COMIENZOS DEL SIGLO XIX
 

 
    0.-  El primer monumento de la literatura decimonónica española, la Constitución de las Cortes de Cádiz (1812), fue reformado en 1813 y repuesto en 1821. Presenta diez títulos de la Nación Española, de su territorio, religión y gobierno, de las Cortes, del Rey, de los tribunales y la Justicia, del gobierno de las provincias, de las contribuciones, de la fuerza militar, de la instrucción pública -seis artículos sobre la difusión de la cultura- y de la observancia y modificaciones en la Constitución.
Constitución de 1812

Bartolomé José Gallardo
    1.-  Entre dos siglos vivieron eruditos españoles, como José María Blanco White (1775-1841), el neoclásico sevillano Alberto Lista (1775-1848) -liberal moderado, fundador del Colegio de San Mateo, donde estudiarían Espronceda, Ochoa, Escosura y otros liberales-, Manuel Joseph Quintana (1772-1857), José Gómez Hermosilla (1771-1837), helenista y autor de un Arte de hablar en prosa y verso (1826) o el girondino José Marchena Ruiz de Cueto, conocido como el Abate Marchena (1768-1821).
 
   Bartolomé José Gallardo (1776-1852), liberal extremeño, fue anticlerical y masón. Sería condenado a muerte. Su primera sátira, la Apología de los palos... (1811), defiende a un representante de la Junta Central, agredido por la aristocracia. Su Diccionario crítico burlesco del que se titula Diccionario Razonado Manual... (1812) replica al canónico Ayala, enemigo de las Cortes.
 
   De 1814 a 1820 se exilia a Portugal e Inglaterra. Al dejar definitivamente España, en 1823 , perdió gran parte de sus tesoros bibliográficos.

Ensayo de una Biblioteca (1863)
   En 1835 inicia las ocho entregas de su serie El Criticón, estudios sobre literatura española.
 
   De manera póstuma apareció el Ensayo de una Biblioteca Española de libros raros y curiosos (1863-1889) en 4 volúmenes, catálogo de escritores españoles ilustrado con textos infrecuentes. La obra suplía la pérdida de materiales, ocurrida en 1823.
 
   El orador asturiano José María Queipo de Llano, conde de Toreno (1786-1843) redactó una Historia del levantamiento, guerra y revolución de España (París, 1838) nacionalista y patriótica.

Ensayo de una Biblioteca (1889)

    2.-  Un artículo "Sobre el teatro español" en El Mercurio Gaditano (1814), firmado por Nicolás Böhl de Faber (1770-1864), alemán residente en Cádiz, creó una controversia con José Joaquín de Mora (Cádiz, 1783-1864). El alemán y su esposa, Francisca Ruiz de Larrea (1775-1838), defienden los valores nacionales, cristianos y schlegelianos de una España anclada en el Siglo de Oro -de tradición calderoniana- frente al gaditano, liberal y europeo.

Alcalá Galiano (1789-1865)
por Vicente Esquivel
   Alcalá Galiano (Cádiz, 1789-1865), condenado a muerte en 1823, marchó a Londres. Presentó en cinco entregas de The Atheneum los autores del tiempo de Carlos III: Literature of the Nineteenth Century: Spain (1834). La segunda parte trata escritores que conoció personalmente. Desde su experiencia inglesa, defendió a José Joaquín de Mora y vio en el Romanticismo un fenómeno ligado a su circunstancia y a las ideas de Francia. Al final de sus días conoció el krausismo.
 
   López Soler apoyó la actitud de Böhl, frente a Buenaventura Carles Aribau. Los dos autores catalanes contribuirían, además, a la Renaixença, renacimiento de la cultura y literatura catalana, de la segunda mitad del siglo.

Primera edición castellana de Literatura española. Siglo XIX (Madrid, 1969)
   Agustín Durán (1793-1862) en su Discurso sobre el influjo que ha tenido la crítica moderna en la decadencia del teatro antiguo español... (1828) defiende que el teatro nacional -católico- se rige por reglas diferentes al clásico -griego-. Publica una Colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII (1828), ampliada en el Romancero General (1849).
 
   Se cree que la vuelta de exiliados españoles durante el Trienio Liberal (1820-23) no modificó esencialmente nuestra trayectoria cultural.

Galería fúnebre de Espectros y sombras ensangrentadas (1833)
    3.-  La narrativa produce obras curiosas, como la Galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas (1831), en 12 tomos, poco apreciados por Larra o Mesonero Romanos. Se dirigían a "personas de una imaginación viva y exaltada por las impresiones fuertes, y de un alma sensible". Presenta veintiuna historias terroríficas y tres novelas, ambientadas en lugares exóticos, como Inglaterra o Rusia. Recuerda vagamente las Historias peregrinas y ejemplares (1623).
 
   Ofrece relatos como La Princesa de Lipno o el retrete del placer criminal. Esta mujer escapa de la muerte a manos de su marido y su banda de asesinos. La Duquesa de Malfi, fue dramatizada por John Webster (1614) y Lope de Vega. Trata la muerte de la duquesa y sus hijos por casarse ésta con Antonio de Bolonia, que será víctima -como ella- de los hermanos de ésta.
 
   Pérez Zaragoza saldría de España por afrancesado.
    4.-  A comienzos del siglo XIX, el periodismo alcanzó un extraordinario desarrollo. Con él nace el costumbrismo, que recrea tipos humanos, aunque frena, a veces, el desarrollo de la novela. Muchos autores cultivaron este género, a menudo conservador y aferrado a lo cotidiano:
 
   Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882) nació en Madrid. Dedicado a los negocios paternos, no se alejó de las tertulias liberales.
 
   Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid en 1820 y 1821 (1822) se considera el inicio del costumbrismo español. Lo sigue una comedia: Marido joven y mujer vieja (1829).

Ramón de Mesonero Romanos

Portada de la
segunda edición de
Manual de Madrid (1833)
   Su Manual de Madrid (1831), se reeditará con éxito.
 
   Colabora en Cartas Españolas -revista de José Mª. Carnerero- de 1831 a 1832, con artículos como "Los Cómicos en Cuaresma". Entre 1833 y 1834 visita Francia.
 
   Escribe para La Revista Española de 1832 a 1836, y de 1836 a 1857 para el Semanario Pintoresco Español, que dirigió hasta 1843, y donde publicó, desde Julio de 1837, una serie de 13 artículos: el Panorama matritense... por un Curioso Parlante, editada en 1835, con segunda parte en 1838. Redacta "Escenas de buhardilla" (1837), de ambiente celestinesco, y "El Romanticismo y los románticos" (1837), su más célebre artículo.

Escenas Matritenses (1832 a 1836)

Dibujo de Leonardo Alenza
   La tercera edición, titulada Escenas Matritenses (1842), incluye "La posada o España en Madrid" (1839): nueve tipos españoles pretenden comprar el negocio de una posada. Colabora con el pintor Leonardo Alenza (1807-1845). Las Escenas se reeditaron con diversos títulos.
 
   Alenza junto con otros pintores colabora en la serie Los peligros de Madrid (desde 1839).
 
   Mesonero publica un trabajo histórico, El antiguo Madrid (1861) y firma artículos en El Museo Universal (1859-68) o La Ilustración Española y Americana (1871-84), entre otros.

Poema autógrafo de
Mesonero Romanos
   La autobiografía de El Curioso Parlante se titula Memorias de un setentón (1880), y sus ediciones de dramaturgos clásicos españoles completan la labor literaria de este autor que vigiló siempre la proporción entre sus escritos y la demanda del público.
 
   Dedicó su vida a Madrid y se proyecta en su obra como persona bonachona y comprensiva ante las extravagancias de su prójimo, por lo que fue apreciado por autores como Galdós.

 
LARRA

 
    5.-  La figura de Mariano José de Larra (1809-1837) es clave en la década de los treinta.
 
   Este madrileño, hijo de un médico bonapartista, no se instaló en Madrid hasta 1818. Estudió con los jesuitas y los escolapios.
 
   Un empleo en la Inspección de Voluntarios Realistas de Infantería, unido a la protección de personajes afines al poder, ha sugerido su posible vinculación con el realismo moderado.
 
   Su primer periódico, El Duende Satírico del Día (1828), alcanzó cinco cuadernos, aunque Larra no pareció apreciarlo años después. El primer número (26/2/1828) presentaba "El café", yuxtaposición de personajes de moda y desatinados anuncios de prensa. Muestra su vocación de crítico teatral y ataca al Correo Literario y Mercantil. Se despide de sus lectores en "Donde las dan las toman" (31/12/1828).

Retrato de M.J.de Larra

Número 12 de
El Pobrecito Hablador
(Marzo de 1833)
   Ese año contrajo matrimonio -desafortunado- con Josefa Wetoret.
 
   Desde 1831 escribió teatro. Triunfó con Macías (1834).
 
   Su segunda revista, El pobrecito hablador, ofrecía alrededor de 24 ó 32 páginas. Comienza con "¿Quién es el público y dónde se encuentra?" (18/8/1832), toma de contacto con sus lectores.
 
   Duró catorce números (1832-1833). El tercero -Septiembre, 1833- presenta a Andrés Niporesas, a quien escribe El Pobrecito Hablador desde las Batuecas, reflejo de España en su atraso cultural. El cuarto número -Setiembre 1832- incluye "Empeños y desempeños", donde un supuesto sobrino del autor introduce una sátira del despilfarro. Otro sobrino permite un desahogo autobiográfico en "El casarse pronto y mal", nº7.

Último número de
El Pobrecito Hablador
(Marzo de 1833)
   Leemos tres importantes escritos en el nº8: "El castellano viejo" (11/12/1832), insufrible banquete de cumpleaños ofrecido por su amigo Braulio al autor; "Vuelva usted mañana -nº.11 (14/1/1833)- sobre la pereza nacional, que hace a Mr. Sans-Délai desistir de su propósito de invertir en España, por la ineficacia administrativa; y "El mundo todo es máscaras; todo el año es carnaval" -nº12 (4/3/1833)- sobre engaños e infidelidades bajo disfraces carnavalescos.
   Se anuncia en el nº.14 (Marzo de 1833) la muerte del Bachiller Juan Pérez de Munguía, alias El pobrecito hablador -la censura política colaboró en ello-, pero Larra trabajaba ya en otros campos.
 
   Desde el 7 de Noviembre de 1832 fue crítico teatral de La Revista Española, y en Enero de 1833 firma con el pseudónimo de Fígaro. Siguen artículos de costumbres, como "Yo quiero ser cómico" (1/3/1833), sobre la mala formación de los actores; "En este país" (30/3/1833), sobre el desprecio de los españoles a su propia nación, o "La educación de entonces" (5/1/1834).

Edición de Obras de Larra y
objetos de su pertenencia

El Doncel de
don Enrique el Doliente

Tomo I, (1834)
   Comienza, desde fines de 1833, sus sátiras contra el carlismo, con "Nadie pase sin hablar al portero o los viajeros en Vitoria" (18/10/1833) hasta la caricatura política "Los tres no son más que dos y el que no es nada vale por tres" (18/2/1834).
 
   En Enero se edita El Doncel de don Enrique el Doliente (1834), novela histórica de cómo Macías, enamorado de la casada Elvira, pretende recuperarla e impedir que Enrique de Villena la sacrifique para ser maestre de Santiago. Tras un laberinto de lances, disfraces, duelos y peripecias, muere Macías, enloquece Elvira y fracasa el de Villena. La obra, heredera de Walter Scott, iniciaba en España el medievalismo con éxito. Sirvió de modelo para el drama Macías (24/9/1834).
 
   Desde 1833 publicaba Larra en El Correo de las Damas y, desde 1834, en El Observador, donde aparece "¿Entre qué gentes estamos?" (1/11/1834), sobre los malos modos de la clase baja española.
   Hacia 1834 rompe con su esposa -antes de nacer su tercer hijo-, y en 1835 se distancia de su amante, Dolores Armijo.
 
   El 1 de Marzo de 1835, la unión de La Revista Española con El Mensajero de las Cortes presenta la Revista Mensajero, donde aparece "Un reo de muerte" (30/3/1835), próximo en ideología a Espronceda, por considerar la pena de muerte como la venganza de una sociedad prepotente.
 
   "Una primera representación" (3/4/1835) recuerda la sátira moratiniana de La comedia nueva.

Mariano José de Larra

Artículos de Larra
editados en 1837
   "El duelo" (27/4/1835) lamenta un estúpido sentido del honor. Siguen "Los calaveras", en dos partes, o "Modos de vivir que no dan de vivir" (29/6/1835).
 
   Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres publicados en los años 1832, 1833 y 1834 (1835-37), en varios volúmenes, sería la única recopilación impresa en vida de nuestro autor.
 
   La política depara nuevos desengaños del gabinete de Álvarez Mendizábal y, posteriormente, de Istúriz con quien Larra pudo identificarse.
 
   El 8 de Enero de 1836 comunicaba a sus padres el ventajoso contrato con El Español, donde publicó artículos de teatro y obras como "Los barateros o el desafío y la pena de muerte" (19/4/1836), donde retoma este problema por un incidente en que un baratero muere en un ajuste de cuentas.

 
   "El día de difuntos de 1836" (El Español, 2/11/1836), subtitulado Fígaro en el cementerio, es una reflexión que disuade al autor de buscar muertos en los cementerios, pues éstos desbordan la vida nacional. Madrid es el cementerio: el Palacio Real, los Ministerios, la Libertad de Pensamiento, el Estatuto. Finalmente: "¡Aquí yace la Esperanza!¡Silencio!¡Silencio!" para cerrar sus lúcidos -y ya escasos- artículos de crítica política.
   "Horas de invierno" (25/12/1836) denuncia las traducciones literarias como un mal sucedáneo de la verdadera creación, que no se da en España por el dolor de pensar lo que será del propio escrito.
 
   Alterna sus artículos de El Español con los de El Mundo y El Redactor General, donde aparece "La Nochebuena de 1836. Yo y mi criado. Delirio filosófico" (26/12/1836), en que un criado borracho muestra a Larra la miseria de su existencia. Una caja siniestra rematará su dolor.
 
   Las "Exequias del Conde de Campo-Alange" (16/1/1837) lamentan el fin de una vida ejemplar con la que se identifica Larra.

Manuscrito autógrafo de
Los anónimos
   Entre la sátira, el costumbrismo y el ensayo oscilan sus artículos. Ni la influencia de Addison y Jouy, ni la tradición de Cadalso o Feijoo impiden que sea creador de un género literario, en que la presencia del narrador -incluida la autocrítica- desborda el texto.
 
   Aunque distante del Romanticismo, sus escritos sobrepasaron el costumbrismo tradicional madrileño. Expresan, de forma casi lírica, los sentimientos, afectos y trayectoria vital del prosista más lúcido de la primera mitad de este siglo.
 
 
LAS PRIMERAS NOVELAS

 
    6.-  La novela histórica de ambiente medieval, inspirada en Walter Scott, se inaugura con Ramiro, conde de Lucena (1823), de Rafael de Húmara, con leyendas en inglés: The Romance of History of Spain (1827), The Castilian (1829), con La niña de Gómez Arias (1831), del santanderino Telesforo Trueba y Cossío (1799-1835), con Los bandos de Castilla o el caballero del cisne (1830) de Ramón López Soler (1806-1836), fundador de El Europeo, o con La conquista de Valencia por el Cid (1831), de Estanislao de Kotska Vayo.
 
    7.-  Una segunda etapa llegó con la citada obra de Larra, El doncel de don Enrique el Doliente (1834), y con Sancho Saldaña de José de Espronceda (1808-1842).
 
   Sancho Saldaña o el Castellano de Cuéllar (1834) trata los amores frustrados de este satánico personaje con doña Leonor, a la que rapta. Ésta se casaría con él si Sancho IV y el castellano perdonasen a su hermano Hernando, partidario de la libertad y de los infantes de La Cerda. La antigua amante de Sancho Saldaña, Zoraida, asesina a Leonor ante el altar.

Walter Scott por Landseer

El Artista, Madrid, 1835
   La obra refleja la escenografía romántica: castillos, pasadizos, venenos, duelos, venganzas...
 
   En una edición ampliada (1869) intervinieron Julio Nombela y García Cuevas.
 
   Espronceda colaboró en El Artista (4/1/1835-4/4/1836), con La pata de palo, relato de la desaparición de cierto banquero o comerciante, arrastrado por la pierna de madera que elaboró Mr. Wood, al perder aquél la propia. Junto a este cuento fantástico publicó Costumbres en la misma revista.
 
   Sigue su curso la novela histórica con Ni rey ni Roque (1835) de Patricio de la Escosura, sobre don Sebastián de Portugal; El golpe en vago de José García de Villalta (1801-1846); El auto de fe (1837) de Eugenio de Ochoa o Doña Isabel de Solís, reina de Granada (1837) de Martínez de la Rosa.
    8.-  Se escriben diversos tipos de novela que no encajarán en los moldes posteriores, como La protección de un sastre (1840) de Miguel de los Santos Álvarez (1818-1892).
    9.-  En Puerto Príncipe (Cuba) nace Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), hija de un teniente español. En 1836 viaja por Europa. En Madrid publica su primera novela: Saab (1841), sobre los amores imposibles de Saab, antiguo esclavo negro, por Carlota, que, ingenua, da su mano al interesado y pusilánime Enrique Otway. Considera el sufrimiento humano: el de Saab por Carlota, revelado en una carta póstuma; el de la vieja Martina por su raza y el de los negros por su libertad.
 
   Gertrudis tuvo un hijo de Gabriel García Tassara. Se casó dos veces, en 1846 y 1855.

Gertrudis Gómez de Avellaneda
   Escribió otras novelas: Espatolino (1844), Guatimozín (1846), El cacique de Turmequé (1854), El artista barquero (1861) o Dos mujeres, imitando a George Sand.
 
   De 1860 a 1863 visita Cuba con su marido. Se instala en Sevilla. Muere en Madrid tras una existencia exaltada, de altibajos.

Enrique Gil y Carrasco
   10.- Enrique Gil y Carrasco (1815-1846), nació en Villafranca del Bierzo (León). Estudió en el Seminario de Astorga y en Valladolid, de donde se traslada a Madrid en 1836. Colabora en el Correo Nacional, con El anochecer en San Antonio de la Florida, relato breve de 1838, y en el Semanario Pintoresco Español desde 1839, con el relato El lago de Carucedo (1840). Tras una crisis de hemoptisis, trabajó en la Biblioteca Nacional. En 1843 colabora en Los españoles pintados por sí mismos y en 1844 se encuentra en Berlín, donde fallece a los treinta y un años.

Ilustración para
El Señor de Bembibre
   Su famosa novela, El Señor de Bembibre (1844), narra los amores de Álvaro Yáñez, Señor de Bembibre, y Beatriz Ossorio, a quien casa su padre con el Conde de Lemos. Despechado, don Álvaro, se hará caballero templario. En un ataque contra el Temple muere el Conde de Lemos. El Señor de Bembibre busca a su amada Beatriz, cuyo padre, don Alonso, logra del Papa la dispensa para que don Álvaro acceda al matrimonio. Es tarde: Beatriz muere, dando su mano a Alonso. Éste desaparece -o enloquece- según el manuscrito que dice seguir su autor.
 
   El Señor de Bembibre fue un éxito literario, como muestra su número de reediciones. A su atractivo argumento, suma brillantes descripciones de paisajes, inusuales en nuestra literatura.

El Señor de Bembibre (1844)
    11.-  Aragonés de Teruel fue Braulio Foz (1791-1865). Prisionero de los bonapartistas, estudió en Francia. En 1814 ocupa la Cátedra de Latinidad de la Universidad de Huesca. Liberal, se exilia en 1823. Colaboró en periódicos y escribió sobre lenguas clásicas, historia, derecho...

Vida de Pedro Saputo
   Destaca su Vida de Pedro Saputo (1844) -Saputo parece una variante de sabido ('sabio'). Este muchacho "natural de Almudévar, hijo de mujer, ojos de vista clara y Padre de la agudeza", combina la sabiduría ilustrada con la folclórica.
 
   El Primer libro relata su nacimiento de madre soltera y su formación y aprendizaje de letras, oficios y artes.
 
    Será pintor de la Catedral de Huesca -Segundo Libro-. Ejerce de sastre y es apreciado como monja Geminita en un convento. Entre estudiantes es tuno y conoce a don Severo y a su hija Morfina. Visita, en el Tercer Libro, parte de España como médico. En Zaragoza protege a unos vinateros y realiza el "salto" de Alcolea del Cinca, burlando a su público. Explora la cueva de Santolaria, resuelve la comisión de los tres higos y el pleito del sol. Conoce en el Cuarto Libro a su padre, que, viudo, puede casarse con su madre. Repasa Pedro un registro de novias y elige a Morfina, cuando un mensaje del Rey lo hace desaparecer en la Corte. Cierran el libro varias sentencias y máximas.
   La obra, desconcertante en parte, ofrece huellas de Torres Villarroel y de Montengón.
    12.-  Cierra la novela histórica el navarro Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), carlista y autor de Doña Blanca de Navarra (1847) o Doña Urraca de Castilla (1849). Su Amaya o los vascos en el siglo VIII (1877-79) fue un acicate para el folclore vasco. Recientemente, se dio a luz, a partir de un proyecto inacabado -Pedro Ramírez-, la novela Doña Toda de Larrea o la madre de la Excelenta (1998), sobre la embajada a Bilbao de Ramírez y Quincoces para alejar a doña Toda y a su hija María de Aragón, por ser padre de ésta Fernando el Católico y dificultar a la Reina Isabel la jura de los Fueros. Para vivir con su hija, Toda rechaza el matrimonio y opta por el convento.
 
   La corriente histórica se acerca al folletín con Manuel Fernández y González o a la novela erudita con Cánovas del Castillo, autor de La campana de Huesca (1852).

Doña Urraca de Castilla (1849)

Portada de
Los españoles pintados por sí mismos
    13.-  Culminación del costumbrismo serán los dos tomos de Los españoles pintados por sí mismos (1843-44), colección de 99 artículos, editada por Ignacio Boix e ilustrada por famosos dibujantes. Deriva de las fisiologías francesas.
 
   Colaboran Antonio Flores (1818-1865), Gabriel García Tassara, Gil de Zárate, José Zorrilla, El Curioso Parlante, El Solitario, Abenámar, psedónimo de Santos López Pelegrín (1801-1846)...
 
   Eugenio de Ochoa (1815-1872) sigue una línea próxima a la de Larra, en "El Español fuera de España".

Comienzo de
"El Español fuera de España"
   El torero, el ama del cura, el cesante, la santurrona, el hortera, el calesero, el dómine, el contrabandista, la Celestina, la politico-mana, el poeta, el ratero, el ministro, el boticario, el ciego... son ejemplo de los tipos de este libro.
 
   Uno de los últimos costumbristas fue Fray Gerundio, pseudónimo de Modesto Lafuente (1806-1866) y autor de la sátira Teatro social del siglo XIX.

Jaime Balmes por P. Borrell
    14.-  Jaime Balmes (1810-1848), sacerdote catalán liberal, cultivó el ensayo filosófico.
 
   El criterio (1846) es un arte de pensar. La atención es principio de conocimiento, que pasa del sensorial al intelectual. Repasa las reglas y fuentes de éste: la lógica, las autoridades, juicios y silogismos, incluyendo lo no estrictamente racional: inspiración, intuición... Trata de la enseñanza básica y del genio creador, junto a la inestabilidad del talento humano, de la filosofía de la historia y de la religión. Concluye con el pensamiento práctico: la acción, regida por la moral: la humildad, inteligencia, equilibrio, constancia y la voluntad.
 
   Ingresó en la R.A.E. el año de su muerte.

Segunda edición de El Criterio
    15.-  El costumbrismo cuenta con el malagueño Serafín Estébanez Calderón (1797-1867). En 1830 visitó Madrid y trabajó para el Estado en Andalucía.
 
   En 1831 publica Poesías del Solitario, pseudónimo suyo, y artículos en Cartas Españolas y en El Siglo Pintoresco.
 
   Cristianos y Moriscos (1838) será una novela temprana.
 
   Sus Escenas andaluzas (1847) recogen, en más de veinte trabajos, un tipismo, heredero de Rinconete y Cortadillo, con variedad de temas folclóricos y eruditos, pasando por recreaciones medievales, temas orientales o romances de arte menor. Se valora su amor por el folclore, ya que investigó sin los prejuicios morales de otros costumbristas.

Escenas Andaluzas (1847)

María o la hija de un jornalero
    16.-  Divulgador de Eugenio Sué y fundador del periódico El "dómine" Lucas será el castellonense de Vinaroz Wenceslao Ayguals de Izco (1801-1875). Su novela social, folletinesca y sentimental, sigue el socialismo utópico.
 
   Las más leídas fueron María o la hija de un jornalero (1845-6), La bruja de Madrid (1846-8) o Ernestina (1848). Defiende ideales de laicismo, igualdad y libertad republicanas.
 
    17.-  En Valle de la Serena (Badajoz) nació el conservador Juan Donoso Cortés (1809-1853). Fue secretario de Presidencia con Mendizábal, protegido de María Cristina y Marqués de Valdegramas desde 1846. Representa el sector reaccionario.

La bruja de Madrid
   Su Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (1851) subordina la política a la teología y a la religión. El Libro Segundo define el albedrío como libertad de querer, no de escoger. Ataca a Proudhon y al socialismo por maniqueo y por negar la culpa del ser humano. El Libro Tercero defiende la solidaridad familiar frente a la libertad, igualdad y fraternidad, que impiden la salvación.
 
   Aunque Donoso utiliza descalificaciones más que en argumentos, sus escritos inician la ideología de extrema derecha con frases lapidarias, retóricas y de escaso significado.

Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo

Fernán Caballero por
Eduardo Cano de la Peña
    18.-  Hija de Nicolás fue Cecilia Böhl de Faber, (1796-1877), nacida en Suiza, conocida como Fernán Caballero. Durante el segundo de sus tres matrimonios vivió en Cádiz y reflejó el folclore andaluz, asociado a una mentalidad católica y conservadora, de idealismo sentimental. Dejó un rico Epistolario.
 
   Su primera obra, novela de costumbres, aparece como foletín por entregas en El Heraldo: La Gaviota (1849), originalmente en francés y traducida por José Joaquín de Mora. En libro se edita en 1856.
   Presenta al médico alemán, Fritz Stein, en Villamar -Andalucía- asistiendo a sus habitantes y a María Santaló, "la Gaviota", hija de un pescador, con la que se casa. Su protector, el duque de Almansa, los invita a Sevilla y Madrid. La segunda parte presenta el triunfo del torero Pepe Vera. (Caballero desprecia la tauromaquia.) María escucha de sus tertulianos los ingredientes para una buena novela. La Gaviota, en Madrid, acepta el amor de Pepe Vera. Stein, dolido, morirá en América. María, fracasada, se casa en Villamar con Ramón Pérez y se deteriora entre sufrimientos e hijos.
 
   La Gaviota incluye prolijas descripciones folclóricas pero, ante todo, establece valores culturales españoles: la amabilidad, la gracia, la hospitalidad y la sencillez. Serán rasgos superficiales para un público europeo que estimula esta imagen.

La Gaviota
Madrid, 1856

Edición princeps de
Clemencia
   Hay autobiografía en Clemencia (1852), huérfana, viuda de un marido alocado; vive con sus suegros, nobles andaluces, que le proponen matrimonio con un sobrino y posible heredero al que ella aprecia pero rechaza. En Sevilla la defrauda George Percy. Las circunstancias la casarán con Pablo.
 
   Novela un suceso real La familia de Alvareda, publicada en El Heraldo (1849) y en libro en 1856. La recuerda Washington Irving, que trató a Cecilia Böhl. Pudo escribir en alemán un borrador previo, hacia 1833.
 
   Narra la ejecución de Perico Alvareda, bandolero que asesina a su amigo Venancio, amante de su esposa Rita. La novela inserta anécdotas, cantares y episodios folclóricos.

Manuscrito de La familia de Alvareda
Madrid, 1856
   Lágrimas o No transige la conciencia (1850) serán otras obras de esta escritora, magnífica autora de cuentos populares.
 
   Subrayamos la proyección europea de sus novelas y de sus ideas. Se ha criticado su estilo por no tener el castellano como lengua materna.

Nicomedes Pastor Díaz
Litografía de Rubio Grilo
    19.-  Nicomedes Pastor Díaz (1811-1863) nació en Lugo y publicó en 1837 su primera novela: La Cita.
 
   Escribe De Villahermosa a la China (1848 y, completa, en 1858). Trata los amores de Javier, personaje maldito, y Sofía, a quien adora sin esperanza su primo Enrique. Despreciada por Javier, Irene profesa en el convento de Valdeflores, donde acudirán las dos parejas. Javier casará, con matiz sacrílego, a Sofía con Enrique, para marchar de misionero a China. Mártir, su cadáver se sepulta en el Monasterio.
 
   Entre las personas reales, ocultas en los personajes de este libro, destacamos a Carolina Coronado, bajo el nombre de Irene.
 
   Jacinto Salas y Quiroga (1813-1849), escribió El dios del siglo (1848), "novela de costumbres contemporáneas".

 
   Varias colecciones de relatos compuso el bilbaino Antonio Trueba (1819-1889): Cuentos populares (1853) y Cuentos de varios colores (1866). Destaca La azotaina, tradición del siglo XVI, o La novia de piedra en que la crueldad de Marichu causa la muerte de su amado.
 
   El extremeño Vicente Barrantes (1829-1898) publica en el Semanario Pintoresco Español (1853) El espejo de la verdad, cuento pseudomoral sobre el castigo de la cruel princesa Teodolinda.
   Antonio Ros de Olano (1808-1886), general venezolano, publicó El doctor Lañuela (1863), sorprendente novela en que José -el narrador- debe comprar a su tío, el clérigo don Cleofás, parches para sus callos. José, en un caserón abandonado, encuentra una mujer estática con el doctor Lañuela, especie de alquimista medieval, un Embozado, a Camila y a Luz. Una segunda visita, más triste, culmina con la muerte de Luz, amada de José. El tío Cleofás riñe con el doctor Lañuela por el precio de los parches. Tío y sobrino se despiden en El Escorial.
 
   La obra deconcierta: se halla entre la novela fantástica y cierta poesía humorística, próxima a Jules Laforgue. Rebosa ironía y esoterismo-. Ros de Olano se burla del lector, subrayando la libertad de su libro. Ignoramos las claves de interpretación y sentimos ecos de teosofía parodiada.
 
   Ros de Olano escribió también Cuentos estrambóticos (1868-69).
 

Manuel Rivadeneyra
    20.-  La literatura española contará desde 1846 con una herramienta preciosa: la Biblioteca de Autores Españoles, fundada por el tipógrafo catalán Manuel Rivadeneyra.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología