EDAD DE PLATA (IV). MAEZTU, AZORÍN, BAROJA
 

 

Juventud

 
 
    0.-  El grupo de "los tres" es el nombre con que nos referimos a Ramiro de Maeztu, José Martínez Ruiz "Azorín" y Pío Baroja, intelectuales que coincidieron en actitudes de inconformismo, que llegaron a considerarse anarquistas.
 
   Sus actividades se plasmaron en las páginas de la revista Juventud (1901).
 1.-  RAMIRO DE MAEZTU (1874-1936)

 
   Ramiro de Maeztu Whitney, vasco de Vitoria, viajó por Europa, trabajó en Cuba y visitó Estados Unidos. Interrumpió sus estudios de ingeniería y se instaló en Madrid en 1897. Por estos años publica relatos en revistas como Germinal.

Ramiro de Maeztu
   Su obra más famosa, Hacia otra España, se divide en tres secciones: Páginas sueltas analiza causas de la decadencia española: la falta de oportunidades, de proyectos y de profesionalidad. Su crítica es más dolida que satírica, aunque seguidora de Larra. La segunda sección, De las guerras, se centra en la de Cuba, consentida por los políticos y la prensa irresponsable. España pagó su torpeza ante una potencia superior, la América anglosajona. La tercera sección, Hacia otra España, asociaba su progreso a una prensa eficaz, a una burocracia ágil y a un desarrollo industrial, no separatista. Se distancia Maeztu de la visión idílica castellana, propia del 98. Su apuesta por una industrialización, realizada por "hombres de negocio", lo aproxima a un capitalismo no estatal.
Hacia otra España

 

Defensa de la Hispanidad (1934)
   Se acerca al socialismo al valorar lo colectivo, imitando al pueblo inglés.
 
   En 1916, una "conversión" hacia lo religioso madura su concepto de la Hispanidad.
 
   Fue durante la Dictadura de Primo de Rivera embajador en Argentina.
 
   Publica Don Quijote, don Juan y la Celestina (1926), representante el primero del amor ciego, carente de fuerza; el segundo, del poder y la voluntad, aunque sin valores, y la tercera, del saber egoísta, volcado al placer.
 
   Rechaza la República y publica Defensa de la Hispanidad (1934), exaltación del tradicionalismo católico y la igualdad universal. Militante de la derecha, fue fusilado al inicio de la Guerra Civil española.
Carta de los tres a Unamuno

 
 
 2.-  JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ, "AZORÍN" (1873-1967)

 
   José Martínez Ruiz nació en Monóvar (Alicante) y estudió con los Escolapios de Yecla. En 1888 cursa Derecho en Valencia y colabora en El Pueblo, periódico anarquista de Blasco Ibáñez. Utiliza pseudónimos: "Fray José", "Cándido", "Ahrimán", "Este"... Lee a Baudelaire y a Leopardi; a Maeterlinck y a Joaquín Dicenta. Edita libros sobre Anarquistas literarios (1895) o La sociología criminal (1899), propagando las ideas de Kropotkin y Sebastián Faure.
 
   Viaja a Madrid en 1896 y colabora en El País, de donde lo expulsan por atacar las instituciones.
 
   Publica Los hidalgos (1900), incluido en El alma castellana (1600-1800) (1900).
 
   Refleja un conflicto entre una ideología activa -anarquista- y una naturaleza pasiva -contemplativa- en su libro de cuentos, Bohemia (1897), en su Diario de un enfermo (1901) y en sus novelas, desde 1902.

Azorín por Zuloaga

La Voluntad (1902)
   El protagonista del Diario de un enfermo (1901) resuelve su conflicto con el suicidio.
 
    2.1.-  La Voluntad (1902) proyecta esta crisis en tres partes desiguales.
 
   Yecla duerme resignada, inactiva, anclada en el siglo anterior. El afán destruye. Yuste, lee a Schopenhauer. Predica a Azorín: la eternidad no existe; la conciencia crea. Ataca las instituciones burguesas y defiende una utopía regeneracionista. Azorín combate el hastío leyendo a Montaigne; lamenta que Justina se haga franciscana. El Padre Lasalde, arqueólogo, defiende la humildad frente a la ataraxia de Yuste, partidario de una reforma agraria. Muere Yuste, diciendo: "La inteligencia es el mal (...) sentirse vivir es sentir la muerte".
   Una Segunda parte lleva a Azorín a Madrid, "pesadilla de la Lujuria, el Dolor y la Muerte". Viaja a Toledo. Lo castellano le parece agresivo. Comparte la idea nietzscheana de la Vuelta Eterna. Visita al Anciano -Pi i Margall-, que no pudo cambiar España. Su amigo individualista, Enrique Olaiz -Pío Baroja-, reniega de la Democracia.
 
   Cerca de Murcia redacta una Tercera parte, fracasado. Su voluntad ha muerto; queda su inteligencia. Martínez Ruiz comenta que Azorín vive casado con Iluminada en una muerte espiritual, negación de su voluntad.
 
   En la estructura miscelánea y fragmentaria de esta novela vertió Azorín trabajos previos. Este mismo año había publicado su parábola anarquista, El Cristo Nuevo, en El Porvenir del Obrero (1902).

Borrador para
La Voluntad

Antonio Azorín (1903)
    2.2.-  Se ha considerado Antonio Azorín (1903) segunda parte de la novela anterior.
 
   En el valle del Elda Antonio Azorín observa plantas y arañas. Lamenta que "las palabras a veces sean demasiado grandes para expresar cosas pequeñas (...), sensaciones delicadas..." Su tío ejemplar, Pascual Verdú, enfermo, invita a Antonio.
 
   En la Segunda parte el nihilista don Víctor y el epicúreo Sarrió -¿Silverio Lanza?- discuten del devenir. Azorín marcha a París.
 
   La Tercera parte, en Madrid, refleja una crisis de ministros, describe pueblos de Castilla: Torrijos, Infantes, la casa de Quevedo y su decadencia con el catolicismo.

Antonio Azorín (1903)

Las confesiones de
un pequeño filósofo
(ed.de 1904)
    2.3.-  José Martínez Ruiz firma por última vez con este nombre en Las confesiones de un pequeño filósofo (1903), discutido cierre de una trilogía.
 
   Encierra sus recuerdos: la escuela, los juegos, el Colegio, el padre Lasalde, ejercicios literarios, compañeros, familiares, el tiempo, la muerte, calles, objetos y una mujer casi amada, María Rosario. Todo ha cambiado con el tiempo. "Cada can es un mundo".
 
   La acritud de nuestro autor da paso a una amabilidad nostálgica, de lecturas más apacibles: Cervantes, Garcilaso, Gracián, Montaigne, Leopardi, Mariana, Vives, Taine, La Fontaine...
 
   Desde el 28/1/1904 firma como "Azorín". Colabora en Madrid y escribe artículos políticos.
    2.4.-  Publica Los Pueblos. (Ensayos sobre la vida provinciana) (1905), dieciocho artículos con alusiones a lugares de Castilla la Nueva; otras, literarias
-Cervantes, Ignacio de Loyola, el Lazarillo, Montaigne, Quevedo-, un retrato de Castelar, el balneario de Urberuaga, el amigo Sarrió enfermo, el asombro de lo cotidiano, conversaciones...
 
   Una tercera edición de 1914 añade La Andalucía trágica, cinco artículos de El Imparcial (Abril de 1905) sobre Sevilla y Lebrija, cuyos trabajadores sufren la miseria de los arrendamientos y las enfermedades.
 
   Ediciones posteriores modifican artículos, mientras que artículos de estos años aparecen en Parlamentarismo español (1916), Fantasías y devaneos (1920), o en recopilaciones de José García Mercadal: Tiempos y cosas (1944), Veraneo Sentimental (1944) y Palabras al viento (1944).

Los Pueblos (1905)

La ruta de don Quijote
    2.5.-  En 1905, centenario del Quijote, El Imparcial envía a Azorín a seguir La ruta de don Quijote (1905): Argamasilla de Alba -su historia, gentes y vida-, Puerto Lápic(h)e -su médico y su venta-, Ruidera -cueva de Montesinos-, Campo de Criptana -sus molinos-, el Toboso y sus miguelistas y, finalmente, Alcázar de San Juan. Observaciones del autor se entreverán con imágenes cervantinas. Cierra la obra una "Pequeña guía para los extranjeros que nos visiten con motivo del Centenario".
 
   Desde 1907 Azorín será diputado por el Partido Conservador de Maura. Contrae matrimonio un año después. Publica España (1909). Su ingreso en el Partido Conservador (1910) influye para que busque en la tradición la Regeneración de España.
    2.6.-  Esta tradición aparece en Castilla (1912), colección de catorce artículos. Su prólogo señala dos temas: "el espíritu de Castilla" y "el poder del tiempo".
 
   Añora con erudición los ferrocarriles, las fondas y los toros.
 
   En "Una ciudad y un balcón" alguien contempla desde los siglos una antigua ciudad española, con dolor contenido. Esta actitud persiste en "La Catedral" o "El mar": la permanencia a través de los cambios. "Las nubes", "Lo fatal", "La fragancia del vaso" o "Cerrera, Cerrera" recrean la tradición española -La Celestina, el Lazarillo o La ilustre fregona- y el eterno retorno nietzscheano. "La casa cerrada" presenta al caballero, ciego, de vuelta a su casa, que ya no será igual...

Artículo de Azorín
en El Globo
    2.7.-  Lecturas españolas (1912), obra de recreación literaria, revive lecturas: Cervantes, Garcilaso, Larra, Cadalso, Baroja... Se prolonga en Clásicos y modernos (1913) -Rosalía, Silverio Lanza o Costa-, en Los valores literarios (1914) y Al margen de los clásicos (1915), seguido de Rivas y Larra (1916), Fantasías y devaneos (1920), Los dos Luises y otros ensayos (1921) o De Granada a Castelar (1922). La prosa azoriniana logra alguna de sus más altas cotas.

Don Juan
    2.8.-  Un recuerdo de Gonzalo de Berceo sugiere Don Juan (1922), semblanza de un caballero austero en una ciudad tradicional española. Este viejo pecador sin rostro se convierte en el hermano Juan, al final de la obra.
 
   Presenta su discurso de ingreso en la R.A.E., Una hora de España (1924).
 
    2.9.-  Doña Inés (Historia de amor) (1925) narra la historia de Inés de Silva, que en Segovia, se enamora del poeta Diego el de Garcillán y revive el desgraciado amor de su antepasada doña Beatriz. El Obispo y el Jefe Político consideran escandalosos los amores de Diego e Inés, que, dejando a su amiga Plácida con su amado Diego, marcha a América como maestra y reparte sus posesiones.

Doña Inés (1925)

Félix Vargas (1928)
    2.10.-  Una sección de Nuevas Obras se abre con Félix Vargas (1928). Es un giro hacia la Vanguardia.
 
   Félix Vargas trata la desazón que siente este poeta al elaborar un trabajo sobre Santa Teresa. La imagen de Andrea, superpuesta a la santa, produce exaltación, lucidez, desánimo, irritabilidad... Don Félix vive el ambiente del siglo XVI: documentación, interpretación o acercamiento. Abandona su casa de Errondo-Aundi. La novela se reeditó como El caballero inactual.
    2.11.-  Superrealismo (1929) sigue el camino de la anterior: al preparar una novela asistimos a los titubeos, borradores, divagaciones y perezas de su autor, que, por fin, llama a su personaje: Joaquín Albert. Éste viaja a Monóvar y describe su historia, habitantes, alimentos: pequeñas cosas. Al final de la novela, un religioso dice haber concluido esta obra con Infalibilidad.
 
   Volvió a editarse con el título de El libro de Levante.
 
   Parece que la Vanguardia española coincidió con tendencias y actitudes de Azorín. La crítica se dividió entre el entusiasmo y la desconfianza.
 
   Pasa la Guerra civil en París, con Baroja, Ortega y otros Españoles en París (1939). Desde 1941 colabora en Arriba, de Falange. Publica Madrid (1941), El escritor (1941), París (1944), La isla sin aurora, María Fontán, Salvador de Olbena (1944)...

Superrealismo (1929)
   Durante los años 50 escribe sobre cine y recopila artículos. Firma el último para ABC en 1965. Muere dos años después en Madrid.
 
   La prosa azoriniana se consideró modélica por su contención, basada en la oración simple y en la concreción, rasgos que acaso obedecen al hastío y tedio que sufre desde sus primeros escritos. Su orgullo de periodista no empaña la lucidez con que emprendió la tarea de revivir la tradición literaria española, que, desde la aparición de Castilla, produjo sus mejores páginas.
 
 
 3.-  PÍO BAROJA Y NESSI (1872-1956)

 

Pío Baroja por Juan Echevarría
   Nace en San Sebastián, de madre madrileña. En 1879 visita Madrid, donde se instala en 1886. Allí termina el Bachillerato y la carrera de Medicina, que apenas ejerció, aunque leyó su tesis Doctoral, El dolor. Estudio psico-físico (1896). Tras un viaje a París en 1898, conoce a Azorín y a Maeztu, el grupo de "los Tres".
 
   Las lecturas de Kant y Schopenhauer influyeron en su carácter arisco y solitario, melancólico y enfermizo.
 
   Su primera publicación extensa la forman treinta y tres relatos: Vidas sombrías (1900). Presenta vestigios de su anarquismo inicial: Nihil, Conciencias cansadas o La sombra; estampas ocultistas en Médium -recuerda su colaboración en La Cara de Dios (1899), atribuida a Valle-Inclán- o El trasgo; incluye escenas líricas como Mari Belcha; tipos marginales, como El carbonero, Errantes, El vago o Las coles del cementerio, donde asoma el mundo vasco.

Vidas sombrías
    3.1.-  Se presenta como novelista con una primera trilogía, La tierra vasca:
 
    3.1.a.- La casa de Aizgorri (1900), novela dialogada en siete jornadas, presenta al degenerado don Lucio de Aizgorri, dueño de una destilería de alcohol. Mariano, propietario de una fundición, ama a su hija Águeda. Propone convertir la destilería en hospital y choca con intereses egoístas. Con ayuda de sus amigos, Mariano logra su objetivo.
 
    3.1.b.-  Continúa su trilogía con El Mayorazgo de Labraz (1903), supuesta novela de Bothwell Crawford. Dignifica la figura de Juan de Labraz, Mayorazgo ciego, que acoge a Ramiro, hijo espúreo, pese a la maldad de éste. Juan termina sus días en compañía de Marina, a la que ama sinceramente.
 
    3.1.c.-  Se cierra La tierra vasca con Zalacaín el aventurero (1909), educado al margen de las convenciones sociales y enamorado de Catalina. Durante la guerra se hace contrabandista, cae prisionero del Cura [Santa Cruz] y libera a Rosa Briones. Medra sirviendo a los carlistas y rescata a Catalina de un convento. En una escaramuza lo mata su cuñado, Carlos Ohando.

La casa de Aizgorri (1900)

Paradox, Rey
ilustrado por Ricardo Baroja
    3.2.a-  Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox (1901) abre la trilogía de La vida fantástica. Este extravagante inventor se instala en Madrid. Escribe sobre la Voluntad y la percepción y conoce la bohemia, redactando Los crímenes modernos. Imparte lecciones particulares -a unas parientes de Fernando Osorio-, pero decide vender sus bienes y escapar con su amigo Avelino a Valencia.
 
    3.2.b-  Silvestre anuncia a Avelino en Paradox, Rey (1906) su próximo viaje a África, invitado por Mr. Abraham Wolf. Un naufragio los deja prisioneros en Bu-Tata. Participan en una guerra, que les permite nombrar a Paradox rey y preparar una Constitución de reformas casi anarquistas: supresión del dinero, justicia social... Un campamento de franceses introduce nuevos vicios y enfermedades, para considerar a los negros ya "civilizados".

Paradox, Rey
ilustrado por Ricardo Baroja
   La sátira del colonialismo europeo y la francofobia de Baroja no ocultan la huella de Ganivet.

Camino de perfección
    3.2.c-  Cierra esta trilogía Camino de perfección (1902), historia de una crisis de Fernando Ossorio, que vive en Madrid una insatisfacción vital. Viaja -Fuencarral, Manzanares, El Paular, La Granja, Illescas...- para descubrir la España negra: ignorancia, bandolerismo, miseria. Apenas un filósofo alemán nietzscheano y un arriero bondadoso. En Toledo se siente mejor; las pinturas de El Greco suavizan la religión. De Yécora, pueblo tétrico de teólogos, marcha a Alicante. Este "manuscrito o colección de cartas" presenta a Ossorio, enamorado de Dolores, con quien se casa tras un violento incidente con Pascual Nebot. Despedimos a Fernando, padre de un robusto niño, instalado en el campo. Su nihilismo se disuelve en una vida natural, ajena a las mentiras religiosas, políticas y pedagógicas. Dolores cose una hoja del Evangelio en la faja de su hijo...
    3.3.a-  La Busca (1904) inicia la trilogía de La lucha por la vida. La protagoniza Manuel Alcázar, joven soriano, instalado en la pensión de doña Casiana, donde sirve su madre, Petra. Un incidente lo obliga a mudarse a "La Regeneración del calzado", taller de su pariente Ignacio. Vive con sus primos Leandro y Vidal en una corrala, lección de miserias y supervivencias. Con Roberto Hasting y la pintora Fanny, visita los bajos fondos. Prueba diversos oficios, pero, al morir su madre, vivirá del hurto o de las mujeres con Vidal y el Bizco. Lo acoge un trapero, al que Manuel, enamorado de su hija Justa, abandona. Finalmente, decide cambiar su vida...
 
    3.3.b-  En Mala Hierba (1904) Manuel pasa por hijo ilegítimo de la baronesa de Aynat, para cobrar de su supuesto padre. Trabaja en una imprenta con Jacob y Jesús, que pervierte a Manuel. Sin trabajo, los detienen por vagabundos. Manuel reencuentra a Vidal. Vive del timo en el Círculo y reconoce a Justa, enferma y abandonada. Tras el asesinato de Vidal, Manuel logra finalmente no colaborar con la Policía para encontrar al Bizco. Manuel y Jesús compartirán ideales anarquistas.

La busca (1904)
Ilustraciones de Ricardo Baroja para La busca
    3.3.c-  Cierra la trilogía Aurora Roja (1905), donde Juan -hermano de Manuel, ya propietario de una imprenta- se establece en Madrid y se relaciona con anarquistas en la taberna Aurora Roja. Discuten tendencias del anarquismo internacional, simpatizante del republicanismo y enfrentado al socialismo. El anarquismo se tiñe de rencores y resentimientos entre delincuentes y aventureros, como puede verse en un mitin en Barbieri. Manuel se casa con Salvadora, al tiempo que se prepara un atentado contra el rey. Mientras el señor Canuto pierde la vida, apaleado por ácrata, Juan muere, tras una larga enfermedad, cerrando una página del anarquismo español.
    3.4.a-  La trilogía de El pasado satiriza en La feria de los discretos (1905) el mundo andaluz, visto por Quintín, cordobés educado en Inglaterra. Despreciado por Rafaela, que prefiere un matrimonio de conveniencia, pacta con bandoleros, pero abandona el pueblo sin prolongar la mentira ni casarse con Remedios...

Cubierta de Ricardo Baroja para
La dama errante
    3.4.b-  Los últimos románticos (1906) presenta grupos parisinos de conspiradores y aventureros que, en la Corte de Napoleón III, conspiran contra Isabel II.
 
    3.4.c-  Sus andanzas culminan en Las tragedias grotescas (1907): Carlos Yarza ve el fin del imperio francés y de su propia causa, entre frivolidades de aristócratas españolas.
 
    3.5.a-  La dama errante (1908) inicia la trilogía de La raza: el doctor Aracil simpatiza con anarquistas como el doctor Iturrioz -partidario de la Regeneración por la estimulación del individualismo y la revitalización de un país cuya capital vive en la inconsciencia estéril- y como Nilo Brull, que, al fracasar en su atentado contra los reyes, compromete a Aracil. Su hija María, heroína de la novela, huye con él en un nuevo camino de perfección, hacia Portugal. El primo Venancio, el inglés Gray y el doctor Iturrioz les facilitan la huida a Londres.
    3.5.b-  Londres, La ciudad de la niebla (1909), alberga diferentes anarquistas internacionales. Aracil ha gastado su dinero: casarse con la señora Rinaldi le permitirá ejercer la medicina en América, abandonando a María, protegida por Iturrioz. El anarquista Baltasar la ampara en casa del judío Jonás Pinhas. María trabajará entre mendigos y activistas. Acepta un feliz matrimonio en Madrid, donde encuentra a su padre envejecido y fracasado.

Primera edición de
El árbol de la ciencia
en Espasa-Calpe
    3.5.c-  La novela más representativa de Baroja, El árbol de la ciencia (1911), está protagonizada por Andrés Hurtado, solitario estudiante de Medicina en un Madrid estúpido. Desprecia a su compañero Julio Aracil, modelo del semita, amante del lujo, y a Montaner-. La brutalidad de los médicos destruye su vocación. Conoce a Lulú, muchacha rebelde que convive entre indigentes. Andrés describe a su tío Iturrioz un mundo cruel, injusto y violento. La muerte de su hermano Luis lo deprime.
 
   La cuarta parte del libro supone un tratadito filosófico: Andrés parte del nihilismo de Schopenhauer para identificar el bíblico árbol de la ciencia con la verdad: el desencanto de la realidad. En cambio, el árbol de la vida se nutre de la mentira: religión, utilidad, vitalidad, esperanza, lujo y placeres... Lo representa la raza semita, que fortalece la voluntad. El árbol de la ciencia lleva el aniquilamiento; el de la vida consuela e invita al gozo y a la procreación.

Cubierta de
El árbol de la ciencia (1911)
   Andrés, médico en Alcolea del Campo, siente la hostilidad profesional. Abandona el pueblo. Conoce en Madrid la pérdida de Cuba y el fracaso de sus compañeros de estudios. Hastiado de ser médico de higiene, vence sus dudas, casándose con Lulú. Su felicidad termina cuando ella muere de parto: Andrés se suicida.
   Entre 1909 y 1911 Baroja militó en el Partido Republicano radical de Lerroux, aunque sus ideas políticas no parecen tan arraigadas como su nihilismo existencial y religioso.
 
    3.6.a-  Una nueva trilogía, Las ciudades, se abre con César o nada (1910), historia de César Moncada, anarquista original, que prefiere los negocios bursátiles a la cultura clásica. En Roma, donde descubre el falso teatro del cristianismo, no accede a las finanzas del Vaticano pero logra ser Diputado. Aprovechando las estafas del Ministro de Hacienda, obtiene beneficios para su pueblo, en una curiosa actualización del Despotismo ilustrado. Muere en una conjura donde intervienen los caciques del pueblo.
 
    3.6.b-  El mundo es ansí (1912) trata de la rusa Sacha Savarof, educada en los ideales revolucionarios y feministas, casada con el pintor Juan Velasco, que la lleva a una España ramplona y mediocre, donde sólo congenia con José Ignacio Arcelu. Abandonada por su marido, Sacha deja España, ignorando el amor de Arcelu.

Cubierta de Ricardo Baroja
para César o nada
    3.6.c-  Cierra la trilogía La sensualidad pervertida (1920), biografía de Luis Mueguía: su despertar a la sexualidad, escarceos con criadas o amigas, amores de estudiante y otros avatares en París, entre personajes degradados, princesas rusas y homosexuales humillados. Termina en Madrid, sin contaminarse de este ambiente.

Las inquietudes de Shanti Andía (ed.de 1920)
    3.7.a-  El mismo año que El árbol de la ciencia aparece otra obra maestra, correspondiente a la trilogía El mar: Las inquietudes de Shanti Andía (1911). Narra su infancia en Lúzaro, el falso funeral por el tío Juan de Aguirre y el naufragio del barco Stella maris; su juventud, en el navío La bella vizcaína, un fracaso amoroso con Dolores, gaditana, cuyo marido lo hiere de gravedad. Convaleciente, conoce al tío Juan de Aguirre, a su hija Mary y al irlandés Allen. Shanti conoce de Fermín Itchaso la historia de su tío Juan, que cambió su nombre con el de Tristán de Ugarte, cuando éste abandonó "El dragón", barco negrero. Al matrimonio de Mary y Shanti deja de oponerse Juan Machín, el minero, al descubrir su parentesco con Mary. Un Shanti Andía casado y acomodado despide la obra.
Fragmento autógrafo de
Las inquietudes de Shanti Andía
    3.7.b-  En El laberinto de las sirenas (1923) leemos la vida de Juan Galardi, "un vasco decidido y valiente", presentada por Shanti Andía. Juan administrará las tierras de la marquesa Roccanera, al Sur de Calabria, donde se extiende un laberinto, un jardín navegable, museo sorprendente, obra del excéntrico inglés Stuart, heredada por Roberto O'Neil, compañero de Hugo Werner. Amigo de Juan -y futuro suegro- será Alfio Santorio. Galardi descubre fantasmagóricas "sirenas": magias, jettature y otras mixtificaciones. El fantasma del laberinto, resulta E.v.Stein, que chantajea al siniestro Werner. La marquesa Roccanera llega al extremo de atentar contra Juan. Muerta su esposa, Galardi se ordena sacerdote y un temblor de tierra destruye el laberinto de las sirenas.
 
    3.7.c-  De los papeles del historiador de Lúzaro, Domingo Cincúnegui, leemos Los pilotos de altura (1929), relato de los dos Embil -joven y viejo-, testigos de la ejecución de un marino. El viejo recuerda la historia del capitán José Chimista, negrero respetado y compañero de Embil. Austero y violento, fue leal y compasivo con sus compañeros y con los negros y fue médico en un lugar de África. Embil y Chimista se despiden en La Habana.

Edición de
El laberinto de las sirenas

Primera edición de
La dama de Urtubi (1916)
    3.7.d.-  En La estrella del capitán Chimista (1930) Embil comercia con Cuba, mientras Chimista se establece en Inglaterra como Sir Frederic Temple, hijo reconocido de un aristócrata inglés.
 
    3.8.-  Su relato extenso, La dama de Urtubi (1916), reproduce una leyenda vasca: hacia 1600 Leonor de Alzate, dama de Urtubi, rechazaba como pretendiente a Saint-Pée, mujeriego y enemigo de su familia. Prefiere al aventurero Miguel Machain, que deshace una trama por la cual las Sorguiñas intentan unir a Leonor con Saint-Pée, ganando a Leonor en un Aquelarre donde ésta se entregaría, contra su voluntad, a Saint-Pée.
 
    3.9.-  Juventud, egolatría (1917), libro de memorias, incluye referencias culturales de quien participó tangencialmente en acontecimientos oficiales y se desengañó de la acción como evasión vital.
    3.10.-  Protagoniza la trilogía Agonías de nuestro tiempo el vasco José Larrañaga en sus tres novelas: El gran torbellino del mundo (1926), Las veleidades de la fortuna (1926) y Los amores tardíos (1927), reflejando sus experiencias y decepciones amorosas.
 
    3.11.-  Forman las Memorias de un hombre de acción (1913-1935) 22 títulos en torno a la figura familiar de Eugenio de Aviraneta (1792-1872), madrileño de origen vasco. Recoge su actuación antifrancesa junto al Empecinado, su militancia en la Masonería, sus luchas contra Fernando VII y su exilio en Gibraltar, Egipto
-donde intima con Lord Byron-, Méjico, La Habana... En España conspira contra los carlistas y sufre persecuciones de Mendizábal. Escapa de diferentes prisiones y ampara a una mujer sin recursos, casándose con ella hacia 1853.
   Las memorias responden a los apuntes del ex-ministro Pello Leguía: El aprendiz de conspirador (1913), El escuadrón del "Brigante" (1913), Los caminos del mundo (1914), Con la pluma y con el sable (1915), Los recursos de la astucia (1915), La ruta del aventurero (1916), Los contrastes de la vida (1920), La veleta de Gastizar (1918), Los caudillos de 1830 (1918), La Isabelina (1919), El sabor de la venganza (1921), Las furias (1921), El amor, el dandysmo y la intriga (1922), Las figuras de cera (1924).
 
   En el prólogo a La nave de los locos (1925) se defiende de cierto crítico -intuimos a Ortega y Gasset- que censura sus defectos.
 
    Le siguen Las mascaradas sangrientas (1927), Humano enigma (1928), La senda dolorosa (1928), Los confidentes audaces (1930), La venta de Mirambel (1931), Crónica escandalosa (1935), Desde el principio hasta el fin (1935)

La veleta de Gastizar
   Tras los ensayos de  3.12.-  La caverna del humorismo (1919) escribe:

Folleto anticarlista de Aviraneta, (1841)
    3.13.-  La leyenda de Jaun de Alzate (1922), relato medieval vasco, dialogado, en cinco partes y un epílogo. Ederra, hija del Señor Jaun de Alzate, se convierte al cristianismo para casarse. Jaun se aleja de sus divinidades vascas -Urtzi Thor, Chiqui y otras fuerzas telúricas- para estudiar la cultura cristiana con Macrosophos y Prudencio, impostores católicos. La muerte de su hijo Bihotz desengaña a Jaun de su afán de saber y lo enfrenta a la muerte.
 
    3.14.-  La biografía de Aviraneta, relatada sobre documentos históricos, se tituló Aviraneta o la vida de un conspirador (1931). Cierran la obra sus hojas de servicios
 
    3.15.-  La familia de Errotacho (1932) de la trilogía La selva oscura trata, junto con El cabo de las Tormentas (1932) y Los visionarios (1932), las peripecias de la familia vasca Larreche entre 1914 y 1931.

Vindicación de Aviraneta
    3.16.-  i>Las noches del Buen Retiro (1934) abren la trilogía de La juventud perdida. La novela gira en torno a Jaime Thierry, americano y francés, afincado en Madrid. Thierry parece un triunfador con las mujeres y la literatura. Aún así, vive descontento. Sus amoríos con la marquesa Concha Villacarrillo complican su situación, que no resuealve la colaboración en el periódico El Bufón. Una hemoptisis acaba con su vida. La novela se ameniza con episodios y anécdotas sobre el ambiente madrileño de comienzos de siglo, lo que le confiere un aire lírico y nostálgico.
 
   Completan la trilogía El cura de Monleón (1936) y Locuras de carnaval (1937).

   De estos años son otras novelas de Baroja: Susana y los cazadores de moscas (1938), Laura o la soledad sin remedio (1939), El caballero de Erlaiz (1943), El hotel del Cisne (1946) o El cantor vagabundo (1950), que pudo iniciar una trilogía.
 
    3.17.-  Desde la última vuelta del camino (1943-1949) son sus memorias definitivas, en 7 volúmenes.
 
   Pío Baroja es el novelista por excelencia del siglo XX en cantidad y en número de seguidores. Hizo del español una lengua más fluida y conversacional, salvando la literatura de una retórica acartonada que la alejaba de la realidad. Algunos críticos consideraron esto como un descuido, apoyándose en declaraciones de nuestro autor sobre la dificultad de manejar el español, cuando su lengua materna había sido el vasco. El hecho es que su huella llega a nosotros.

 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología