LA PROSA IDEOLÓGICA DEL SIGLO XVII: BALTASAR GRACIÁN
 



 
    1.-  El siglo XVII resuelve una polémica sobre la mendicidad iniciada con Felipe II. Hernando de Soto (h.1586-post.1622), autor de Emblemas moralizados (1599), Mateo Alemán o Alonso de Barros, autor de Proverbios morales (1598), la protagonizan.

   Su motor fue Cristóbal Pérez de Herrera (1556-1620), nacido y formado en Salamanca, autor de Discursos del amparo de pobres (1598) y Proverbios morales y Consejos cristianos... (1618).
 
   Distingue los verdaderos pobres, incapaces de trabajar, de los mendigos por vicio.

Emblemas moralizados

Amparo de pobres

Grabado de los
Proverbios morales
    2.-  Del jesuita toledano Ortiz de Cisneros, conocido como Pedro de Rivadeneira o Ribadeneyra (1527-1611), conservamos un Flos Sanctorum (1599) sobre vidas de santos.
 
   Este fracaso de reforma bloquea una revolución industrial y explica la novela picaresca y su carga moral hostil al pícaro.

Tratado de la religión y virtudes...
   Tradujo las Confesiones de San Agustín (1596) y escribió la vida de San Ignacio de Loyola. Como político, su Tratado de la religión y virtudes que debe tener un príncipe cristiano (Madrid, 1601) ataca a Maquiavelo y el tacitismo español, frente al cristianismo, base de la monarquía.
 
    3.-  También toledano y jesuita fue Juan de Mariana (1536-1623). Como político, publica Del rey y de la institución real (Toledo, 1599), para limitar su poder, justificando, incluso, el tiranicidio.
 
   La Historia general de España (1601) traducía su versión latina de 1592. De ahí los latinismos y, de sus fuentes, poco rigurosamente seguidas, los arcaísmos. Defendió a Arias Montano en Siete tratados (1609) y fue cronista real de Felipe IV.

Edición dieciochesca de
la Historia del Padre Mariana

    4.-  Abundan las preceptivas poéticas, como Cisne de Apolo (1602) del neoplatónico Luis Alfonso de Carvallo.
   Una retórica de Bartolomé Jiménez Patón (1569-1640), es la Elocuencia española en arte (1604), ampliada como Mercurius Trimegistus sive de Triplici elocuentia Sacra, Española, Romana (1621). Ofrece ejemplos castellanos.

Del origen y principio de la lengua castellana...
    5.-  La filología brilla con Bernardo José de Aldrete (1560-1641), que en Del origen y principio de la lengua castellana o romance que oi se usa en España (1606), en tres libros, plantea el origen y formación del español.
 
   Hijo del dramaturgo y polígrafo Sebastián de Orozco fue el toledano Sebastián de Covarrubias Orozco (1539-1613), autor del diccionario Tesoro de la lengua castellana o española (1611), o Etimologías. Incluye nombres propios, como las enciclopedias actuales, y citas de diversos autores en griego, latín o hebreo, contrastando con proverbios y expresiones populares.

Tesoro de la lengua castellana o española (1611)
    6.-  Defiende una poesía hermética y aristocrática Luis Carrillo y Sotomayor (1583-1610) en su Libro de la erudición poética (1611), con citas de Platón y autores griegos. También lo hace el Discurso de las letras humanas (1615) de Baltasar de Céspedes
   Del murciano Francisco Cascales (1564-1642) es el diálogo entre Castalio -el propio autor- y Pierio, titulado Tablas poéticas (1617). Sigue el aristotelismo de Minturno y Robortello. Sus diez tablas se dividen en dos grupos: trata la poesía in genere: definición, fábula, sentencia... Después, in specie: épica, tragedia, comedia, lírica. Cita compañeros murcianos y autores clásicos.
 
   Murciano fue también Saavedra Fajardo, autor de la República literaria (1619).
 
   Conservamos una Gramática española (1619) de Jerónimo de Texeda y un Discurso poético (1624) de Juan de Jáuregui, contra formas de poesía culterana como las que él mismo practicó. Otros nombres: Fernando Vera y Mendoza y su Panegírico por la poesía (1627) o José Antonio González de Salas (1588-1654) y Nueva idea de la tragedia antigua (1633).

Tablas poéticas

Expedición de los catalanes (Barcelona, 1623)
    7.-  Como historiador brilla Francisco de Moncada (1586-1635) y su Expedición de catalanes y aragoneses contra turcos y griegos (1623), historia de los almogávares y Roger de Flor, que, en el siglo XIV, sirven al Emperador de Oriente contra los turcos. Su autor, diplomático, medió entre Madrid y Barcelona. Póstuma fue su Vida de Boecio (1642).
 
   8.-El sevillano Rodrigo Caro (1573-1647), poeta y arqueólogo, plasmó su erudición en Días geniales o lúdicros (h.1626), con textos e inscripciones latinas para realizar en seis diálogos un tratado de juegos antiguos: de lucha, de mesa, de pelota, de burla, de mujeres, cantares, etc.

Manuscrito de 1694 de Días geniales o lúdicros
    9.-  El filólogo Gonzalo Correas (1571-1631) complementa su Arte de la lengua española castellana (1625) con un Vocabulario de refranes (1627) y una Ortografía española (1630), defensora de una grafía fonética, con letras como la -k- para la consonante velar sorda.
 
    10.-  Hortensio Félix Paravicino (Madrid, 1580-1633), protegido de los reyes, fue satirizado por lo gongorino de su predicación. Se editan diez sermones sueltos y, póstumamente, Oraciones evangélicas y Panegíricos funerales (1641).
 
   Madrileño y jesuita, Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658) escribió Vida divina y camino real (1633), obra ascética, y Oculta filosofía (1634). Su Epistolario (1649) de cartas abiertas recomienda virtudes cristianas. Por su sencillez se opone a Paravicino.

Horteniso Félix Paravicino
visto por el Greco


Posible autógrafo de la República literaria
    11.-  Nace en Murcia Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648) y estudia en Salamanca. Sirve en Roma y es diplomático en Alemania. Muere en Madrid.
 
   En 1612 redactó la República literaria, sátira alegórica en que visita esta República, guiado por el gramático Varrón. En 1655 se imprime como Juizio de artes y sciencias, por Claudio Antonio de Cabrera, aunque desde 1670 llevará su nombre.
 
   Su obra capital aparece en Munich:
 
   Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas (1640) es un tratado de educación de príncipes, basado en la experiencia diplomática del autor, en la Biblia y, especialmente, en Tácito, que encauza las ideas sobre la razón de Estado y Maquiavelo.
 
   En ciento una empresas expone la educación y comportamiento del príncipe, sus relaciones sociales y políticas, guerras y vejez.
 
   La obra se conoce como Empresas políticas. Por sus erratas se prepara una segunda edición en Milán (1642).

República literaria atribuida a Claudio Antonio de Cabrera

Primera edición de la Educación de un príncipe...

Edición de la Educación de un príncipe...

Historia de los movimientos y separación de Cataluña
    12.-  El lisboeta Francisco Manuel de Melo (1608-1666) pasó de agente del Conde Duque de Olivares a defensor de la independencia portuguesa. Juan IV de Portugal lo encarcela, por lo que huye a Brasil. Fue diplomático hasta su muerte en la Península.
 
   De sus obras en portugués y español destaca el Hospital das letras, incluida en Apólogos dialogais, inéditos hasta 1721, y su Historia de los movimientos y separación de Cataluña (1645) en cinco libros. Esta historia literaria incluye experiencias personales e indirectas con el punto de vista de su autor.

Manuscrito autógrafo de El héroe de Gracián.
    13.-  Baltasar Gracián (1601-1658), aragonés, nació en Belmonte de Calatayud. Jesuita, destacó por su conocimiento de latín e impartió la docencia en Calatayud, Lérida o Gandía. Hacia 1636 conoce a Juan de Lastanosa, editor de su primera obra.
 
    13.a.-  El héroe (1637) es un tratado en veinte capítulos o primores, sobre los valores de un rey o un aristócrata: el disimulo, la distancia o la tendencia innata a lo mejor, junto a la sencillez aparente, el cálculo o tanteo de la fortuna y la sumisión religiosa.
 
   Existe una versión manuscrita y un impreso, a nombre de Lorenzo Gracián, hermano de nuestro autor, para eludir censuras de la Compañía de Jesús. Aquí se cifra ya su filosofía posterior.

Retrato de Gracián
    13.b.-  Regresa de Madrid a Zaragoza, y publica El Político don Fernando el Católico (1640). Ilustra la vida y virtudes de este rey, comparándolas con las de los antiguos: "Este príncipe comprensivo, prudente, sagaz, penetrante, vivo, atento, sensible, y en una palabra, sabio, fue el Católico Fernando". Opone lo aragonés a lo castellano.
 
   Publica su Arte de Ingenio (1642) y, en Valencia, denuncia la corrupción mediante una carta recibida de los infiernos. Mientras se traducen sus obras, marcha como capellán a la guerra de Cataluña, donde presume de ser "Padre de la Victoria".
 
    13.c.-  Publica El discreto (1646), a nombre de Lorenzo Gracián. Trata los rasgos de la inteligencia y comportamiento del prudente, en veinticinco secciones de diversa índole, con cartas, fábulas, alegorías, diálogos, discursos o crisis, precedentes de El Criticón.

El discreto
    13.d.-  De los aforismos de Lorenzo Gracián extrae el Oráculo manual y arte de prudencia (1647): trescientas máximas glosadas, para defender como valores el disimulo, la cautela o la santidad.

Agudeza y arte
de ingenio
(1648)
    13.e.-  El Arte de Ingenio de 1642, se refunde como Agudeza y arte de ingenio (1648).
 
   Trata la inteligencia aplicada al lenguaje literario en este manual de retórica. En cincuenta discursos estudia la agudeza, mediante conceptos, contrastes, oposiciones, semejanzas... Ejemplifica con prosas y poemas de clásicos latinos o contemporáneos castellanos, italianos y portugueses. Un Tratado segundo. De la agudeza compuesta ofrece, en trece discursos, otros casos de elocuencia.
 
    13.f.-  Pronto marchará Gracián a Zaragoza a ocupar su cátedra de Escritura. Publica El Criticón. Primera parte en la primavera de la niñez y en el estío de la juventud (1651), por García de Marlones.
 
   Presenta a Andrenio, joven criado en una isla desierta, donde naufraga el desengañado Critilo, que le instruye y prepara para el mundo.
   El centauro Quirón les muestra la hipocresía social; Artemia, la sabia, los acechos de la Corte. En casa de Falsirena se pierde Andrenio. Concluyen en la feria de todo el Mundo, donde se venden conceptos o alegorías, tras los placeres ofrecidos al hombre en su juventud.
 

Primera parte de
El Criticón
   Entre censuras y traducciones a otras lenguas, aparece en Huesca El Criticón. Segunda parte. Juiciosa cortesana filosofía en el otoño de la varonil edad (1653).
 
   A nuestros peregrinos los acomapaña el observador Argos. Su meditación los lleva al palacio de Salastano, anagrama de Lastanosa, protector de Gracián. De España pasan a Francia, simbolizada por la avaricia. En el Museo del discreto repasan las letras antiguas y modernas. Conocen gobernantes, presumidos y fingidores en el yermo de Hipocrinda y famosos militares en la Armería del Valor. Vencen el desengaño en la virtud de Virtelia y en la sátira de Momo. Desprecian la ciencia política y la locura general. Critilo, ya anciano, propone cruzar los Alpes, hacia Vegecia.

Segunda parte de
El Criticón
   Entre la segunda y tercera parte de El Criticón publica Gracián El Comulgatorio (1655): cincuenta meditaciones para comulgar dignamente. Parte de una cita evangélica desarrollada en tres o cuatro puntos. Ignoramos si fueron sermones del autor para esta obra ascética.

Tercera parte de
El Criticón
   El Criticón. Tercera parte. En el invierno de la vejez (1657) cierra la obra maestra de Gracián. Jano guía a los peregrinos al palacio de Vejecia, donde se instruyen sobre la vejez. Condenan al vino, tratan la verdad y huyen la mentira, la presunción y la hipocresía. Estudian el Desengaño y la cautela. Oyen el desafío del Saber contra Fortuna y ven la vanidad, hija de la Nada, con el placer y los libros ociosos. Buscan la felicidad de Felisinda, esposa de Critilo y madre de Andrenio. En Roma admiran la rueda del Tiempo, la caducidad de las cosas y la suegra de la Vida: la muerte. Embarcan hacia la isla de la inmortalidad, donde acogen a nuestros personajes tras su peregrinación moral.
 
   El Criticón es una novela singular en la literatura por sus alegorías. Es un monumento simbólico a la virtud. Llamó la atención de autores como Schopenhauer, que admiró su ingenio e invención y la capacidad de Gracián para construir un modelo ético.

Tercera parte de
El Criticón

El día de fiesta por la mañana
    14.-  Debió ser madrileño Juan de Zabaleta (1610-1670), que en 1653 publica sus Errores celebrados, crítica de situaciones o actitudes de personajes históricos.
 
   Al año siguiente aparece El día de fiesta por la mañana (1654), relato en veinte cuadros de la mañana de un galán, una dama, un poeta, un avaro, un linajudo... con un mismo esquema: despiertan, se engalanan y asisten a misa desganadamente. Destaca la intención religiosa.
 
   Su éxito da lugar a El día de fiesta por la tarde (1660), que, en la primera de sus doce secciones trata la comedia e ilustra la sociología de nuestro teatro clásico.

El día de fiesta por la tarde (1660)
   Recrea el paseo, la casa de juego, la fiesta de Santiago el Verde, la pelota o la merienda, que cierra el libro.
 

Bibliotheca hispana (1672)
    15.-  Nicolás Antonio (1617-1684) nació en Sevilla, viajó por Italia y murió en Madrid. Siguió el ejemplo de la Hispaniae Bibliotheca (1608) de André Schott (1552-1629) con su Bibliotheca Hispana "nova" (Roma, 1672), sobre escritores contemporáneos. La póstuma Bibliotheca Hispana "vetus" (1696) recoge autores hasta 1500. Pese a sus errores, prueban su importancia la edición dieciochesca de Ibarra y las referencias de investigadores actuales.

Bibliotheca hispana vetus (1788)
    16.-  La prosa religiosa brilla con el turolense Miguel de Molinos (1628-1696), iluminado establecido en Roma. Su doctrina quietista late en la Guía espiritual (1675), manual de mística contemplativa que desprecia la acción. Atacado por los jesuitas, murió en prisión.
 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología