LA PROSA NARRATIVA DE FICCIÓN EN TIEMPOS DE FELIPE IV
 

La Filomena (1621)

    0.-  Felipe IV (1621-1665) fue protector de las letras y las artes, en general.
 
   La narrativa de su época muestra el apogeo y decadencia de la novela española. Continúa la novela miscelánea, mezcla de poesía, cartas, obras de teatro, etc., dirigida, a menudo, a un público amplio y poco exigente.
 
 
    1.-  Buen ejemplo de miscelánea será La Filomena (1621) de Félix Lope de Vega Carpio (1562-1635), que incluye su novela Las fortunas de Diana, donde la intriga amorosa sigue la novela griega que no practicó con El peregrino en su patria de 1604.

La Dorotea (1632)
Tres años después, en La Circe (1624) presenta El desdichado por la honra, La más prudente venganza y Guzmán el Bravo, dedicadas, como la anterior, a Marta de Nevares. Son las Novelas a Marcia Leonarda, de temática amorosa y técnica de enredo. Mezcla verso y prosa, ambientes exóticos -moriscos, judíos, etc.- y erudición recargada. Las digresiones a Marcia Leonarda son frecuentes y prolijas.
 
   Su gran obra será La Dorotea (1632), acción en prosa. Este diálogo en cinco actos y varias escenas, incluye los mejores versos de nuestro autor. Escrito en un mal momento para el teatro, relata, recordando La Celestina, sus fracasos amorosos con Elena Osorio -Dorotea-, presentándose a sí mismo como Fernando. Destaca César, astrólogo que predice el desenlace: la muerte del indiano don Vela, rival de Fernando. Por su complejidad, la trataremos junto al teatro del siglo de oro.
 

Primera edición de Historias peregrinas y ejemplares
    2.-  Gonzalo de Céspedes y Meneses (1585-1638), acaso toledano, es autor del Poema trágico del español Gerardo (1615-1617), especie de novela de aventuras, tras el que aparecen las Historias peregrinas y ejemplares con el origen, fundamentos y excelencias de España, y ciudades adonde sucedieron (Zaragoza, 1623). Su tono sombrío las hace precedentes de narraciones de suspense posteriores.
 
   Con estos ingredientes edita la Varia fortuna del soldado Píndaro (Lisboa, 1626), con rasgos de picaresca -oscurecidos por novelas cortesanas intercaladas-, de novela griega o de aventuras, y de vidas de soldados, pues la de Píndaro, contada en primera persona al narrador del libro, incluye elementos autobiográficos y rasgos de ferocidad y tremendismo, propios de la soldadesca.
 
    De estilo brillante y ameno, atrae aún hoy por su efectismo y suspense.

Varia fortuna del
soldado Píndaro


Primera edición de
Los cigarrales de Toledo
    3.-  El madrileño Gabriel Téllez fue más conocido como Tirso de Molina (1571-1648), teólogo mercedario.
 
    Sus Cigarrales de Toledo se componen hacia 1621 y publican en 1624. Son una miscelánea de novelas, poemas y fábula mitológica, cuyo marco narrativo, que recuerda al Decamerón, incluye tres comedias.
 
   Poco menos ambicioso es Deleitar aprovechando (1635): tres novelas, tres autos sacramentales y diversas poesías. De su temática religiosa, destaca El bandolero.

Edición príncipe de
Deleitar aprovechando
    4.-  Proliferan novelas breves amorosas, de discutible calidad, que atraen a un sector de la sociedad decadente y ávido de experiencias exóticas y rocambolescas.
 
   Destacan los Sucesos y prodigios de amor (1624) de Juan Pérez de Montalbán (1602-1638) o las Novelas Amorosas de José de Camerino, impresas ese mismo año, entre colecciones de autores como Salas Barbadillo, Castillo Solorzano, etc.
 
   A esta subliteratura sumamos obras de más envergadura, herederas de las prosas satíricas o alegóricas de Quevedo, como las novelas del sevillano Rodrigo Fernández de Ribera (1579-1631) Los anteojos de mejor vista (¿1625?) o El mejor mesón del mundo (1631).

Novelas amorosas
de José Camerino

Manuscrito de la
Vida de Alonso de Contreras
    5.-  Las autobiografías de soldados continúan con la Vida del Capitán Alonso de Contreras, compuesta hacia 1630 en casa de Lope de Vega, a quien cita en su libro, dividido en dos partes.
 
   Alonso de Contreras (1582-1641) decide ser soldado tras matar un compañero. Lucha en el Mediterráneo contra turcos y griegos. Vuelve a España como alférez y se hace ermitaño, tras un matrimonio fracasado. Le acusan de encabezar una revuelta morisca. Tiene queridas y mujeres y viaja a América o a Flandes sin obstáculos en su camino.
 
   Esta Vida define algunas características de las autobiografías soldadescas: semejanza con la picaresca; truculencia y altanería; desprecio de normas y leyes, en lo social y en lo sexual; pero, ante todo, una mezcla de realidad y ficción, que desconcierta al lector.

Manuscrito de la
Vida de Alonso de Contreras

Manuscrito de
El desengañado de sí mismo
   De esta época y género será la Historia de la monja alférez doña Catalina de Erauso, religiosa vasca (1592-1635), cuya existencia parece demostrada. Viajó a América, donde desaparece en 1635.
 
    6.-  También soldado fue Diego Duque de Estrada (1589-1647), toledano fallecido en Cagliari. Sus Comentarios del desengañado de sí mismo se redactan entre 1614 y 1645. Son la autobiografía soldadesca más extensa: parece un miles gloriosus, por su linaje, su vida sentimental y matrimonial, o sus hazañas en el Mediterráneo y Centroeuropa, con las habituales andanzas de espadachines y un retiro religioso al fin de sus días.
    7.-  Novelista popular será Alonso de Castillo Solórzano (1584- antes de 1648), natural de Tordesillas (Valladolid), autor de Las harpías de Madrid (1631) y La niña de los embustes Teresa de Manzanares (1632). En Aventuras del Bachiller Trapaza (1637), narra las andanzas de Hernando o Fernando, estudiante en Alcalá, pícaro en Andalucía, criado de amos semejantes al escudero del Lazarillo, estafador en todas partes, y galeote al final, traicionado por su Estefanía. Hija de ambos será La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1642), en que Rufina, la garduña, continúa engañando en la mejor línea picaresca, acompañada por Garay y Crispín. Promete segunda parte.
 
   Estas obras intercalan novelas, poemas y algún entremés, como las misceláneas de su época.

Primera edición de
Aventuras del Bachiller Trapaza

Edición de la
Parte segunda del sarao
y entretenimiento honesto
    8.-  Con razón se considera a la madrileña María de Zayas y Sotomayor (1590-1661) segunda novelista del siglo, después de Cervantes. En 1637 aparecen sus Novelas amorosas y ejemplares, colección de diez relatos en que la temática erótica crea situaciones conflictivas y sorprendentes. Le sigue una Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto (1647) con otras diez novelas. Su autora las une con un marco narrativo.
 
    9.-  Seguidor de Quevedo y sevillano fue Luis Vélez de Guevara (1579-1644), autor de El diablo cojuelo (1641), sátira en que el estudiante Cleofás, huyendo del matrimonio con cierta mujer, libera al diablo cojuelo de la redoma en que le tiene su dueño, astrólogo eminente.
 
   De la sociedad madrileña, nido de corrupción social, pasa a Sevilla. Leemos sátiras de literatos, cómicos, nobles, etc., acompañadas de figuras alegóricas. La llegada a Sevilla de la presunta esposa de Cleofás y la persecución que otros diablos hacen del nuestro, devuelven al estudiante a Alcalá; a la frustrada esposa, a Indias; y al diablo, a su infierno.

Edición de
El diablo cojuelo

Primera edición de
El siglo pitagórico
    10.-  Debió nacer en Cuenca el judío Antonio Enríquez Gómez (1600-1663). Vivió en Francia y murió en Sevilla, en una cárcel de la Inquisición, tras presenciar su quema en efigie.
 
   En 1644 publica El siglo pitagórico, novela en verso y prosa. Narra la transmigración de un alma en diversos cuerpos: un ambicioso, un malsín, una dama, un valido... y Gregorio Guadaña. La Vida de don Gregorio Guadaña forma una novelita independiente, acaso picaresca, en que este hijo de médicos viaja a Madrid con cortesanas embaucadoras y jueces corruptos, conoce la cárcel y promete segunda parte de su vida. El siglo pitagórico continúa sus reencarnaciones: un hidalgo, también en prosa, etc.
 
   Sigue un esquema fijo: el alma describe la maldad de su ocupante y le acusa. Éste se disculpa: su maldad es la tónica de la época y no constituye delito. La influencia de Quevedo late en la sátira y en el conceptismo rebuscado.

Retrato de Estebanillo González por Lucas Vorsterman
    11.-  La mitad del siglo se cierra con la Vida y hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor (Amberes, 1646). Narra su vida (1608-1646) como criado de muchos amos y soldado en varias ocasiones. El centro de la narración corresponde a la batalla de Nördlingen (1634), en que su cobardía parodia las vidas de soldados. Presenta rasgos de la picaresca: estafas, peleas, engaños, borracheras, robos y prostitución.
 
   Su historia se salda con una enfermedad venérea; una gota, que permite al protagonista compararse con Carlos V; y el proyecto de escribir el libro que acabamos de leer.
 
   Estebanillo González pasó como un bufón histórico, autor de su propia vida. Hoy se considera una ficción, pretexto para una denuncia social.

Comienzo de Estebanillo González

Primera parte de
El Criticón
    12.-  La obra más importante de la segunda mitad de siglo es El Criticón (1651-1657) del jesuita aragonés Baltasar Gracián (1601-1658). Por su carácter alegórico, la tratamos en el apartado de prosa ideológica.
 
    13.-  Con El Criticón, la novela española se disuelve entre conceptos o abstracciones. La idea se impone sobre la figura concreta. De esta decadencia, no saldrá hasta bien entrado el siglo XIX.
 
    14.-  Entre el reinado de Felipe IV y el de Carlos II (1665-1700) escriben Andrés de Prado o Mariana de Carvajal. Cristóbal Lozano (1609-1667) en sus últimos años da fin a las historias del David perseguido.

Gustos y disgustos del
lentiscar de Cartagena
   El murciano Ginés Campillo de Bayle, seguirá en sus Gustos y disgustos del lentiscar de Cartagena (1689) Los cigarrales de Toledo, en doce episodios -generalmente de fiestas y un tímido intento de novela- que culminan en disgustos fúnebres. La muerte de su prometido hace que la protagonista vuelva al convento.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología