LA ÉPOCA OMEYA
 



 
    0.-  Cuando los musulmanes invaden al-Andalus -la Hispania visigoda-, el año 711, la literatura árabe clásica no se encontraba aún muy desarrollada.
 

Miniatura del Calila y Dimna
en un ms. árabe
   En poesía existían géneros como la casida monorrima y sin estrofas, que debió leerse pronto en la Península. Sus temas son la vida de los camelleros, el desierto, aguaceros, dunas, etc. Reflejan áridas condiciones de vida. Pronto madura, con autores como Sîbawayhi (m.792), al-Jalîl (m.786) o Ibn al-Muqaffâ´ (m.759), traductor del Calila y Dimna. Ademas, comienza la poesía moderna, basada en la metáfora, la Poética de Aristóteles y una moda amorosa, de raíz platónica, semejante al amor cortés. La poesía se hace más breve e introduce temas nuevos y marginales, como los placeres etílicos, etc.
 
   A nuestra Península, llega una élite árabe frente a una mayoría beréber africana y recién islamizada. Estos musulmanes respetaron a los cristianos, manteniendo ciertas diferencias.
 
 
    1.-  El año 756 nombran emir o caudillo de al-Andalus a ‘Abd al-Rahmân I (756-788), príncipe omeya que huye de los ‘Abbâsíes de Oriente. Comienza el emirato (756-929).
 

Alfabeto árabe escrito sobre un
omóplato, (Burgo de Osma, Soria)

 
   La poesía árabe clásica se conocería desde la conquista en al-Andalus, pese a los escasos testimonios: antologías poéticas perdidas y nombres mal conocidos. La sensación que obtenemos a partir de lo que ha llegado hasta nosotros es la de una proliferación exuberante de poetas y escritores, de los que conservamos pocas obras de diferente calidad literaria.
 
   Los reyes y gobernantes andalusíes vivieron la poesía: un poema de Abd al-Rahman I, "A una palma", recuerda su Siria natal y muestra el casi permanente contacto entre Oriente y Occidente. Yudî de Morón (m.813) presentaba en su gramática la de un contemporáneo oriental: Quisaí.
 
   El poeta e historiador Abd al-Malik Ibn Habib (796-853), de Huétor Vega (Granada), viajó a Oriente y redactó una Historia de España con leyendas de la conquista, recopilada y continuada por sus discípulos.
 
   Durante el reinado de Hišâm I (788-796), murió el poeta satírico Abû-l-Majšî, a quien el emir mandó sacar los ojos y la lengua, que, según la leyenda, le creció de nuevo.

   El emir al-Hakam I (796-821) cultivó la poesía, entre panegiristas como ‘Abbâs ibn Nasih de Algeciras, educado en Arabia e Irak entre los "modernos", o Girbib, ibérico toledano, enfrentado a Córdoba.

Bote con inscripciones árabes
de la época omeya (h.968)

 
   El prestigio cultural de Oriente trajo a al-Andalus al cantor bagdadí Ziryab (m.857), invitado por al-Hakam I, y recibido por Abd al-Rahmân II. Ziryab, acompañado por otros poetas orientales -Sulaymán al-Samí, Alún, Zarqún, etc.-, representó el movimiento de los "modernos". Impuso poesía, modas, alimentos y formas de vida orientales, por lo que fue criticado.
 
   Con ‘Abd al-Rahmân II (821-852), Abbas ibn Firnas, astrólogo, intentó volar, vestido de pájaro, en la Ruzafa de Córdoba. Astrólogo también y poeta -como Ubayd Allah ibn Qarlumán- fue ‘Abd Allâh ibn al-Šamir.
 
   Nacido en Jaén, Yahya ibn al-Hakam al-Bakrí (770-864) -llamado por su belleza al-Gazal- pagó sus sátiras a Ziryab exiliándose a Irak. Dejó una archuza -poema en verso, acaso épico- hoy perdida, sobre la conquista de España.
 
   Reinando Muhammad I (852-886), la lírica árabe brilla con los poetas neoclásicos, que recuperan la casida tradicional, a la que suman las metáforas de los modernos. Pronto la cultivó en al-Andalus Abu l-Yusr al-Riyadi, sectario del ismâ`îlismo. Destacan el satírico Mu´min ibn Sa`id (m.880) o `Uiman ibn al-Mutanná (m.886), que cantó el amor de los efebos.
 
   En historiografía conservamos fragmentos de Mohamed Ibn Muza al-Râzî (m.886), retomados por sus descendientes.
 
   El poeta Abd Allah ibn Abd al-Aziz, visir, recibió las sátiras de Mumin ibn Said. Sabemos de otra archuza escrita por Tamman ibn Alqama (801-896).
 
   También redactó poesías el emir Abd Allah (888-912). De su época son Ibrahim ibn al-Hayyay, señor de Sevilla, y Sa`îd ibn Yûdî de Elvira, cantor de batallas, símbolo del guerrero valeroso y amante, de posible aire prebecqueriano. En Jaén vivieron los poetas `Ubaydis ibn Mahmûd y Lubb ibn al-Sâliya.

Último qufl y jarcha de una moaxaja
hispanohebrea, que imita las hispanoárabes

 
   Frente a esta poesía culta, una vía popular se abre ahora en forma de poesía estrófica, con la moaxaja. Utiliza expresiones coloquiales y palabras o estribillos romances, de origen mozárabe.
 
   Posible inventor de la moaxaja sea un poeta ciego de Cabra: Muqaddam ibn Muafá (m.912), o Muhammad ibn Mahmud, acaso de origen hispánico. La estrofa se construye a partir de un estribillo, en árabe coloquial o en mozarabe, llamado jarcha -salida-, que marca la rima de la moaxaja.
 
 
    2.-  El año 929, `Abd al-Rahmân III (912-961), se proclama califa, independizándose aún más de Bagdad.
 
   Al-Andalus alcanza su madurez literaria, con antologías, muestras de la excelente poesía andalusí, en competencia con la oriental. Prospera el adab, género que trata las materias necesarias para la instrucción de la persona. Su variedad temática lo hace, a veces, poco coherente, pero atrae y ofrece libertad creativa, con su mezcla de versos, prosas o textos propios y ajenos.
 
   Ibn `Abd Rabbi-hi (860-940), titula al-`Iqd (el collar) su libro de adab. Trata de política, diplomacia, estrategia militar, religión, literatura, etc. Cultiva la casida neoclásica, aunque critica las modas de Ziryab. Pese a sus poemas laudatorios, prueba el progreso literario andalusí, por más que al-Qalfât (m.915) llamara La ristra de ajos a esta obra maestra. Su sobrino Said Ibn `Abd Rabbi-hi (m.953) perfeccionó la moaxaja.

Traducción de los evangelios
por Isaac b. de Velasco de Córdoba,
a mediadios del s.X (Copia del s.XII)

 
    Otras poetas son Utmán ibn Rabía de Sevilla (m.922) o Muhammad ibn Hisam al-Marwaní (m.951), Abd al-Malik ibn Yahwar, Mundir ibn Said al-Ballutí (886-966) o el propio califa Abd al-Rahmán. Destacan Ibn al-Attar y la poetisa Hafsa bint Hamdún.
   Gran parte de los mozárabes cristianos, deslumbrados por la cultura árabe, descuidaron sus rasgos culturales. Las autoridades cristianas se dirigieron a ellos en árabe. Conservamos una versión árabe de los cánones eclesiásticos, realizada por el presbítero Vicente, y otra de la Biblia, de mediados del siglo X. Además, son frecuentísimas las anotaciones de mozárabes en árabe a manuscritos latinos.
 
   La historiografía despunta con Ahmad al-Râzî (m.955), hijo del ya citado Muhamad. Trata los reyes de al-Andalus, según fuentes latinas, y lo siguió en su Historia de rebus Hispaniae (1243) el castellano Rodrigo Jiménez de Rada. La literatura castellana conserva hoy su Crónica del Moro Rasis.

Traducción de los
Cánones, de 1049

 
   El libro Ajbâr maymû`a, serie de notas históricas de fines del siglo X y principios del XI, concluye en el reinado de Abd al-Rahmân III. Muestra una actitud favorable a lo musulmán.
 
   La filosofía hispanoárabe comienza con el neoplatónico Ibn Masarra (Córdoba, 883-931). Parte de sus obras se ha perdido, pero conocemos las lecturas de lo que él creyó texto de Empédocles. Influye en la escolástica europea medieval.
 
   Discípulo suyo fue el poeta Muhammad al-Hazdí Ibn Hâni´ de Elvira (m.973), perteneciente a la secta isma`ilí, simpatizante de los Fâtimîes de Ifrîqiya (Túnez), donde emigró. Muere en Egipto, asesinado en oscuras circunstancias.
 
   Abû Bakr Muhammad Ibn al-Qûtiyya (m.977), cadí de Córdoba, fue historiador, descendiente de godos, como indica su nombre
-' el Godillo'-. Se muestra partidario de los hispanos anteriores al Islam en su Historia de la conquista de España. Dejó un Libro de los verbos, además de continuar el Ajbâr maymû`a. Destaca su obra poética.
 
   Al-Zubaydî (918-989) fue maestro de gramática de Hišâm II. Escribe poesia moral y religiosa de interés. También continuó el Ajbâr maymû`a. Redactó biografías de gramáticos y un tratado sobre la lengua vulgar.

Reseña biográfica y
poema de Ibn al-Qûtiyya

 
   Durante el reinado del califa al-Hakam II (961-976) vivió Ibn Faray de Jaén (m.970), autor de una de las primeras antologías andalusíes: El libro de los huertos, que compite con las orientales. Aunque perdida, se ha reconstruido en parte. Ibn Faray destaca en la poesía floral. El Kitâb al-tasbîhât, es la antología poética de Muhammad ibn al-Hassan al-Kattânî (949-1029).
 
   Ibn al-`Arîf (m.999) examinaba a los poetas que formarían la corte de Almanzor. Fue enemigo del oriental Sa`id (m.1026 en Sicilia), que presumía de haber leído todos los libros, y cuyo adab Kitâb al-Fusûs, acabó ahogado en el Guadalquivir.
 
   El geógrafo al-Warrac de Guadalajara (904-973) dejó un libro sobre caminos de África.
 
   Al-Jusanî de Qayrawân (m.971) escribió una Historia de los jueces de Córdoba, colección de biografías y anécdotas.
 
   Entre los autores y libros llegados de Oriente destaca Abû ´Alî al-Qâlî de Bagdad (901-967), llamado en 941. Redacta un Libro de los dictados y un Libro de rarezas, próximos al género adab. También al-Muhnad y Muhammad ibn al-Azraq, junto a las poesías de Mutanabbi y otros neoclásicos orientales.
 
   Cronista de al-Hakam II fue `Isâ ibn Ahmad al-Râzî (segunda mitad del X), hijo de Ahmad, el moro Rasís. `Arîb ibn Sa´d (m.980) de Córdoba compendió la historia del Tabarí. Escribe sobre la evolución del feto y un calendario para agricultura. Otros historiadores fueron Ibn al-Sabânisiyya y Abû Bakr ibn Mufarriy al-Ma`âfirî (909-1039).
 
    En lexicografía destacan Ahmed ibn Ibân ibn Sayid (m.993), con su Libro del sabio y Saíd al-Rabaí (m.1026) con el Libro de las perlas.
 
   Poetas de la época de al-Hakam fueron Yahyâ ibn Hudayl (917-998), Abu Yafar al Mushafi (m.982), enfrentado a Almanzor (976-1002), y Muhammad ibn Sujays (m.1000), neoclásico y poeta de fiestas califales. Yûsuf ibn Hârûn al-Ramâdî (m. 1012-3), conocido como Abû Ceniza, fue enemigo de al-Hakam y Almanzor. Escribe moaxajas. Perseguido y, posteriormente, perdonado, marchó a Barcelona en 986. También Ibrahim ibn Idrís al-Hassaní pagó su sátira a Almanzor con el exilio en África.

Colofón de un libro de la
biblioteca de al-Hakam II
(Córdoba, 970)

 
   Muhammad ibn Qádim introdujo en la poesía erótica el amor udrí, variante del platónico.
 
    Maslama de Madrid (m.1004) es autor de un Tratado del astrolabio, un Comentario a las tablas del Joarizmi y la Enciclopedia de los hermanos de la pureza. Esta última lo sitúa en una línea mística, relacionada con la astronomía, la religión o la magia. Se le atribuyó el Picatrix, recetario de conjuros y amuletos, traducido al castellano por Alfonso X.
 
   Poetas neoclásicos de la corte de Almanzor fueron Ibn Darrây al-Qastallî (Jaén, 958-1030), considerado casi gongorino, e Ibn al-Iflîfî de Córdoba (963-1049). De Muhammad ibn Mas`ûd al-Bayyanî dice la leyenda que le salvó de la cárcel un avestruz, pero Abû Marwân al-Yazîri murió en ella en 1003, prisionero de Almanzor. Ibn Burd al-Akbar fue literato y abuelo de Ahmad Ibn Burd al-Asgar (947-1027), autor de una Epístola de la espada y el cálamo. `Ubâda ibn Mâ´al-Samâ´, confundido con Muhammad ibn `Ubada al-Qazzâz, escribe poesia popular y moaxajas. A Muhammad ibn Mas`ûd, autor de poesía desenfadada, le consideramos un precedente de Ibn Quzman.
 
 
    3.-  Con califas como Abd al-Rahmán V al-Mustazhir (m.1024), poeta reconocido, vemos el crepúsculo del califato.    Ahmad Abû `Âmir ibn Šuhayd de Córdoba (992-1035), protegido de Almanzor y autor de la antología poética Hanut Attar, que incluye fragmentos de época califal, escribió la Risâlat al-tawâbi wa-l-zawâbi` (Epístola de los genios) o, viaje sobrenatural, semejante a la Comedia de Dante, en que habla a los daimones de diversos poetas. Es una obra sobre crítica literaria, para competir con Oriente. Se le asocia con el estoicismo senequista por su poesía culta y original, que defiende la predisposición natural del poeta desde su nacimiento. Vícima de sus sátiras fue Ibn al-Hannât (m.1045).

Poema de Ibn Suhayd

 
   Entre los escritores de este momento destacan al Sarîf al-Talîq (961-1009), de la familia Omeya, e Ibn al-Kinânî (s.XI), autor de Muhammad wa-Su`dâ, perdido, pero que pudo haber sido un tipo de romance.
 
   El cordobés Ibn al-Faradî (962-1013) trató la historia y la biografía. Brilló en la poesía religiosa y murió asesinado en la revuelta beréber.
 
    Abû l-Mugîra ibn Hazm (m.1047), primo de Ibn Hazm de Córdoba, dedicó su poesía amorosa a una esclava de Almanzor. Ibn Fatûh pasó a la historia por una maqama, sobre poetas andalusíes. Ibn Saraf de Qayrawân (1000-1067) inmigró a nuestra Península, donde recopiló textos, al margen de su propia poesía.
 
    Abû Omar ibn Abd al-Bar (978-1070) es autor de unas vidas de los alfaquíes de Córdoba.
 
   Pero la figura más brillante de esta época es Ibn Hazm de Córdoba (994-1063). Hijo de un visir de Almanzor, su familia sufrió la caída del califato. Así, Ibn Hazm se exilia por diferentes taifas de al-Andalus, y sueña con su restauración.

Páginas del único manuscrito
de El collar de la paloma
En Xátiva escribió El collar de la paloma, hacia 1020, bajo la influencia neoplatónica del amor udrí, añadiendo detalles autobiográficos y documentales. Tras los azares del califato, fue visir de Abd al-Rahmân V, lo que pagó con la prisión. Se muestra zâhirî, frente a la escuela malequí, en su Historia crítica de las religiones, de hacia 1028.
 
   En el exilio recorrió varias taifas: Sevilla, invitado por al-Mu`tadid, Mallorca... Murió en Huelva, en la casa de sus antepasados.

Naqt al-`Arûs,
tratado
histórico de Ibn Hazm
   Trató diversos géneros literarios, como la historia, en su Naqt al-`Arûs donde no disimula defectos de los gobernantes, o la moral en Los caracteres y la conducta, junto a su Epístola apologética de al-Andalus y sus sabios. Su poesía es culta, aristocrática y original, pese a conocer bien la clásica de Oriente.
 
   Ibn Hayyân de Córdoba (987-1067), trató a Ibn Hazm. Dejó una brillante Historia -al-Muqtabas- que sigue a los Rasis y a historiadores anteriores. De su Matîn, que trató la historia contemporánea, quedan fragmentos.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología