EDAD DE PLATA (V). PROSA NOVECENTISTA
 



 
   Con el término Noucentisme se refirió Eugenio d'Ors a un grupo de intelectuales de comienzos del siglo XX. Construía la palabra según la denominación italiana, que tiene en cuenta las dos primeras cifras del año para designar el siglo. La castellanización del término era evidente: con Novecentismo nos referimos al movimiento iniciado por un grupo de escritores que tratamos a continuación. El marbete elegido no es incompatible con otros, como Generación de 1914.
 
 
 1.-  RAMÓN PÉREZ DE AYALA (1881-1962)

 
   Ramón Pérez de Ayala nació en Oviedo y estudió con los jesuitas -fue discípulo de Julio Cejador-, con quienes descubrió la cultura clásica, a cambio de una disciplina extremada que chocó con su propia vitalidad. Estudió derecho en Oviedo, con profesores krausistas y bajo la influencia de "Clarín". En Madrid participó en la fundación de la revista Helios.
 
   Se dio a conocer con un libro de poesía: La paz del sendero (1904).
 
   Varios ensayos de hacia 1904 formarán La caverna de Platón. Tratan diversos temas, encabezados por la observación de don Melitón de que nuestra realidad es como las sombras proyectadas en el fondo de una caverna. Para su escepticismo, propone una actitud epicúrea: "disfrutar de las apariencias".

Ramón Pérez de Ayala
   Su primera novela, Tinieblas en las cumbres (1907) será la obra póstuma que Plotino Cuevas, arrepentido de su mala vida, entrega al Padre X. Presenta cuatro parejas de vividores y prostitutas que, en la cumbre de Los Pinares, contemplan un eclipse. Entre ellos destaca el pintor Alberto Guzmán, compadecido de las desgracias de Rosina. Confiesa al escocés, epicúreo y hedonista, Yiddy, su creencia en la inmortalidad del alma. Ampara a Rosina y se desvanece entre la vida y la muerte.

Tinieblas en las cumbres
   El escándalo vino con A.M.D.G. (1910), iniciales de Ad maiorem Dei gloriam. Presenta un curso escolar de los jesuitas en Regium: sus alumnos, Alberto Díaz de Guzmán, apodado Bertuco, el glotón Coste o Manolo Trinidad, fuelle y bardaje. Entre los curas conocemos al férreo Conejo, al cruel Mur, al poderoso Arostegui y al místico Sequeros, a quien el encantador padre Atienza, amenazado por sus compañeros, critica por místico. Tras unos torpes ejercicios espirituales, leemos El libro de Ruth, dramática historia que recuerda La Regenta, sobre una casada cuyo marido se suicida al saberla enamorada del padre Sequeros. Tras un cruel castigo, muere Coste. Bertuco marcha del Colegio, gracias a su tío Alberto, con el padre Atienza -alter ego de Julio Cejador-, y adversario de los jesuitas.
 
   La novela se difundió tras una adaptación teatral de 1931. Desde entonces no se reeditó en España hasta 1983.

Cubierta de A.M.D.G.
   Pérez de Ayala viaja a Italia en 1911, año en que la Junta para ampliación de estudios lo dotó para estudiar Estética en Alemania.
 
   La pata de la raposa (1912) enlaza con el final de Tinieblas en las cumbres: en la sección La noche acusan a Alberto de asesinar a Rosina. Ajeno, él reanuda sus relaciones con Fina, su antigua novia. Rosina en persona demostrará su inocencia. En la sección El alba Alberto vive en Londres. Un desastre económico lo hace volver a Pilares. Sus relaciones con Fina mejoran, pero una nueva caída -y sección: La tarde- lo devuelven a Londres, donde experimenta una relación sadomasoquista. Al regresar, Fina ha muerto por no escapar como la raposa, abandonando su pata herida: Alberto.
   Troteras y danzaderas (1913) finaliza la serie de Alberto Díaz de Guzmán: el infeliz poeta Teófilo Pajares se enamora de Rosina, querida del ministro don Sabas y madre de Rosa Fernanda, hija de Fernando, a quien Rosina ama, sin despreciar por ello a Teófilo. Alberto narra Otelo a la prostituta Verónica. Monte-Valdés -reconocemos a Valle-Inclán- pelea con la actriz Íñigo, mientras Eduardo Travesedo fracasa en su negocio circense. Antón Tejero -Ortega y Gasset-, el ridículo mitin de Raniero Mazorral -Ramiro de Maeztu-, o el éxito dramático de Sixto Díaz Torcaz -Galdós con Casandra- muestran el ambiente de la época. Tras fracasar Teófilo con un drama suyo, marcha con Rosina a Ciluria, junto con Verónica y Alberto. Cuando Rosina vuelve con Fernando, Teófilo agoniza ante su madre, que le confiesa secretos familiares. Muere Teófilo; los personajes disuelven el vacío de sus vidas: el elemento cultural es un mero juego para vivir... España es rica en troteras y danzaderas.
 
   Cuatro capítulos titulados Pilares (1914) pueden ser reliquias de una quinta novela de esta serie.

Troteras y danzaderas
   Prometeo. Luz de domingo. La caída de los limones (1916) son tres Novelas poemáticas de la vida española llenas de lirismo, valor simbólico y crítica social.
 
   Sus ensayos teatrales abarcan dos volúmenes: Las Máscaras (1917-1919), donde valora autores del género chico, como Arniches.

Manuscrito autógrafo de Belarmino y Apolonio
   Política y toros (1918) recoge páginas sobre política y adhesión a la República. Culminan en 1930. En 1919 visita por segunda vez E.E.U.U.
 
   Belarmino y Apolonio (1921) presenta al zapatero Belarmino, célebre por sus frases disparatadas y su gongorismo. Cuenta con unos protectores, con Angustias, su idolatrada hija adoptiva, y con un competidor: el zapatero Apolonio, dramaturgo aficionado, padre del seminarista Pedro -o Guillén o Eurípides- y envidioso de Belarmino. Pedro, presionado, abandona a Angustias y se ordena sacerdote. Cuenta su historia en Semana Santa, al narrador. Éste reúne, el sábado de gloria, a los amantes. Belarmino y Apolonio se reconcilian tras el encuentro.

Léxico manuscrito de Belarmino y Apolonio

Belarmino y Apolonio
   La acción de la novela avanza entre digresiones sobre lo dionisíaco y lo apolíneo -variante de arte y naturaleza-, sobre el cristianismo primitivo, sobre la felicidad de los pueblos, sobre teatro y filosofía -Sófocles versus Sócrates-, que confieren a la obra, centrada en el lenguaje, un valor simbólico.
 
   Por razones editoriales, su siguiente historia se divide en dos novelas: Luna de miel, luna de miel (1923) trata el amor, desde el insólito matrimonio, concertado por la madre de Urbano, entre éste y Simona, cuando la experiencia sexual de ambos es nula. La pareja convive en el Collado con angustia, sin iniciar relaciones. La ruina de sus familias obliga a abandonar el Collado: Urbano vuelve con su autoritaria madre.
   En Los trabajos de Urbano y Simona (1923), aquél desea hacerse religioso para huir de su madre. Medita sobre la sexualidad, la virginidad, la pureza, el Amor y sobre Simona, que vivirá con sus siete tías solteras y en el convento de las Derelictas, "Refugio de arrepentidas", de donde la rescata Urbano. Tras una gravísima enfermedad, la pareja renace con los nombres de Juan Pérez y Pedro Fernández.
 
   Las novelas plantean diversas modalidades de amor: divino, humano, filial, sexual..., bajo los modelos de novela cervantinos y bajo la obra de Longo, Dafnis y Cloé, expresamente citada. Andrés Amorós las publicó como Las novelas de Urbano y Simona.
 
   El último relato del asturiano, también en dos novelas, presenta a Tigre Juan (1926), tendero brutal, misógino, sospechoso de asesinato y protector de su sobrino, Colás. Rechazado éste por Herminia, que ama a Vespasiano, Colás marcha a Filipinas.

Manuscrito de Tigre Juan

Primera edición de El curandero de su honra
   El curandero de su honra (1926) resuelve el conflicto: Tigre Juan se casa con Herminia, a quien no agrada la propuesta. Una visita de Vespasiano cambia todo. También vuelve Colás, con una pierna amputada, para ver a su padre casado. Por San Juan, Herminia escapa con Vespasiano, mientras Tigre Juan se desespera -acciones narradas en columnas enfrentadas-. Vespasiano abandona a Herminia en un lupanar, de donde sale con Colás, Lino y Carmina, que divagan sobre el amor. Herminia, inocente, vuelve con Tigre Juan, que intenta suicidarse. Arrepentido, comprende el sentido de su amor y tiene un hijo. Un Parergon final vuelve sobre el amor, la pureza y el honor como potestad de obligarse, con referencias a los donjuanes literarios.
 
   Comprobamos, entre influencias de Ortega, Unamuno y Clarín, la obsesión de nuestro autor por incluir en el Amor las relaciones físicas o prostibularias, entre dualidades de conceptos.
   Pérez de Ayala defendió la República. Fue embajador en Londres y director del Museo de El Prado. Tras la guerra marchó a Francia, Perú y Argentina. Volvió definitivamente en 1954. Muere en Madrid.
 
   Su obra contaminó la novela con el ensayo. Las alusiones a su época nos presentan a un intelectual -no necesariamente erudito- escéptico que adopta actitudes epicúreas. Acaso su orientación no coincidió con la de la novela posterior.
 2.-  GABRIEL MIRÓ (1879-1930)


Gabriel Miró por Adelardo Parrilla
   También fue discípulo de los jesuitas el alicantino Gabriel Miró. Vivió en Ciudad Real y estudió Derecho en Valencia en 1895. Se casa en 1901, año de su primera novela, La mujer de Ojeda (1901), tan poco apreciada por Miró como Hilván de escenas (1903).
 
   Un jurado compuesto por Valle-Inclán, Felipe Trigo y Pío Baroja premió en El cuento semanal su novela corta Nómada (1908), historia del ex-alcalde Diego, que, al perder esposa e hija, se hace vagabundo: congenia con un farero, al que compromete; posa para un pintor; viaja... Reconocido por sus paisanos, se resigna, cansado, a vivir con su poco hospitalaria hermana.
   Venciendo constantes problemas económicos, publica La novela de mi amigo (1908), La palma rota (1909) y El hijo santo (1909). Le disgustó la poblicación de Amores de Antón Hernando (1909), por lo que la reelaboraría posteriormente. La Diputación de Alicante lo nombra Cronista de la Provincia, cargo del que recibió tan poco trabajo como remuneraciones.
 
   Su primera época se cierra con Las cerezas del cementerio (1910), novela poemática de ecos nietzscheanos. Al volver Félix a su casa paterna, conoce a Julia y a su madre, Beatriz. Ésta le habla de su antiguo amante, asesinado por Koeveld: Guillermo, tío y padrino de Félix, con quien se identifica éste, ya enamorado de Beatriz. Félix recrea el pasado: Giner es Koeveld y el resto de sus parientes, unos pusilánimes. Tras una excursión iniciática a "La Cumbrera", Félix se fortalece con los elementos telúricos. Unos pastores lo identifican con Guillermo, pero muere asesinado por Giner/Koeveld. En el cementerio, Beatriz, su hija Julia -repudiada por su marido- e Isabel -antigua novia de Félix- coinciden en probar los frutos del cerezo que crece junto a la tumba del joven.

Tercera edición de
Las cerezas del cementerio

Figuras de la Pasión del Señor (9ª ed., 1973)
   Miró sugiere cierta eternidad de la materia, a caballo entre la heterodoxia y la ortodoxia.
 
   Publica La señora, los suyos y los otros (1912), Del huerto provinciano (1912), Los amigos, los amantes y la muerte (1915), El abuelo del rey (1915), sobre las imposiciones sociales sobre lo individual y el hundimiento de la autoridad tradicional, y Dentro del cercado (1916).
 
   Figuras de la Pasión del Señor (1916-17) recrea la vida de Cristo inspirada en los Evangelios y en textos de Renan u otros libros históricos: Judas, Kaifas, Barabbas, Herodes Antipas, Pilato o Josef de Arimatea desfilan, junto al Rabbi Jesús.
 
   Una colección de artículos de 1907 a 1914 forman el Libro de Sigüenza (1917), personaje que fracasa en unas oposiciones a judicaturas. Este cronista -alter ego del autor- presenta tipos y lugares levantinos por secciones, a modo de cancionero. Un epílogo de 1919 lo presenta en el barrio de Argüelles, lejos de Levante...
   El humo dormido (1919) recuerda personajes queridos: el criado Nuño, el compañero Mauro y su hermana Luz, don Jesús y su amigo inglés, el judío errante... Cierran la obra las Tablas del calendario, reflejo de una Semana Santa con escenas cristianas y hagiográficas paralelas a las Figuras de 1916-17.

Niño y grande (1922)
   Edita El ángel, el molino, el caracol del faro (1921).
 
   Se abre Nuestro Padre San Daniel (1921) con la historia eclesiástica y conservadora de Oleza. El viudo don Daniel Egea casa a su única hija, Paulina, con el carlista don Álvaro y muere de pena por la oscura vida del matrimonio, junto a Elvira, cuñada de Paulina, y bajo la amenaza de Cara-rajada, antiguo faccioso, asesino y sicario de don Álvaro. El faccioso dispara sobre su protector, el capellán don Magín, en la festividad de san Daniel. Las rencillas del pueblo se desatan: Paulina, tras dar a luz un hijo, se siente prisionera de su cuñada, en la Iglesia.

Edición conmemorativa de Nuestro Padre San Daniel (1945)
   Niño y grande (1922) reelabora Amores de Antón Hernando, educado por jesuitas y enamorado de Elena. Se instala con su madre en La Mancha, donde lo seduce doña Francisca, casada sin hijos, que lo reemplaza por un nuevo amante para quedar embarazada. Huérfano, se instala en Madrid; su padrino, Sebastián Reyes le ofrece un trabajo, por el que reencuentra a Elena, casada con el filisteo Senabria. Ella rechaza un posible adulterio. Cuando Elena enviuda, Antón ya está casado con la viajera María del Pilar.
   Publica Señorita y sor (1924).
 
   Continuación de Nuestro Padre San Daniel será El obispo leproso (1926). Presenta a Pablo, hijo de Paulina, educándose entre jesuitas. El obispo enferma. María Fulgencia ingresa en el convento de la Visitación, mientras la construcción de un ferrocarril divide a Oleza en dos sectores: "Jesús", de carlistas conservadores, y la mitra, compuesto por el obispo, el desenfadado don Magín o los condes de Lóriz. En Semana Santa se dispara el rencor: Pablo desprecia a su familia paterna. María Fulgencia abandona el convento para casarse, indiferente, con Amancio Espuch, periodista y director de una Academia donde estudiará Pablo, castigado por su padre. Nace el amor entre Pablo y María Fulgencia y el escándalo, una vez descubierto. Separados los amantes, explota la represión de Elvira, mientras don Magín soporta el paso del tiempo y la esterilidad de los afanes mundanos.

Tercera edición de El obispo leproso
   Años y leguas (1928) culmina la novelística de Gabriel Miró: Sigüenza se instala en el campo de Levante. Goza de paisaje y paisanaje hasta identificarse con su entorno. Paseando por Caminos y lugares -sección de la obra- siente la Toponimia -subsección-, como algo personal y propio. Una excursión a Aitana le revela el concepto de Paraíso, hasta que la colilla de un cigarro destroza este idilio de la palabra. A Sigüenza aún le queda algo de juventud.
 
   Gabriel Miró falleció en Madrid tras una operación de apendicitis. Sus últimas palabras: "Señor, llévame" y cierto elogio convencional sobre su estilo simplificaron su imagen. Miró supo que la palabra inmortaliza esencias, según presupuestos del simbolismo. Su actitud mística no se somete a los moldes convencionales de una religión.
    3.-  El término novecentismo deriva de noucentisme, hallazgo de Eugenio d'Ors (1881-1954), nacido en Barcelona. Desarrolla inicialmente su obra en catalán, con el seudónimo de Xénius. Publica su Glossari desde 1906 y defiende el clasicismo en La ben plantada (1912). Tras un incidente con la Generalitat en 1920 se instala en Madrid. Su síntesis de racionalismo e intuición lo asemeja a Ortega.
Eugenio d'Ors por J.Clará


Ortega y Gasset
 4.-  JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1955)

 
   El madrileño José Ortega y Gasset es, acaso, el primer intelectual español del siglo XX, maestro de generaciones. Fue hijo del escritor Ortega y Munilla.
 
   De 1902 data su primer artículo reconocido, y desde 1904 colabora en El Imparcial, periódico de su abuelo materno. En 1905 cursó estudios en Alemania. En 1910 se casa con Rosa Spottorno y gana la Cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid.
 
   De una conferencia en el Teatro de la Comedia surge Vieja y nueva política (1914), que marca sus opiniones posteriores.

Ortega hacia 1914
   Su primera obra extensa, Meditaciones del Quijote (1914), es, además, una introducción a la filosofía. En Lector... invita a amar la sabiduría: tolerancia, comprensión y atención a lo individual cristalizan en su frase "Yo soy yo y mi circunstancia". También la perspectiva define al ser. Una Meditación preliminar critica la Restauración y plantea la existencia de una cultura mediterránea, basada en la impresión, entendida como apariencia o exterioridad, frente a una cultura germánica basada en el concepto, abstracción que explica el mundo y proporciona claridad. Defiende la tradición cultural, sustrato que, al no existir en España, crea adanes del arte que debería explicar la realidad. Estas reflexiones se inspiran en el entorno de El Escorial.
Meditaciones del Quijote
   Las veinte Meditaciones del Quijote parten de los géneros literarios: la épica mitifica personajes atemporales en aventuras fantásticas, como los libros de caballerías. La novela, cómica y mimética, ridiculiza la realidad y la desprecia, como algo mostrenco. El Quijote -como La Celestina- fundió épica y novela: lo muestra el retablo de Maese Pedro o el episodio de los molinos. La voluntad de don Quijote lo hace héroe oblicuo: su conducta parece grotesca al espectador antiheróico. Por eso, el Quijote manifiesta el fin de la épica y el inicio de una novela, lírica de la mediocridad, al modo de Flaubert y de las teorías darwinistas.
 
   Esta actitud filosófica se conoció como raciovitalismo.
   Personas, obras, cosas (1916) recoge artículos de 1904 a 1912 sobre sociología, literatura y cultura en general.
 
   Funda la revista España (1915-1924) y es cofundador de El Sol (1917).
 
   Ocho volúmenes de El espectador (1916,-17,-21,-25,-26,-27,-30 y -34) recogen trabajos por secciones.
 
   Lo abre una defensa del perspectivismo. Siguen diversos temas: la miseria castellana, Baroja, Azorín, el Quijote, el fascismo, los egipcios... entreverando temas menores: el marco de un cuadro, Salomé, la marquesa de Santillana, la hipocresía...

Revista España (1923)

España invertebrada
   Varios artículos publicados desde 1920 en El Sol configuran España invertebrada (1922), que presenta la civilización latina como modelo de incorporación de pueblos, cuyas identidades logran una nacionalización, gracias a un proyecto común. España lo perdió y sus nacionalismos catalán y vasco expresan la disgregación iniciada hacia 1580, al perder los Países Bajos, Milán y Flandes. Los sectores de la vida española permanecen en compartimentos estancos incomunicados, autónomos y autosuficientes, lanzados a una acción directa que fracasa, como muestra el ejército desde 1898.
 
   Una segunda parte propone la dirección de una élite, cuya ejemplaridad, unida a la docilidad de la masa, oriente al país, decadente desde la Edad Media: la España de los germanos visigóticos no logró un feudalismo unificador, como el de los francos y nunca conoció un esplendor estable. La admiración por los mejores y el arrepentimiento de las masas mejorarían nuestro país.
   Una lección universitaria da lugar a El tema de nuestro tiempo (1923), que matiza conclusiones anteriores.
   Sus reflexiones sobre la historia cuajan en Las Atlántidas (1924).
 
   La deshumanización del arte (1925) justifica las vanguardias, que resultan impopulares por ser minoritarias. Son arte por el arte, antinaturales, antimiméticas y deshumanizadas. Superan el realismo, haciéndose suprarrealistas. Las dignifican Debussy y Mallarmé. "La poesía es hoy el álgebra superior de las metáforas", que antes eran adornos esporádicos. La metáfora deja la realidad y pinta ideas. La vanguardia rechaza el pasado; es agresiva, irónica e intrascendente.
   La edición de 1925 incluía Ideas de la novela, sobre su crisis y evolución.
 
   Aparecen como Espíritu de la letra (1927) varias reseñas sobre libros. Dedica un volumen a Kant (1929) en su centenario.

Revista de Occidente (1,1923)

Manuscrito autógrafo de
La rebelión de las masas
   La obra que dio proyección mundial a Ortega fue La rebelión de las masas (1930 y 1937), selección de artículos posteriores a 1926. Un prólogo para franceses de 1937 recoge ideas de España invertebrada, adaptadas al entorno europeo: la humanidad crece y el nivel de vida mejora. Las distancias se reducen, pero también las perspectivas del hombre: un salvaje sin deberes ni responsabilidades disfruta beneficios que no creó, pero de los que se cree merecedor. El hombre-masa, en un presente inestable, reacciona de manera violenta: es un señorito maleducado y satisfecho; desconoce su medio. Es un primitivo que disfruta la técnica e ignora la ciencia. Liberado de su responsabilidad, exige derechos e ignora que puede perderlos. Como técnico es un bárbaro especializado: sabe mucho acerca de poco; no sospecha que el Estado amenaza su libertad.
Manuscrito autógrafo de
La rebelión de las masas

La rebelión de las masas
   Al tratar quién manda en el mundo, Ortega admite la decadencia de Europa, pero espera un Estado -basado en el latino- europeo, debido a los rasgos comunes de sus naciones. Propone renovar el liberalismo, rasgo de identidad europeo, e inyectar moral a Europa cuando la élite adquiera responsabilidades.
 
   Un Epílogo para ingleses valora los principios jurídicos británicos y lamenta los trastornos de una información errónea, como la difundida sobre la Guerra Civil Española.
 
   Edita Misión de la Universidad (1930), reflexiones sociológicas sobre la enseñanza; En torno a Galileo (1933) y Misión del bibliotecario (1935).
 
   Por la originalidad de su tema destacaron sus Estudios sobre el amor (1941) y su ambiciosa interpretación: Historia como sistema y del Imperio Romano (1941), seguida de Una interpretación de la historia universal. En torno a Toynbee. Ortega buscó un método científico de estudiar la historia.
   Su inquietud profesional, la filosofía, se plasmó en ¿Qué es filosofía? y Comentario al "Banquete" de Platón.
 
   La Guerra Civil interrumpe la obra de este republicano, que se instala en París, Buenos Aires y Lisboa, para volver a Madrid en 1945, donde falleció diez años después.
 
   La obra de Ortega fue venerada e intocable muchos años después de su desaparición. Las opiniones han cambiado ya: no sólo se critica su elitismo innegable, sino también la inviabilidad de algunas soluciones y la interpretación de su momento histórico.

   Nada de esto empaña la persoanlidad de quien simpatizó con la mayoría de los intelectuales de su época.

La rebelión de las masas

M. Azaña por López Mezquita
    5.-  De trascendencia histórica resulta Manuel Azaña (1880-1940), nacido en Alcalá de Henares. Abogado republicano, dirigió la revista La Pluma de 1920 a 1924 y España en 1924.
 
   Reflejó en su novela El jardín de los frailes (1926) sus penosas experiencias con los agustinos en El Escorial y su crisis religiosa. Su patriotismo cae ante la falsa ejemplaridad de una enseñanza ajena a la vida y una tradición rancia y artificial que desmotiva al estudiante. Reconoce valores como la emoción poética y rompe con sus maestros, mientras España sufre la catástrofe de 1898. Años después, visita sin rencor a los frailes.

Edición moderna de
El jardín de los frailes
   Las digresiones de la obra muestran que su autor fue uno de los últimos regeneracionistas españoles.

M. Azaña por López Mezquita
   En 1930 funda Acción Republicana. Preside el Gobierno de 1931 a 1933, y entre febrero y mayo de 1936.
 
   Durante la Guerra escribe La velada en Benicarló (1939), diálogo entre republicanos de diversas tendencias sobre las causas del desastre español en 1937: la irresponsabilidad de comunistas y fascistas, incluyendo algunas mujeres exaltadas, el miedo al prójimo, la poca profesionalidad de los militares, la intransigencia ante la opinión ajena, la indiferencia de Europa y, en general, las frustraciones que estallaron contra la República. Se reconocen las opiniones de Azaña en los personajes de Garcés y Eliseo Morales, aunque sus personajes recogen ideas más complejas.
 
   Se ha considerado ésta su obra más representativa, junto con sus Diarios póstumos. Poco añade Fresdeval (1987), novela recientemente editada.
 
   Algunos críticos consideran a Azaña como orador antes que escritor y ven en sus discursos su principal aportación literaria.
 
  En 1940 Azaña se exilió a Francia, donde murió.

Platero y yo
    6.-  Más conocido como poeta, Juan Ramón Jiménez (1881-1958) introdujo en España del poema en prosa, género seguido por numerosos contemporáneos.
 
   Su prosa más difundida, Platero y yo (1917) -cuya presentación se hizo en 1914-, fue, originalmente, un libro de lectura infantil, de inspiración krausista. El poeta, junto al burrito Platero, presenta el mundo andaluz, como Maestro, Padre o Mesías, a través de paisajes, situaciones, tradiciones, animales y personajes, hasta la muerte de Platero y su recuerdo. El libro apuesta por la educación de la sensibilidad y se enmarca en los cinco libros de Elejías andaluzas (1915-1936).
 
   Una serie de pinturas sobre Madrid compone La colina de los chopos y una colección de retratos de escritores, Españoles de tres mundos.
 
   La aparición de inéditos del poeta impide cerrar las afirmaciones sobre su estética, entendida desde libros como Ideolojía (1990) o Guerra en España (1985).
    7.-  El madrileño Eugenio Noel (1885-1936), Eugenio Muñoz Díaz, fue un ex-seminarista estimado en las tertulias literarias. Ortega y Gasset lo animó a escribir sobre sus luchas en África, lo que le supuso la prisión. Tras sus amores con la cantante María Noel, firmará con este apellido su primera novelita, Alma de santa (1909), incluida con otras dos en El rey se divierte (1913).
 
   Su actividad periodística no le impidió redactar novelas cortas, como El "alegretto" de la sinfonía VII (1917), título que incluía otras obras. La que da título al volumen narra el encuentro con un individuo, cuya esposa admira a Beethoven con afán místico. Pese a que el amor de ésta por el narrador no se consuma, ambos experimentan algo auténtico.
   Sus escritos regeneracionistas -anticlericales, republicanos y de denuncia del caciquismo- lo hicieron impopular, pero su actitud antitaurina, patente en Las capeas (1915) empeoró su imagen.
 
   Los frailes de San Benito tuvieron una vez hambre (1925) fue su tercer volumen de novelitas.
 
   Su única novela larga fue Las siete Cucas (1927), seis hijas de Saturnina y el Cuco, ahorcado por homicida. Rechazadas por el pueblo, se vengan, ejerciendo la prostitución. Su buena conducta les gana los parabienes y la herencia del padre don Gabino. El médico Bruno se enamora de Crescencia, la hermana pequeña, que nunca fue prostituta. Entre el escándalo general, el Arcipreste casa a la pareja, reconociendo el cariño de la casa de las Cucas.

El "alegretto" de la sinfonía VII (1917)
   Pese a las digresiones abrumadoras, mal integradas en la obra, no le falta una gracia expresiva que la aproxima al esperpento por su mezcla de palabras cultas con giros populares, expresiones latinas y alusiones a los clásicos españoles, entre reflexiones de tono regeneracionista.
 
   Eugenio Noel murió en Barcelona. Entre sus publicaciones póstumas destaca su Diario íntimo (1962 y 1968).
 
   Al célebre pintor José Gutiérrez Solana (1885-1945) debemos una interesante obra literaria sobre Madrid. Destaca La España negra (1920), denuncia de la miseria española. Una novela, Florencio Cornejo (1926), completa la visión de su prosa.
    8.-  Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964) nació en La Coruña. Debuta con el libro de relatos La tristeza de la paz (1910); viaja a Madrid y colabora en El Imparcial desde 1916.
 
   Su primera novela, Volvoreta (1917), sigue el naturalismo decimonónico: Sergio Abelenda, desesperado de que su madre haya despedido a la criada Federica -Volvoreta-, marcha a la capital en su busca. Trabaja como periodista de El Avance y conoce a progresistas y republicanos. Cuando descubre que Volvoreta es amante del banquero Acevedo regresa derrotado a su gándara.
 
   El secreto de Barba Azul (1923) muestra el humor que caracterizará a nuestro autor: Mauricio Dosart busca el secreto de la vida, ayudado por Michaelis y Wladimiro Kull, en el cuarto de Barba Azul, que resulta, finalmente, vacío.
 
   Este simbolismo continúa en Las siete columnas (1926): mientras Florio Oliván aspira a la felicidad con Adriana, Acracio Pérez, ermitaño de la Pena Negra, obtiene de Satanás el privilegio de eliminar los pecados capitales, pero la humanidad se aburre sin la posibilidad de evitarlos o caer en ellos.

Wenceslao Fernández Flórez

Primera edición de
El malvado Carabel
   Relato inmoral (1928) amplía una novela corta de 1924 sobre el fracaso amoroso.
 
   En El ladrón de glándulas (1929) el Señor Artale propone al doctor Vargas la castración de Escobar y la manipulación genética, siempre en perjuicio de los débiles.
 
   Los que no fuimos a la guerra (1930) refleja, a través de Javier Velarde, la crisis de la Guerra Mundial, incluso en países que, como Iberina, no participaron en ella.
 
   El malvado Carabel (1931) fue una novela popular: el infeliz Amaro Carabel pierde su trabajo por un error cometido de buena fe. Decide ser malo, pero las circunstancias frustran sus intentos: no roba en el autobús, no explota niños, no abre cajas fuertes, y, finalmente, vuelve con menos sueldo al trabajo anterior. Conclusión: el malo y el bueno lo son por naturaleza y no por aprendizaje.
  Junto con otras dos novelas cortas aparece La caza de la mariposa (1931), defensa del amor tranquilo y de la aurea mediocritas. Por estos años escribe Wenceslao otras novelas cortas.
 
   El hombre que compró un automóvil (1932) es una caricatura poco trascendente del progreso técnico, y La novela número 13 (1943) presenta una trama pseudopoliciaca.
 
   El bosque animado (1944) relata dieciséis estancias en la idílica fraga de Cecebre, protagonizadas por animales de fábula, personajes -el entrañable bandido Fendetestas, la meiga Moucha, la bella Hermelinda o el pobre Geraldo, cuya muerte cierra este bosque- o incluso objetos. Es un mundo sencillo y feliz, entregado a la muerte.

La caza de la mariposa
   Esta novela cierra, casi definitivamente, la producción de nuestro autor, cuyos planteamientos no lograrán entusiasmar a las generaciones posteriores.

El destierro (1907)
    9.-  Ejemplo de periodista de los años 20 fue el gallego Julio Camba (1882-1962), viajero y humorista. Se dio a conocer en El cuento semanal con la novela corta El destierro (1907), acerca de sus vivencias anarquistas en Argentina, su expulsión a España y la de otros compañeros suyos.
 
   En La rana viajera (1920) ofrece una visión divertida de su país; La casa de Lúculo (1929) trata la gastronomía de diversas regiones y La ciudad automática (1934) critica la sociedad neoyorquina. En la posguerra publica Etcétera, etcétera (1945).

La ciudad automática (1934)

Gregorio Marañón
    10.-  Como intelectual de prestigio destacó el médico Gregorio Marañón (1887-1960), autor de estudios como Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo (1930), El conde-duque de Olivares (1936) o Antonio Pérez (1947).
 
   Salvador de Madariaga (1885-1978) nació en La Coruña y fue ingeniero. Destacó por su Guía del lector del Quijote (1926), que plantea la quijotización de Sancho y la sanchificación de su amo.
 
   Escribe relatos más o menos extensos, como La jirafa sagrada (1925), en torno a Julio Arceval, prolongada en Arceval y los ingleses (1925). El enemigo de Dios (1926) tocó temas teológicos. Su novela extensa El corazón de piedra verde iniciaba una serie -Esquiveles y Manriques- sobre tres siglos de vida americana, que quedó incompleta.

Américo Castro
    11.-  Nació en Brasil el humanista Américo Castro (1885-1972), colaborador de Menéndez Pidal en el Centro de estudios históricos y en la Revista de Filología Española. Sus estudios sobre literatura medieval y renacentista española parten de El pensamiento de Cervantes (1925 y 1972) o Santa Teresa y otros ensayos (1929) acerca del erasmismo hispano, herederos de Marcel Bataillon.
 
   Su obra capital, España en su historia (1948) se refunde en La realidad histórica de España (1954), que reconoce la identidad nacional, no con los visigodos peninsulares, sino con los musulmanes, a partir del año 711. La convivencia entre cristianos, árabes y judíos, culmina en la época de Alfonso X y muestra la esencia de lo hispano.

El pensamiento de Cervantes (2ªed., 1972)
    12.-  El polemista Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984), nacido en Ávila, ocupó cargos políticos en la II República y, exiliado en Buenos Aires, creó el Instituto de historia de España. España, un enigma histórico (1957) combate las hipótesis de Américo Castro para poner énfasis en el elemento germánico sobre el semita en la conformación de lo español.
Claudio Sánchez Albornoz
    13.-  José Bergamín (1895-1983) nació en Madrid y se dio a conocer con una colección de aforismos titulada El cohete y la estrella (1923) sobre diferentes temas, entre los que destacan los artísticos y los religiosos. Otra de sus obras más famosas sería El arte de birlibirloque (1930).
 
   Funda la revista Cruz y Raya (1933-36) y publica La cabeza a pájaros (1933), nueva selección de aforismos, organizados ahora en cinco secciones sobre pensamiento, política y antisemitismo, poesía, música y religión.
 
   Tras la Guerra Civil marcha a México y otros países hispanoamericanos. Desde París vuelve a Madrid en 1958, de donde sale para regresar en 1970 y vivir en el país vasco desde 1982. Muere un año después.

José Bergamín
   Su prosa resulta compleja de definir, por su cercanía al ensayo sin abandonar la condición poética. A características similares responde Fronteras infernales de la poesía (1959) o su obra religiosa El clavo ardiendo (1974).
 

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología