LOS COMIENZOS DEL DRAMA ROMÁNTICO
 

 
    0.-  A comienzos del siglo XIX, la Guerra de Independencia (1808-1814), contra el francés José Bonaparte, nombrado rey de España, genera un teatro político de diversas tendencias: Zavala y Zamora escribe El templo de la gloria y La clemencia de Tito para adular a este rey, pero la actitud más habitual sería la de Francisco de Paula Martí, defensor de los independentistas en El Día Dos de Mayo de 1808 en Madrid y muerte heroica de Daoiz y Velarde (1813).
 
   Existen refundiciones o adaptaciones de obras españolas sobre la libertad o la lucha contra la tiranía: las Numancias o las tragedias sobre historia clásica. Títulos representativos son El sermón sin fruto, o sea José Botella en el Ayuntamiento de Logroño de Félix Enciso Castrillón. Compensaban su escasa calidad con su interés puntual.
 
   Desde 1814, una polémica sobre teatro presenta a Nicolás Böhl de Faber (1770-1836) defendiendo lo nacional de nuestra comedia clásico, frente a José Joaquín de Mora (1783-1864), partidario de una mayor disciplina dramática.
   El francés Jean Marie Grimaldi (1796-1872) mejoró desde 1823 nuestro teatro, descubriendo actores como Carlos Latorre o Julián Romea y mostrando una visión amplia del espectáculo. Como autor, triunfó con su comedia de magia La pata de cabra (18/2/1829): don Juan conquista a Leonor, apoyado por Cupido y otros personajes mitológicos y alegóricos, que realizan trucos escénicos y artificios teatrales.
 
   Existió una comedia moratiniana con Fernando José Cagigal (1756-1824), Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851), Javier de Burgos (1778-1849) o Eugenio de Tapia (1776-1860).

Fusilamientos del 2 de Mayo
por Francisco de Goya
   Unida a la política, pervive la tragedia de origen neoclásico, como La viuda de Padilla (1812) de Martínez de la Rosa.

Obras literarias (París, 1830)
de Martínez de la Rosa
    1.-  Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), granadino, fue un patriota en la Guerra de la Independencia. Viajó a Londres entre 1810-11, y conoció la obra de Shakespeare.
   En 1812 representa Lo que puede un empleo y La viuda de Padilla.
 
   Esta tragedia en cinco actos en verso trata el fracaso de los comuneros contra Carlos V. La viuda de Padilla se mata para no entregarse, solución que siguen otros personajes. La tragedia aludía a la actualidad española.

Martínez de la Rosa
por M.de Ojeda
   Ser diputado en las Cortes de 1813 costó a nuestro autor seis años de prisión (1814-1820). En el trienio liberal, estrena La niña en casa y la madre en la máscara (1821) y emigra a Francia.
 
   Convive con románticos prestigiosos y estrena la tragedia en prosa Abén Humeya (1830), escrita previamente en francés. Recrea la guerra de Granada del siglo XVI: el liderazgo de Abén Humeya sucumbe cuando su suegro intenta salvarlo a costa de otros rebeldes que acaban con su vida. El nuevo adalid hará fracasar la rebelión.
   Vive desde 1831 en España, donde estrena La conjuración de Venecia, año de 1310 (1834), drama de cinco actos en prosa, sobre el fracaso de la conjuración de Rugiero, esposo secreto de Laura y víctima de Pedro Morosini, pese a reconocer en él a un hijo ilegítimo.
 
   Mostraba el triunfo cruel de la razón de estado sobre los lazos de sangre y la libertad. Fue un modelo de drama romántico.
 
   En 1834 Martínez de la Rosa forma un gobierno moderado, que promulga el Estatuto Real. Su fracaso, pese a ser director de la Real Academia desde 1839, le lleva a Francia, de donde vuelve en 1843 hasta su muerte (7/2/1862).
 
    2.-  El drama romántico mostraba el fracaso del orden neoclásico, moral y racionalista. Presenta un personaje oscuro pero inocente, maltratado por un destino cruel y sin sentido, que frustra su proyecto vital, en sus amores y pretensiones individuales.

Manuscrito autógrafo de
La conjuración de Venecia

Manuscrito autógrafo
de Blanca de Borbón
    3.-  El primer poeta del momento, José de Espronceda (1808-1842), no triunfó en la escena. Su primer drama, Blanca de Borbón (h.1831), en verso, quedó olvidado hasta 1870. Presentaba a esta reina, asesinada por el monstruoso moro Abenfarax, para evitar su boda con el nuevo rey Enrique II, hermanastro de Pedro el Cruel.
 
   Larra reseñó discretamente el fracaso de una comedia moratiniana: Ni el tío ni el sobrino (25/4/1834), escrita con Antonio Ros de Olano (Venezuela, 1808-1886). Presentaba el noviazgo de don Martín con la impostora Luisa, protegida por su madre. Descubiertas, Luisa engaña al atolondrado sobrino de don Martín, para desaparecer nuevamente desenmascaradas.
 
   Con Eugenio Moreno López (?-1880) escribe Amor venga sus agravios (28/9/1838) en prosa: Clara asesina satánicamente a Mendoza, por matar a su amado Pedro de Figueroa.Las bacanales, los claustros sombríos y otros ambientes recuerdan El estudiante de Salamanca.
    4.-  Este mismo año de 1834 se estrena Macías, drama histórico en cuatro actos y en verso del madrileño Mariano José de Larra (1809-1837).
 
   En 1832 presentó No más mostrador, adaptando a Scribe. Satirizaba una clase de comerciantes ansiosos de un título nobiliario, frente a quienes se conforman con su condición social. En esta línea escribe Partir a tiempo.
 
   Diferente fue El Conde Fernán González y la exención de Castilla (1832), no estrenada e inédita hasta 1886. Es un drama histórico medieval que preludia el teatro posterior.


Mariano José de Larra
por Gutiérrez de la Vega

Recibo y firma de Mariano José de Larra
   Su gran éxito fue Macías (24/9/1834). Elvira ama a este trovador, pero debe casarse con otro hombre. Enrique de Villena encierra a Macías, a quien ella advierte del peligro. Sorprendidos en la prisión, él muere apuñalado y Elvira se suicida.
 
   El drama presentaba el amor fatal unido a la muerte.
    5.-  La madurez del drama romántico llega con Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) de Ángel Saavedra, duque de Rivas (1791-1865), nacido en Córdoba. Como liberal, vivió exiliado en Londres, Italia y Malta. Compuso seis tragedias neoclásicas, como Ataúlfo (1814) -inédita y no representada- y Aliatar (1816), ésta última, sobre la muerte de doña Elvira, acosada por el moro Aliatar, que se mata al llegar su amante, García de Castilla.
 
   Lanuza (1822), en verso y en cinco actos, como la anterior, presenta al Justicia Mayor de Aragón, defendiendo su libertad frente a Castilla, que reclama a Antonio Pérez, secretario del rey, identificado aquí con el tirano Fernando VII.

Retrato de
Ángel Saavedra

Don Álvaro o la fuerza del sino
   Después de dos comedias, llegaría su obra maestra:
 
   Don Álvaro o la fuerza del sino (22/3/1835), drama en cinco jornadas, en prosa y verso, sobre un desconocido indiano, perseguido por un "sino terrible" que estorba su amor por Leonor y le obliga a matar al padre y hermanos de ésta. Don Álvaro, satánico y en hábito de religioso, salta de unas rocas al vacío, en medio de la tempestad.
 
   5.1 Este mismo año se representa Alfredo (23/5/1835) de Joaquín Francisco Pacheco (1808-1865). Alfredo, enamorado fatalmente de su madrastra, descubre que vive su padre. Acosado por el fantasma del hermano que asesinó, se suicida.

Obras completas de
Ángel Saavedra (1854)
    5.-  La dramaturgia de Ángel Saavedra posterior a Don Álvaro es desigual: tres comedias, como El crisol de la lealtad (1842), en tres jornadas en verso, acerca de la impostura de Lope de Azagra, que dice ser Alfonso el Batallador, y de la lealtad al rey de su hijo Pedro. La muerte de Lope, en brazos del hijo y el llanto de la reina, cierran esta comedia histórica.
 
   El desengaño en un sueño (1842), drama fantástico en cuatro actos, refleja el sueño que provoca el mago Marcolán, guiado por Genios sobrenaturales, en su hijo Lisardo. Éste, amado por damas y servido por poderosos, usurpa el poder tras un crimen y conoce la desazón del gobernante. Al despertar, renunciará al mundo y permanecerá en la isla con su padre.
 

Obras completas de
Ángel Saavedra (1885)
    6.-  Antonio García Gutiérrez (1813-1884) fue gaditano. Su participación en las guerras carlistas se refleja en algunas obras suyas.
 
   El estreno en 1/3/1836 de El trovador -drama en prosa y verso, deudor del Macías de Larra- lo consagró. Representa la venganza de la gitana Azucena, dejando morir al trovador Manrique a manos del conde de Luna. Salvo ella, todos ignoran que éstos son hermanos, aunque enfrentados políticamente y aspirantes a la mano de Leonor, que corresponde a Manrique, y que se mata, envenenándose. La obra se ambienta en Aragón, en el siglo XV. Su éxito motivó una refundición en verso (1851), de su propio autor, y una parodia, titulada Los hijos del tío Tronera. En 1844 Antonio marchó a Cuba.
 

Manuscrito autógrafo de
Venganza catalana
   García Gutiérrez cultivó diversos géneros y zarzuelas, como El grumete (1853). Se apaudió su teatro histórico, que continua en la segunda mitad del siglo.
 
   En Venganza catalana (4/2/1864) recrea la muerte de Roger de Flor, adalid de los almogávares catalanes, a manos del griego Miguel Paleólogo. La venganza, planeada por su esposa, la realiza Berenguer de Roudor. Nuestro autor animó su obra con tramas amorosas, familiares, raciales y religiosas.
 
   Juan Lorenzo (1865), ambientado en la Valencia de las germanías, se rebela contra la nobleza prepotente, pero es traicionado por sus correligionarios. Su ansia de libertad sucumbe ante la pantera, símbolo del rencor del pueblo, que, siguiendo a Sorolla, fracasará.

Antonio García Gutiérrez
    7.-  En Madrid nació Eugenio Hartzenbusch (1806-1880), célebre por su drama en prosa y verso, Los amantes de Teruel (1836), una de sus primeras obras, estrenado el 19/1/1837.
 
   Trataba un tema medieval: la desdicha de Diego Marsilla, cautivo de moros, al saber que los padres de Isabel de Segura la prometen a otro hombre. Su muerte desesperada provoca la de Isabel.
 
   Aunque la trama se conocía por documentos y versiones teatrales, su éxito fue absoluto. El autor acertó en la ambientación, adornando su drama con musulmanes y templarios y utilizando versos tradicionales, como el romance o la copla de arte mayor, típicamente medieval. Además, un magnífico reparto de actores aseguró su éxito.

Eugenio Hartzenbusch

Folio manuscrito de
Los amantes de Teruel
   Hartzenbusch escribió dos comedias de magia: La redoma encantada (1839) o Los polvos de la madre Celestina (1841), no preferidos a dramas históricos, como Alfonso el Casto (1841) y La jura en Santa Gadea (29/5/1845), sobre el juramento de Alfonso VI tras la muerte de Sancho II y los amores de Jimena y el Cid.
 
   Sus últimos dramas muestran cierto desfase con su tiempo; pese a ello, siguió sus tareas literarias, corrigió sus obras y estudió las ajenas.
 
    8.-  El mismo año que Los amantes de Teruel se representa Carlos II el Hechizado de Antonio Gil de Zárate (1796-1861), colaborador de Grimaldi. En su obra, quizá extravagante, se vio un mensaje antiborbónico, cuando Carlos II cede su trono a los de Anjou sin evitar la muerte de su hija ilegítima, acusada a la Inquisición, en venganza por rechazar los amores de su confesor.

Primera edición de
Los amantes de Teruel

Carta autógrafa de
Patricio de la Escosura
   Otra obra de este mismo año es Bárbara Blomberg del madrileño Patricio de la Escosura (1807-1878), sobre la madre de Juan de Austria y el conflicto de Carlos V entre sus sentimientos de amor y responsabilidad.
 
   El astrólogo de Valladolid (1839) de José García de Villalta (¿1798-1850?) presenta las intrigas de Alfonso contra Enrique IV en la Castilla de mediados del siglo XV.
 
   Estos dramas románticos contenían ya el tema legendario, propio del drama histórico o nacional de mediados de siglo.

 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología