FIN DEL SIGLO XVIII: PRERROMÁNTICOS Y NEOCLÁSICOS
 

 
    1.-  Diez años antes de que termine el siglo XVIII, la poesía ilustrada muestra dos tendencias plenamente desarrolladas: prerromanticismo y neoclasicismo, que, aunque conviven en el tiempo, se desarrollan por este orden.
 
   Se discute si el primero es un movimiento prerromántico o plenamente romántico. Reservaremos este nombre para la literatura del siglo siguiente. Autores como Jovellanos o Meléndez Valdés participaban en ocasiones de esta tendencia, que se define por sus ambientes lúgubres y sombríos, sus temas sentimentales o filantrópicos, su angustia ante la existencia, y su sintaxis peculiar: repeticiones, exclamaciones e interrogaciones retóricas, frases entrecortadas y, en general, por su efectismo.
 
   Como reacción a este desbordamiento de lo sentimental, aparece el neoclasicismo, que pretende volver a la mesura y equilibrio clásicos, como leímos en poemas de Meléndez Valdés. Acaso el rococó ya fue un intento de restaurar estos ideales.
    2.-  El mejor representante del prerromanticismo será el madrileño Nicasio Álvarez Cienfuegos (1764-1809), periodista, discípulo de Meléndez Valdés y liberal, abiertamente opuesto al gobierno en España de José Bonaparte. Por eso murió enfermo de tuberculosis en el exilio.
 
   Su poesía comienza con las composiciones habituales de la lírica rococó, acaso influido por Meléndez Valdés. Enseguida aparece la nostalgia como tema y las ideas prerrománticas. En la última década del siglo, trató los temas del recogimiento en la naturaleza, del pacifismo, de la amistad y del amor universal, en poemas como Mi paseo solitario de primavera, que trata el desengaño romántico. Su poema En alabanza de un carpintero llamado Alfonso se considera, quizá exageradamente, un precedente del socialismo español, y su Escuela del sepulcro presenta el desengaño y el nihilismo que desembocará en el Romanticismo pleno de un Espronceda.

Poesías de
Nicasio Álvarez Cienfuegos
   Sus contemporáneos criticaron su gusto por las palabras exóticas: galicismos y adjetivos extraños: hondi-tronante, hojoso, retumbante...

Retrato de Leandro Fernández de Moratín por Francisco de Goya
     3.-  El poeta más brillante de la poesía neoclásica fue Leandro Fernández de Moratín (1760-1828), nacido en Madrid y muerto en París, tras colaborar con el gobierno de José Bonaparte. Fue amigo de Jovellanos, a quien dedica algunas de sus mejores poesías.
 
   Como poeta, admiró la Poética de Luzán. Leyó a Horacio y reflejó la mitología grecolatina, como signo de clasicismo. Destacan sus sonetos y, entre ellos, los de tema histórico. Cultivó la sátira en la mejor tradición ilustrada y dejó una especie de testamento poético en su Elegía a las Musas.

    4.-  Frente a la tradición de clasificar a los poetas de esta época en prerrománticos y noeclásicos, recordaremos que la mayoría publicaron poemas de ambas tendencias.
 
   Gaspar María de Nava Álvarez, Conde de Noroña (1760-1815) nació en Castellón y fue militar profesional, compañero de José Cadalso. Escribió odas y anacreónticas en el más rancio estilo rococó, junto a poesía neoclásica. Sus versiones de poemas árabes o persas preludian el exotismo romántico. Ademas, ensayó géneros poco frecuentes, como el poema épico o el pseudo-histórico arabizante.
 
   ¿Sería parcial considerar prerromántico a Francisco Sánchez Barbero o neoclásico a José Marchena, al salmantino Nicasio Gallego o a Juan Bautista Arriaza? ¿Sería impreciso identificar liberales con prerrománticos?

Obras del
Conde de Noroña
    5.-  Con todo, hablaremos de poetas cuyas vidas participan de los primeros años del siglo XIX:

Obras de Quintana
   El madrileño Manuel José Quintana (1772-1857), liberal antinapoleónico, sufrió la represión de Fernando VII. A la muerte de este rey, recibió los honores esperados y fue preceptor de la futura Isabel II.
 
   Su poesía oscila entre las dos categorías de prerromanticismo y neoclasicismo. Trató los temas patrióticos, sin olvidar otros motivos ilustrados: la historia de España, la invención de la imprenta, la propagación de la vacuna, etc. Además estudió y editó a los poetas clásicos españoles.

Retrato de Quintana

 

José María Blanco White
   Otros autores han permitido a los críticos hablar de una Segunda escuela sevillana:
 
   José María Blanco-White (1775-1841) cultivó una poesía espiritual, fruto de una crisis que le lleva al destierro en Inglaterra, donde murió. Destaca Una tormenta nocturna en alta mar, de tonos románticos, o el soneto La revelación interna, de tema teológico.
 
   El sacerdote sevillano Alberto Lista (1775-1848) fue maestro de una generación romántica que desembocará en Gustavo Adolfo Bécquer. Su formación -y la que impartió a sus discípulos- fue neoclásica. De sus poemas, destacan los relgiosos.
 
   Como vemos, la ilustración española invadió los primeros años del siglo XIX, por eso, uno de los grandes poetas neoclásicos, el catalán Manuel de Cabanyes, vivió entre 1808 y 1833.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología