. Aclarándose los hechos, el matrimonio resuelve los problemas de todos.
 
   La representación póstuma de La muerte de César, en 1865, puede marcar el fracaso definitivo de la tragedia clásica en España, pese a la innegable calidad de esta obra.

El hombre de mundo(1843)

 
JOSÉ ZORRILLA

 

José Zorrilla
por A. Esquivel
    4.-  En Valladolid nació José de Zorrilla y Moral (1817-1893), hijo único de un absolutista, con quien mantendría tensas relaciones, y de una madre que murió joven.
 
   Estudió en el Seminario de Nobles de Madrid y en Valladolid. Famoso por un poema a la muerte de Larra, conoció la fama y la amistad de sus contemporáneos. En 1839 se casa con Florentina Matilde O'Reilly, viuda, veintidós años mayor que él, con quien tuvo una relación penosa y atormentada.
 
    4.a.-  José Zorrilla es autor de treinta y tres obras dramáticas, de las que veintiuna se estrenaron entre 1839 y 1849, su década prodigiosa.
 
   Un primer drama, Vivir loco y morir más (1836), trataba la condición del artista. En colaboración con Antonio García Gutiérrez escribe Juan Dándolo (24/7/1839), y el 16/9/1839 representa Cada cual con su razón, con mayor éxito.

Manuscrito autógrafo de
El zapatero y el rey.
Segunda parte.
   Se aplaudió Lealtad de una mujer y aventuras de una noche (7/3/1840), en verso y en tres actos: Margarita protege al príncipe de Viana, don Carlos, de su padre, el rey Juan, preocupando a su marido, Pedro de Peralta. Casualmente, defiende a Juan de los rebeldes que liberan a Carlos. La perdonan su rey y su esposo.
 
    4.b.-  El éxito llega con El zapatero y el rey (14/3/1840), drama en cuatro actos: el rey Pedro de Castilla, vence una conjuración a favor de Enrique, desprecia la excomunión del Papa y condena a Juan de Colmenares, cabecilla de los rebeldes, por asesinar al padre del zapatero Blas. La figura del rey, engrandecida por su virilidad, rompía con la tradición negativa que lo rodeaba.

Segunda edición (1846) de
El zapatero y el rey.
Segunda parte.
   Una Segunda Parte se estrena el 21/9/1841 con éxito. Beltrán de Claquin, partidario de Enrique, mata al rey Pedro. Enrique contempla el sacrificio de una hija suya, que creía perdida, a manos del capitán Blas, que la amaba y era correspondido.
 
   La circunstancia le anima a estrenar Apoteósis de don Pedro Calderón de la Barca y cuatro obras más, todas de ese mismo año: El eco del torrente, Los dos virreyes, Un año y un día y Sancho García.

El puñal del godo
Edición de 1847
    4.c.-  En sus Recuerdos del tiempo viejo aseguraba Zorrilla haber escrito El puñal del godo -drama en un acto- en veinticuatro horas, por una apuesta. Se estrenó el 7/3/1843, interpretada por Carlos Latorre: Romano, eremita, habla a Teudia de su extraño compañero, don Rodrigo, que espera morir a manos del Conde don Julián. Teudia mata al Conde, muestra lo falso de los augurios y anima al rey a recuperar su trono. El éxito de la obra dio lugar a una segunda parte.
 
   De ese mismo año son Sofronía o El caballo del rey Sancho.
 
    4.d.-  El drama más brillante de este siglo, si no de toda nuestra literatura, es versión de una obra atribuida a Tirso o de Antonio de Zamora: Don Juan Tenorio, estrenada el 28 de Marzo de 1844. Su éxito superó con creces las expectativas del autor.
   Don Juan Tenorio es un "drama fantástico-religioso en dos partes", de cuatro y tres actos, respectivamente, con títulos propios.

Primera edición de
Don Juan Tenorio
   Como novedad, aparece Luis Mejía, alter ego y víctima de don Juan. Los padres de ambos comprueban en una hostería, durante unos carnavales, sus crímenes y depravación. Don Juan se aproxima al arrepentimiento, tras seducir a doña Inés, antes de asesinar a don Gonzalo y huir de España.
 
   En la Segunda parte, ya en España, don Juan visita el panteón donde descansan sus víctimas. Avellaneda y el Capitán Centellas le hacen olvidar ciertas alucinaciones, pero don Juan invita a la estatua del Comendador. Un altercado con sus amigos y su imprudencia lo hacen víctima de la estatua, pero, antes de morir, doña Inés intercede por quien, en su momento, le manifestó verdadero amor y logra la salvación de don Juan.

Salvador Dalí inspirado por
Don Juan Tenorio
   El éxito de esta obra, disparado desde una representación de 1860, llega multiplicado hasta hoy.
 

Manuscrito autógrafo de
Don Juan Tenorio
   Don Juan logra su salvación, frente a la condena del convidado de Tirso o a la dudosa salvación de otros donjuanes. Zorrilla añadió brillo a la escena: carnavales, parlamentos en italiano, paralelismo de escenas, religiosidad, efectismo macabro... Su personaje queda como referencia -no siempre negativa- de la virilidad: arrogancia, seducción, dinamismo, por un lado; maldad, crueldad, inconstancia e inmadurez, por otro.
 
   Desde 1844 Don Juan Tenorio se recordará en parodias, zarzuelas, interpretaciones, estudios, tesis doctorales... En nuestros días se representa el 1 de Noviembre, día de difuntos, como un memento mori de la cultura hispánica.

Manuscrito autógrafo de
Don Juan Tenorio
   El satanismo de este teatro se prolonga con La copa de marfil (10/5/1844), en Rosmunda, esposa del rey Alboino y enamorada de Rodimiro. Para vengar a su padre, Rosmunda mata a su marido y prueba a Brenilda, enamorada de Rodimiro e hija secreta de Alboino, que aquél ha sido responsable de la muerte del rey. La acción se situaba en el siglo VI, en una Verona confusa y medieval. La obra recibió una crítica severa, pero hoy aplaudimos su vigor e imaginación.

Escritorio de
José Zorrilla en Valladolid

Don Juan Tenorio
en versión de Salvador Dalí
   Estrena ahora El alcalde Ronquillo (1845) o El rey loco (15/1/1847).
 
   La calentura (5/11/1847), drama en un acto, continuaba El puñal del godo: Teudia comenta con Romano la vuelta de don Rodrigo. Fue despreciado por don Pelayo y sus remordimientos se centran en la Cava, Florinda, que, enferma, lo visita. Perdonando al rey, muere Florinda y Rodrigo huye, maldito, a la montaña.

Primera edición de
Traidor, inconfeso y mártir
    4.e.-  El 3/3/1849 estrena Traidor, inconfeso y mártir. Zorrilla consideraría ésta su última obra teatral, aunque no lo fuese realmente. Trataba la leyenda que identificó a Gabriel Espinosa, con Sebastián, difunto rey portugués. Con él viaja doña Aurora, hija abandonada del alcalde don Rodrigo, a quien maldice por matar a Gabriel, que, póstumamente, declara ser el rey Sebastián. Su autor señala la colaboración de José María Díaz en alguna escena.
 
   En 1850 nuestro autor se encuentra en París, donde publica y se enamora.
 
   El 8/1/1855 desembarca en La Habana, de donde marcha a México y escribe la zarzuela Amor y arte (1862). Publica y trata a la aristocracia y al emperador Maximiliano, cuyo fusilamiento le disuade de volver a México. Se instala en Barcelona y visita Francia.

Retrato de José Zorrilla
por Federico Madrazo
   En 1869 se casa por segunda vez, con Juana Pacheco, de veinte años. Estrena en Barcelona Entre clérigos y diablos (19/5/1870) y, agobiado por problemas econónicos, viaja a Madrid e Italia. Estrena el drama religioso Pilatos (14/3/1877) y la zarzuela Don Juan Tenorio (31/10/1877), que le permitiría cobrar los derechos perdidos en el drama de 1844.

Entierro de José Zorrilla
por la calle de Montera en Madrid
   Hasta su muerte reside en Valladolid, ofreciendo recitales de sus poemas para reparar su economía. Murió de un tumor cerebral el 23/1/1893.
 
    4.f.-  Zorrilla parte del drama romántico para continuar por los derroteros del histórico o nacional. Destaca en su obra el verso sonoro, el dinamismo en los personajes y su tratamiento del mal, encarnado en hombres, mujeres o situaciones. Pero es en su sentido de la teatralidad y del drama como espectáculo donde brilló, sobre lo hueco de algunas escenas y planteamientos. Se recuerda a José Zorrilla como hombre sencillo, bondadoso, modesto y atractivo para las mujeres, inestable e improvisador. Una ideología conservadora, mezclada con rasgos liberales, complican su personalidad, recordada hasta nuestros días.
    5.-  Cultivadores del drama histórico serán Aureliano Fernández Guerra (1816-1891), Manuel Cañete (1822-1891) o Eulogio Florentino Sanz (1822-1881), junto a autores más conocidos como Manuel Fernández y González (1821-1888) o el malagueño Tomás Rodríguez Rubí (1817-1890), conocido por las dos partes de La rueda de la fortuna (1843 y 1845).
 

 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología