LITERATURA HISPANOÁRABE
 

 
    0.-  El año 1031 será, para Ibn Hazm de Córdoba, el final del califato. A partir de ahora, una serie de reyezuelos intentarán representar en sus dominios réplicas de Bagdad en lo relativo al lujo y al refinamiento. Sin embargo, su debilidad les hará fácil presa de los cristianos del Norte o de los almorávides del Sur.
 
   Aún hoy ignoramos si fue una época dorada, por el número de poetas y poesías, o de decadencia, camuflada entre oropeles y resplandores.

Edición moderna de las
poesías de Ibn Zaydûn

 
   Último del califato, Ibn Zaydûn de Córdoba (1003-1071) sería también poeta de la primera generación de taifas. Refleja una vida tan literaria como su obra.
 
   Amante de la poetisa Wallâda, cae en desgracia, a causa de un posible rival, y escapa al reino de Sevilla, donde sirve a al-Mutamid y trata al poeta Ibn al-‘Ammâr. Allí murió.
 
   Su poesía sigue la línea neoclásica oriental, que, por su aire nostálgico, se ha comparado con la de Garcilaso de la Vega.
 
   Del estrecho contacto entre la cultura árabe y la hebrea da prueba `Abd al-`Azîz bn. Habra, converso al judaísmo y próximo a la familia Nagrela.
   A su nombre sumamos el de Ibn Gabirol (1021-1070), judío que escribió la Fuente de la vida en árabe.
 
 
    1.-  El reino taifa de Sevilla, comienza con el reinado de Abû l-Qâsim ibn `Abbâd (1023-1042), en cuya corte vivieron poetas de la primera generación de taifas, como Ibn al-Abbâr de Almería (m.1038), autor de epístolas, Abû `Âmir ibn Maslama (m.1048) o Abû l-Walîd al-Himyarî (1023-1069), recopilador de las obras de estos poetas en el Kitâb al-badî` fi wasf al-rabî`, antología floral.
 
   El infante y después rey al-Mu`tadid (1042-1069), destacó por su poesía báquica, su lujo desbordado y su crueldad. Visir suyo fue el poeta Abû Bakr ibn al-Qûtiyya. También escribieron `Alî ibn Hisn al-Isbîlî, a quien ejecutó por celos, y Abû l-Walîd ibn al-Muàllim, autor de una moaxaja con jarcha hispánica.

Edición moderna de las
Poesías de Mu`tamid

 
   A una segunda generación de poetas de taifas pertenece al-Mu`tamid (1040-1095), hijo de Mu`tadid, que reinó hasta 1091. Es una figura legendaria por la sensualidad de su corte. Trató íntimamente al poeta Abu Bakr Muhammad Ibn al-`Ammâr (1031-1086), de quien se cuenta cómo ganó en el ajedrez a Alfonso VI y murió asesinado, probablemente por el propio al-Mutamid. Este rey sevillano fue amante de Rumaykiyya -que sería la reina Itimad-. Venció a Alfonso VI en Zalaqa, con ayuda de los almorávides, de quienes sería finalmente prisionero. Sus propios hijos, al-Rašid y al-Râdî, destacaron en la literatura. Llamó a su corte poetas como el ya citado Ibn Zaydûn, Ibn al-Labbâna de Denia (m.1113), una generación -la tercera- más joven que él, Ibn Wahbûn de Murcia (1039-1138), cantor de Zalaca, o Ibn Hamdîs de Siracusa (1055-1132). Como autor de moaxajas conocemos a Abû Bakr Muhammad ibn Zuhr (m.1111).

    2.-  El reino de Almería quedó bajo la protección del rey poeta al-Mu`tasim (1051-1091), perteneciente a una segunda generación de taifas. Con él brillaron Rafi al-Dawla, que vivió en África, Ibn al-Sahîd, autor de una divertida maqama con interesantes motivos literarios, como el del gallo parlante o las ruinas cristianas, Ibn Saraf de Berja (1052-1132), que dejó unas máximas morales, Ibn al-Haddâd de Guadix (m.1088), enamorado de una cristiana, y que pagó caras sus sátiras, dedicadas, entre otros, a Ibn Ujt Gânim; al-Sumaysir de Elvira, satírico, etc.
 
 
    3.-  La dinastía zirí de Granada no ha dejado buena imagen de su aprecio por la literatura, pese a la protección que el rey otorgó al filósofo judío Ibn Nagrella (m.1066).
 

Folio manuscrito de las
Memorias de `Abd Allâh
   Abû Ishâq de Elvira (m.1066), alfaquí granadino perteneciente a una segunda generación de taifas, satiriza al rey, que no protege a sus poetas: Abû l-Futûh al-Yuryanî, oriental llegado en 1015, fue ejecutado por el rey Bâdîs.
 
   De una tercera generación es Ibn Jafâya de Alcira (1058-1138), maestro en las descripciones de jardines. Fue tío de Ibn al-Zaqqaq.
 
   Termina la taifa con `Abd Allâh (n.1056), rey zirí destronado por los almorávides en 1090, autor de unas Memorias, donde justifica vida y actos. Su trayectoria es paralela a la de al-Mu`tamid, aunque el granadino enriquece sus escritos con figuras contemporáneas, como Alvar Fáñez o Alfonso VI.

Folio manuscrito de las
Memorias de `Abd Allâh

 
 
    4.-  En Badajoz el rey aftasí al-Muzaffar (1045-1062), fue autor de una extensa obra enciclopédica, hoy perdida, semejante al adab. Llevó su nombre: al-Muzaffariyya.
 
   En su reinado redactó Ibn `Abd al-Barr de Córdoba (978-1070), el adab Ornato de las tertulias, Exposición y excelencia del conocimiento y biografías sobre compañeros de Mahoma.
   Ibn Sâra de Santarén (m.1123) fue célebre por un poema a la berenjena.

Manuscrito escurialense de la
Lógica de Avempace

 
   Al-Mutawakkil (1067-1095), sucesor de al-Muzaffar, tuvo como kâtib o secretario a Abû Bakr Qabturnu. Ibn `Abdûn (1080-1134) de Évora dejó una casida con su nombre: -abduniyya-. En ella trata de personajes ilustres caídos en desgracia y del final de su dinastía. Mereció el comentario de Ibn Badrûn.
 
 
    5.-  La taifa de Zaragoza, gobernada por los Banu Hud, brilló con Ibn Darrây al-Qastallí de Córdoba o con los Banû Burd.
 
   Mención aparte merece el filósofo y poeta Abû Bakr Muhammad Ibn Bâyya (Avempace) (h.1085-1138), cuyo Régimen del solitario identifica sabiduría con soledad y espiritualidad, por una parte, y, por otra, entendimiento activo universal con entendimiento humano particular de cada persona. En versión hebrea fue más difundida. Avempace fue, también, músico y autor de moaxajas y posible inventor del zéjel. Aristocrático, fue envenenado en Fez. Muestra lecturas de Alfarabí, Algazel y Avicena.
 
 
    6.-  También el reino de Toledo se interesó por la ciencia y la astronomía: Azarquiel vivió allí entre 1061 y 1080, mientras Ibn Sâ`id (1029-1069), redactaba sus Clases de los pueblos, historia universal de la ciencia. Ibn Arfa`Ra´sahu, compuso panegíricos al rey al-Ma`mûn.

Yadwa de al-Humaydî

 
    7.-  En Denia prosperan las lecturas e interpretaciones del Corán con el Taisir de Abû Omar ibn Sà`id al-Dânî (981-1053).
 
   Ibn Sîda, de Murcia.(1006-1066) dejó dos diccionarios y muestra la vocación de los ciegos andalusíes por las letras.
 
   Ibn García, de probable origen visigodo, defendió la superioridad de los no árabes, aunque arabizados, sobre la etnia árabe.
 
 
    8.-  Al margen de estos nombres, se deben citar los de autores que debieron emigrar, generalmente a Oriente, por los acontecimientos catastróficos de la época: el historiador mallorquín al-Humaydî (¿1025?-1095), discípulo de Ibn Hazm, incluyó a su maestro en la Yadwat al-Muqtabis. Murió en Bagdad y su obra la amplió al-Dabbî (m.1202) como Bugyat al-Multamis. También discípulo de Ibn Hazm y emigrado a Oriente fue Abû Bakr de Tortosa (1059-1130), cuyo Siray al-mulûk (Antorcha de los príncipes) es un manual de regidores.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología