| EL ROMANCERO |
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![]() Silva de romances (Zaragoza, 1550) |
5.- Es sorprendente lo heterógeneo de su origen y sus rasgos formales: algunos consisten en escenas de carácter lírico, que comienzan in medias res y presentan una narración fragmentaria. Muchos presentan alternancia de tiempos verbales, repetición de sintagmas al comienzo del poema y, otros, escenas dialogadas que agilizan los textos. 6.- La condición de los romances es compleja: el Marqués de Santillana y Juan de Mena los miraron como poesía ínfima. Desde sus orígenes aparecen modificados mediante procedimientos como la glosa y la contrahechura. Enseguida se incluirán en libros de música, como los manuales de vihuela de Luis Milán o Alonso de Mudarra, que pudieron modificarlos oportunamente. |
![]() Romancero General (Madrid, 1600) |
![]() Robo de Elena |
7.- Una visión completa del Romancero implica atender la composición de romances cultos -quizá ya desde las Guerras Civiles de Granada (1595) de Pérez de Hita- de los Siglos de Oro a nuestros días. Se completa con colecciones diferentes, como las del romancero sefardí o los llamados romances vulgares, que llegaron hasta el siglo XX. Si representan o no el Volkgeist español es una pregunta sin respuesta, pero su recopilación es parte de la recuperación de la literatura popular de diversos pueblos, que vieron el Romancero como equivalente de la balada europea. Hoy continúa siendo un atractivo tema de trabajo para los investigadores. | ![]() Romancero sefardí |
D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología