6.- La Égloga de Francisco de Madrid, secretario de Juan II y de los Reyes Católicos, escrita hacia 1495, presenta un diálogo entre Evandro -la Paz-, Peligro -Carlos VIII de Francia- y Fortunado -Fernando el Católico-. Sobre un tema pastoril, como el de las Coplas de Mingo Revulgo, nuestra obra presenta a Fortunado, defensor de la paz y la Iglesia frente a Peligro. Evandro avisa a los pastores del desastre que se avecina.
 Comienzo de un manuscrito de Las Troyanas de Séneca | 7.- Ignoramos qué textos dialogados pudieron ser teatrales. Consideramos dramática alguna obra de Fray Íñigo de Mendoza o la de Rodrigo de Cota, Diálogo del amor y un viejo, las Coplas de Puertocarrero o la Querella del Comendador Escrivá y, probablemente, el confuso testimonio sobre un auto amoroso, origen de la Triste deleitación -obras todas de la segunda mitad del siglo XV-. Incluso la Danza de la muerte, de finales del siglo XIV, parece representable. Tampoco olvidaremos las traducciones de clásicos latinos como Plauto, Terencio o Séneca, que influyeron en el desarrollo teatral. La frontera entre representación y lectura sigue oscura en una obra como La Celestina. | 8.- A finales de este siglo, publica sus representaciones quien consideramos padre del teatro castellano: Juan de Fermoselle, conocido como Juan del Encina (1469-1529), nacido en Salamanca y discípulo de Nebrija. Trabajó al servicio de los duques de Alba, a quienes elogia en su obra.
 Edición facsímil (1928) del Cancionero (1496) de Juan del Encina | Imprime en 1496 su Cancionero, al final del cual leemos ocho representaciones. Su estructura se complicará, desde una primera exaltación de los duques de Alba con dos personajes, pasando por una representación de Navidad con cuatro personajes: los Evangelistas. En la tercera un padre y un hijo presentan a Verónica y conocen la Pasión de Cristo, para dramatizar en la cuarta cómo Jesús se aparece de cuatro formas distintas. La quinta y sexta representación tratan el tema de antruejo o carnaval. La primera lamenta la incorporación a la guerra del duque de Alba y la segunda incluye una batalla de Carnaval y Cuaresma. La séptima y octava forman una sola trama: la pastora Pascuala elige al cortesano Gil frente al pastor Mingo, casado con Menga. La situación, semejante a los poemas de debate medievales, se resuelve a favor del cortesano, que en la octava representación propone llevar a la corte a los demás personajes. Las representaciones concluyen con un villancico de quien fue un músico tan brillante como Juan del Encina. |  Cancionero Zaragoza, 1516 | En el Triunfo del Amor o Representación ante el Príncipe don Juan (1497) muestra cómo un pastor puede ser blanco de los dardos amorosos. La Égloga de las grandes lluvias (1498) alude a las aguas torrenciales de ese año y al fracaso de nuestro autor en sus oposiciones a cantor de la Catedral de Salamanca, ganadas por Lucas Fernández. La obra concluye como una égloga de Navidad. El Auto del repelón, de esos mismos años, representa un ejemplo de las agresivas burlas de estudiantes a aldeanos. Mientras Piernicurto y Johan se cuentan en dialecto sayagués -variante coloquial, quizá artificial, del leonés- sus desgracias, un estudiante intenta repetirlas y es rechazado. | Las églogas posteriores de nuestro autor están marcadas por su viaje a Roma hacia 1499, donde aprende nuevas técnicas: La Égloga de Cristino y Febea muestra cómo aquél es castigado por su pretensión de hacerse ermitaño: Febea lo enamora, haciéndole abandonar la religión. la Égloga de Fileno, Zambardo y Cardonio (anterior a 1509) representa el suicidio por amor del primero, al no ser consolado por el perezoso Zambardo ni por Cardonio, enamorado de otra pastora. Su última obra es la más ambiciosa: la Égloga de Plácida y Vitoriano (h.1513) representa en 2.500 versos el desamor de esta pareja y suicidio de la dama, que, ante las oraciones sacroprofanas de su arrepentido amante, recibe de Venus el premio de volver a la vida. La obra se adorna con breves escenas costumbristas de sabor celestinesco. |  Égloga de Plácida y Vitoriano | 9.- Compañero, rival y admirador suyo sería el también salmantino Lucas Fernández (1474-1542), cuya obra resulta difícil de fechar, aunque se supone realizada hacia 1500. La edición de sus Farsas y églogas aparece en 1514 en Salamanca.
 Farsas y églogas Salamanca, 1514 | Presenta tres comedias de tema amoroso. Introduce este término en nuestro teatro, acaso porque la primera de ellas recuerda el argumento de la comedia elegíaca latina medieval. En las otras dos nombra representaciones de Juan del Encina, sin permitir una datación segura. En ellas plantea como debate el amor del pastor y el del caballero. Una alusión a Celestina se encuentra en una de sus dos églogas o farsas del nacimiento. Su producción se completa con un brevísimo Diálogo para cantar y con el célebre Auto de la Pasión, acaso el mejor de su género. Lucas Fernández parte de presupuestos próximos a los de Juan del Encina, pero prolonga el número de versos y de personajes de cada representación. Introduce el término comedia y mantiene el dialecto sayagués de sus pastores. |  Folio del Códice de autos viejos | 10.- Se han perdido, creemos, muchos de los autos que se debieron representar a lo largo del siglo XV. Un códice de la segunda mitad del siglo XVI, al que llamamos Códice de Autos Viejos conserva numerosas obras religiosas y algunas profanas, representadas en muy diversos lugares de la Península, que podrían ser reelaboraciones de estos textos medievales, tal vez no definitivamente perdidos.
D.Miguel Pérez Rosado. Doctor en Filología |