2.- GABRIEL MIRÓ (1879-1930)
 Gabriel Miró por Adelardo Parrilla |
También fue discípulo de los jesuitas el alicantino Gabriel Miró. Vivió en Ciudad Real y estudió Derecho en Valencia en 1895. Se casa en 1901, año de su primera novela, La mujer de Ojeda (1901), tan poco apreciada por Miró como Hilván de escenas (1903).
Un jurado compuesto por Valle-Inclán, Felipe Trigo y Pío Baroja premió en El cuento semanal su novela corta Nómada (1908), historia del ex-alcalde Diego, que, al perder esposa e hija, se hace vagabundo: congenia con un farero, al que compromete; posa para un pintor; viaja... Reconocido por sus paisanos, se resigna, cansado, a vivir con su poco hospitalaria hermana. |
Venciendo constantes problemas económicos, publica La novela de mi amigo (1908), La palma rota (1909) y El hijo santo (1909). Le disgustó la poblicación de Amores de Antón Hernando (1909), por lo que la reelaboraría posteriormente. La Diputación de Alicante lo nombra Cronista de la Provincia, cargo del que recibió tan poco trabajo como remuneraciones.
Su primera época se cierra con Las cerezas del cementerio (1910), novela poemática de ecos nietzscheanos. Al volver Félix a su casa paterna, conoce a Julia y a su madre, Beatriz. Ésta le habla de su antiguo amante, asesinado por Koeveld: Guillermo, tío y padrino de Félix, con quien se identifica éste, ya enamorado de Beatriz. Félix recrea el pasado: Giner es Koeveld y el resto de sus parientes, unos pusilánimes. Tras una excursión iniciática a "La Cumbrera", Félix se fortalece con los elementos telúricos. Unos pastores lo identifican con Guillermo, pero muere asesinado por Giner/Koeveld. En el cementerio, Beatriz, su hija Julia -repudiada por su marido- e Isabel -antigua novia de Félix- coinciden en probar los frutos del cerezo que crece junto a la tumba del joven.
|  Tercera edición de Las cerezas del cementerio |
 Figuras de la Pasión del Señor (9ª ed., 1973) |
Miró sugiere cierta eternidad de la materia, a caballo entre la heterodoxia y la ortodoxia.
Publica La señora, los suyos y los otros (1912), Del huerto provinciano (1912), Los amigos, los amantes y la muerte (1915), El abuelo del rey (1915), sobre las imposiciones sociales sobre lo individual y el hundimiento de la autoridad tradicional, y Dentro del cercado (1916).
Figuras de la Pasión del Señor (1916-17) recrea la vida de Cristo inspirada en los Evangelios y en textos de Renan u otros libros históricos: Judas, Kaifas, Barabbas, Herodes Antipas, Pilato o Josef de Arimatea desfilan, junto al Rabbi Jesús.
Una colección de artículos de 1907 a 1914 forman el Libro de Sigüenza (1917), personaje que fracasa en unas oposiciones a judicaturas. Este cronista -alter ego del autor- presenta tipos y lugares levantinos por secciones, a modo de cancionero. Un epílogo de 1919 lo presenta en el barrio de Argüelles, lejos de Levante... |
El humo dormido (1919) recuerda personajes queridos: el criado Nuño, el compañero Mauro y su hermana Luz, don Jesús y su amigo inglés, el judío errante... Cierran la obra las Tablas del calendario, reflejo de una Semana Santa con escenas cristianas y hagiográficas paralelas a las Figuras de 1916-17.
 Niño y grande (1922) |
Edita El ángel, el molino, el caracol del faro (1921).
Se abre Nuestro Padre San Daniel (1921) con la historia eclesiástica y conservadora de Oleza. El viudo don Daniel Egea casa a su única hija, Paulina, con el carlista don Álvaro y muere de pena por la oscura vida del matrimonio, junto a Elvira, cuñada de Paulina, y bajo la amenaza de Cara-rajada, antiguo faccioso, asesino y sicario de don Álvaro. El faccioso dispara sobre su protector, el capellán don Magín, en la festividad de san Daniel. Las rencillas del pueblo se desatan: Paulina, tras dar a luz un hijo, se siente prisionera de su cuñada, en la Iglesia.
|  Edición conmemorativa de Nuestro Padre San Daniel (1945) |
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Niño y grande (1922) reelabora Amores de Antón Hernando, educado por jesuitas y enamorado de Elena. Se instala con su madre en La Mancha, donde lo seduce doña Francisca, casada sin hijos, que lo reemplaza por un nuevo amante para quedar embarazada. Huérfano, se instala en Madrid; su padrino, Sebastián Reyes le ofrece un trabajo, por el que reencuentra a Elena, casada con el filisteo Senabria. Ella rechaza un posible adulterio. Cuando Elena enviuda, Antón ya está casado con la viajera María del Pilar.
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Publica Señorita y sor (1924).
Continuación de Nuestro Padre San Daniel será El obispo leproso (1926). Presenta a Pablo, hijo de Paulina, educándose entre jesuitas. El obispo enferma. María Fulgencia ingresa en el convento de la Visitación, mientras la construcción de un ferrocarril divide a Oleza en dos sectores: "Jesús", de carlistas conservadores, y la mitra, compuesto por el obispo, el desenfadado don Magín o los condes de Lóriz. En Semana Santa se dispara el rencor: Pablo desprecia a su familia paterna. María Fulgencia abandona el convento para casarse, indiferente, con Amancio Espuch, periodista y director de una Academia donde estudiará Pablo, castigado por su padre. Nace el amor entre Pablo y María Fulgencia y el escándalo, una vez descubierto. Separados los amantes, explota la represión de Elvira, mientras don Magín soporta el paso del tiempo y la esterilidad de los afanes mundanos.
|  Tercera edición de El obispo leproso |
Años y leguas (1928) culmina la novelística de Gabriel Miró: Sigüenza se instala en el campo de Levante. Goza de paisaje y paisanaje hasta identificarse con su entorno. Paseando por Caminos y lugares -sección de la obra- siente la Toponimia -subsección-, como algo personal y propio. Una excursión a Aitana le revela el concepto de Paraíso, hasta que la colilla de un cigarro destroza este idilio de la palabra. A Sigüenza aún le queda algo de juventud.
Gabriel Miró falleció en Madrid tras una operación de apendicitis. Sus últimas palabras: "Señor, llévame" y cierto elogio convencional sobre su estilo simplificaron su imagen. Miró supo que la palabra inmortaliza esencias, según presupuestos del simbolismo. Su actitud mística no se somete a los moldes convencionales de una religión.
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3.- El término novecentismo deriva de noucentisme, hallazgo de Eugenio d'Ors (1881-1954), nacido en Barcelona. Desarrolla inicialmente su obra en catalán, con el seudónimo de Xénius. Publica su Glossari desde 1906 y defiende el clasicismo en La ben plantada (1912). Tras un incidente con la Generalitat en 1920 se instala en Madrid. Su síntesis de racionalismo e intuición lo asemeja a Ortega.
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 Eugenio d'Ors por J.Clará |
 Ortega y Gasset |
4.- JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1955)
El madrileño José Ortega y Gasset es, acaso, el primer intelectual español del siglo XX, maestro de generaciones. Fue hijo del escritor Ortega y Munilla.
De 1902 data su primer artículo reconocido, y desde 1904 colabora en El Imparcial, periódico de su abuelo materno. En 1905 cursó estudios en Alemania. En 1910 se casa con Rosa Spottorno y gana la Cátedra de Metafísica en la Universidad de Madrid.
De una conferencia en el Teatro de la Comedia surge Vieja y nueva política (1914), que marca sus opiniones posteriores. |
 Ortega hacia 1914 |
Su primera obra extensa, Meditaciones del Quijote (1914), es, además, una introducción a la filosofía. En Lector... invita a amar la sabiduría: tolerancia, comprensión y atención a lo individual cristalizan en su frase "Yo soy yo y mi circunstancia". También la perspectiva define al ser. Una Meditación preliminar critica la Restauración y plantea la existencia de una cultura mediterránea, basada en la impresión, entendida como apariencia o exterioridad, frente a una cultura germánica basada en el concepto, abstracción que explica el mundo y proporciona claridad. Defiende la tradición cultural, sustrato que, al no existir en España, crea adanes del arte que debería explicar la realidad. Estas reflexiones se inspiran en el entorno de El Escorial. |  Meditaciones del Quijote |
Las veinte Meditaciones del Quijote parten de los géneros literarios: la épica mitifica personajes atemporales en aventuras fantásticas, como los libros de caballerías. La novela, cómica y mimética, ridiculiza la realidad y la desprecia, como algo mostrenco. El Quijote -como La Celestina- fundió épica y novela: lo muestra el retablo de Maese Pedro o el episodio de los molinos. La voluntad de don Quijote lo hace héroe oblicuo: su conducta parece grotesca al espectador antiheróico. Por eso, el Quijote manifiesta el fin de la épica y el inicio de una novela, lírica de la mediocridad, al modo de Flaubert y de las teorías darwinistas.
Esta actitud filosófica se conoció como raciovitalismo.
Personas, obras, cosas (1916) recoge artículos de 1904 a 1912 sobre sociología, literatura y cultura en general.
Funda la revista España (1915-1924) y es cofundador de El Sol (1917).
Ocho volúmenes de El espectador (1916,-17,-21,-25,-26,-27,-30 y -34) recogen trabajos por secciones.
Lo abre una defensa del perspectivismo. Siguen diversos temas: la miseria castellana, Baroja, Azorín, el Quijote, el fascismo, los egipcios... entreverando temas menores: el marco de un cuadro, Salomé, la marquesa de Santillana, la hipocresía... |  Revista España (1923) |
 España invertebrada |
Varios artículos publicados desde 1920 en El Sol configuran España invertebrada (1922), que presenta la civilización latina como modelo de incorporación de pueblos, cuyas identidades logran una nacionalización, gracias a un proyecto común. España lo perdió y sus nacionalismos catalán y vasco expresan la disgregación iniciada hacia 1580, al perder los Países Bajos, Milán y Flandes. Los sectores de la vida española permanecen en compartimentos estancos incomunicados, autónomos y autosuficientes, lanzados a una acción directa que fracasa, como muestra el ejército desde 1898.
Una segunda parte propone la dirección de una élite, cuya ejemplaridad, unida a la docilidad de la masa, oriente al país, decadente desde la Edad Media: la España de los germanos visigóticos no logró un feudalismo unificador, como el de los francos y nunca conoció un esplendor estable. La admiración por los mejores y el arrepentimiento de las masas mejorarían nuestro país. |
Una lección universitaria da lugar a El tema de nuestro tiempo (1923), que matiza conclusiones anteriores.
Sus reflexiones sobre la historia cuajan en Las Atlántidas (1924).
La deshumanización del arte (1925) justifica las vanguardias, que resultan impopulares por ser minoritarias. Son arte por el arte, antinaturales, antimiméticas y deshumanizadas. Superan el realismo, haciéndose suprarrealistas. Las dignifican Debussy y Mallarmé. "La poesía es hoy el álgebra superior de las metáforas", que antes eran adornos esporádicos. La metáfora deja la realidad y pinta ideas. La vanguardia rechaza el pasado; es agresiva, irónica e intrascendente.
La edición de 1925 incluía Ideas de la novela, sobre su crisis y evolución.
Aparecen como Espíritu de la letra (1927) varias reseñas sobre libros. Dedica un volumen a Kant (1929) en su centenario. |  Revista de Occidente (1,1923) |
 Manuscrito autógrafo de La rebelión de las masas |
La obra que dio proyección mundial a Ortega fue La rebelión de las masas (1930 y 1937), selección de artículos posteriores a 1926. Un prólogo para franceses de 1937 recoge ideas de España invertebrada, adaptadas al entorno europeo: la humanidad crece y el nivel de vida mejora. Las distancias se reducen, pero también las perspectivas del hombre: un salvaje sin deberes ni responsabilidades disfruta beneficios que no creó, pero de los que se cree merecedor. El hombre-masa, en un presente inestable, reacciona de manera violenta: es un señorito maleducado y satisfecho; desconoce su medio. Es un primitivo que disfruta la técnica e ignora la ciencia. Liberado de su responsabilidad, exige derechos e ignora que puede perderlos. Como técnico es un bárbaro especializado: sabe mucho acerca de poco; no sospecha que el Estado amenaza su libertad.
|  Manuscrito autógrafo de La rebelión de las masas |
 La rebelión de las masas |
Al tratar quién manda en el mundo, Ortega admite la decadencia de Europa, pero espera un Estado -basado en el latino- europeo, debido a los rasgos comunes de sus naciones. Propone renovar el liberalismo, rasgo de identidad europeo, e inyectar moral a Europa cuando la élite adquiera responsabilidades.
Un Epílogo para ingleses valora los principios jurídicos británicos y lamenta los trastornos de una información errónea, como la difundida sobre la Guerra Civil Española.
Edita Misión de la Universidad (1930), reflexiones sociológicas sobre la enseñanza; En torno a Galileo (1933) y Misión del bibliotecario (1935).
Por la originalidad de su tema destacaron sus Estudios sobre el amor (1941) y su ambiciosa interpretación: Historia como sistema y del Imperio Romano (1941), seguida de Una interpretación de la historia universal. En torno a Toynbee. Ortega buscó un método científico de estudiar la historia. |
Su inquietud profesional, la filosofía, se plasmó en ¿Qué es filosofía? y Comentario al "Banquete" de Platón.
La Guerra Civil interrumpe la obra de este republicano, que se instala en París, Buenos Aires y Lisboa, para volver a Madrid en 1945, donde falleció diez años después.
La obra de Ortega fue venerada e intocable muchos años después de su desaparición. Las opiniones han cambiado ya: no sólo se critica su elitismo innegable, sino también la inviabilidad de algunas soluciones y la interpretación de su momento histórico.
Nada de esto empaña la persoanlidad de quien simpatizó con la mayoría de los intelectuales de su época. |  La rebelión de las masas |
 M. Azaña por López Mezquita |
5.- De trascendencia histórica resulta Manuel Azaña (1880-1940), nacido en Alcalá de Henares. Abogado republicano, dirigió la revista La Pluma de 1920 a 1924 y España en 1924.
Reflejó en su novela El jardín de los frailes (1926) sus penosas experiencias con los agustinos en El Escorial y su crisis religiosa. Su patriotismo cae ante la falsa ejemplaridad de una enseñanza ajena a la vida y una tradición rancia y artificial que desmotiva al estudiante. Reconoce valores como la emoción poética y rompe con sus maestros, mientras España sufre la catástrofe de 1898. Años después, visita sin rencor a los frailes.
|  Edición moderna de El jardín de los frailes |
Las digresiones de la obra muestran que su autor fue uno de los últimos regeneracionistas españoles.
 M. Azaña por López Mezquita |
En 1930 funda Acción Republicana. Preside el Gobierno de 1931 a 1933, y entre febrero y mayo de 1936.
Durante la Guerra escribe La velada en Benicarló (1939), diálogo entre republicanos de diversas tendencias sobre las causas del desastre español en 1937: la irresponsabilidad de comunistas y fascistas, incluyendo algunas mujeres exaltadas, el miedo al prójimo, la poca profesionalidad de los militares, la intransigencia ante la opinión ajena, la indiferencia de Europa y, en general, las frustraciones que estallaron contra la República. Se reconocen las opiniones de Azaña en los personajes de Garcés y Eliseo Morales, aunque sus personajes recogen ideas más complejas.
Se ha considerado ésta su obra más representativa, junto con sus Diarios póstumos. Poco añade Fresdeval (1987), novela recientemente editada.
Algunos críticos consideran a Azaña como orador antes que escritor y ven en sus discursos su principal aportación literaria.
En 1940 Azaña se exilió a Francia, donde murió.
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 Platero y yo |
6.- Más conocido como poeta, Juan Ramón Jiménez (1881-1958) introdujo en España del poema en prosa, género seguido por numerosos contemporáneos.
Su prosa más difundida, Platero y yo (1917) -cuya presentación se hizo en 1914-, fue, originalmente, un libro de lectura infantil, de inspiración krausista. El poeta, junto al burrito Platero, presenta el mundo andaluz, como Maestro, Padre o Mesías, a través de paisajes, situaciones, tradiciones, animales y personajes, hasta la muerte de Platero y su recuerdo. El libro apuesta por la educación de la sensibilidad y se enmarca en los cinco libros de Elejías andaluzas (1915-1936).
Una serie de pinturas sobre Madrid compone La colina de los chopos y una colección de retratos de escritores, Españoles de tres mundos.
La aparición de inéditos del poeta impide cerrar las afirmaciones sobre su estética, entendida desde libros como Ideolojía (1990) o Guerra en España (1985).
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7.- El madrileño Eugenio Noel (1885-1936), Eugenio Muñoz Díaz, fue un ex-seminarista estimado en las tertulias literarias. Ortega y Gasset lo animó a escribir sobre sus luchas en África, lo que le supuso la prisión. Tras sus amores con la cantante María Noel, firmará con este apellido su primera novelita, Alma de santa (1909), incluida con otras dos en El rey se divierte (1913).
Su actividad periodística no le impidió redactar novelas cortas, como El "alegretto" de la sinfonía VII (1917), título que incluía otras obras. La que da título al volumen narra el encuentro con un individuo, cuya esposa admira a Beethoven con afán místico. Pese a que el amor de ésta por el narrador no se consuma, ambos experimentan algo auténtico.
Sus escritos regeneracionistas -anticlericales, republicanos y de denuncia del caciquismo- lo hicieron impopular, pero su actitud antitaurina, patente en Las capeas (1915) empeoró su imagen.
Los frailes de San Benito tuvieron una vez hambre (1925) fue su tercer volumen de novelitas.
Su única novela larga fue Las siete Cucas (1927), seis hijas de Saturnina y el Cuco, ahorcado por homicida. Rechazadas por el pueblo, se vengan, ejerciendo la prostitución. Su buena conducta les gana los parabienes y la herencia del padre don Gabino. El médico Bruno se enamora de Crescencia, la hermana pequeña, que nunca fue prostituta. Entre el escándalo general, el Arcipreste casa a la pareja, reconociendo el cariño de la casa de las Cucas. |  El "alegretto" de la sinfonía VII (1917) |
Pese a las digresiones abrumadoras, mal integradas en la obra, no le falta una gracia expresiva que la aproxima al esperpento por su mezcla de palabras cultas con giros populares, expresiones latinas y alusiones a los clásicos españoles, entre reflexiones de tono regeneracionista.
Eugenio Noel murió en Barcelona. Entre sus publicaciones póstumas destaca su Diario íntimo (1962 y 1968).
Al célebre pintor José Gutiérrez Solana (1885-1945) debemos una interesante obra literaria sobre Madrid. Destaca La España negra (1920), denuncia de la miseria española. Una novela, Florencio Cornejo (1926), completa la visión de su prosa.
8.- Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964) nació en La Coruña. Debuta con el libro de relatos La tristeza de la paz (1910); viaja a Madrid y colabora en El Imparcial desde 1916.
Su primera novela, Volvoreta (1917), sigue el naturalismo decimonónico: Sergio Abelenda, desesperado de que su madre haya despedido a la criada Federica -Volvoreta-, marcha a la capital en su busca. Trabaja como periodista de El Avance y conoce a progresistas y republicanos. Cuando descubre que Volvoreta es amante del banquero Acevedo regresa derrotado a su gándara.
El secreto de Barba Azul (1923) muestra el humor que caracterizará a nuestro autor: Mauricio Dosart busca el secreto de la vida, ayudado por Michaelis y Wladimiro Kull, en el cuarto de Barba Azul, que resulta, finalmente, vacío.
Este simbolismo continúa en Las siete columnas (1926): mientras Florio Oliván aspira a la felicidad con Adriana, Acracio Pérez, ermitaño de la Pena Negra, obtiene de Satanás el privilegio de eliminar los pecados capitales, pero la humanidad se aburre sin la posibilidad de evitarlos o caer en ellos. |  Wenceslao Fernández Flórez |
 Primera edición de El malvado Carabel |
Relato inmoral (1928) amplía una novela corta de 1924 sobre el fracaso amoroso.
En El ladrón de glándulas (1929) el Señor Artale propone al doctor Vargas la castración de Escobar y la manipulación genética, siempre en perjuicio de los débiles.
Los que no fuimos a la guerra (1930) refleja, a través de Javier Velarde, la crisis de la Guerra Mundial, incluso en países que, como Iberina, no participaron en ella.
El malvado Carabel (1931) fue una novela popular: el infeliz Amaro Carabel pierde su trabajo por un error cometido de buena fe. Decide ser malo, pero las circunstancias frustran sus intentos: no roba en el autobús, no explota niños, no abre cajas fuertes, y, finalmente, vuelve con menos sueldo al trabajo anterior. Conclusión: el malo y el bueno lo son por naturaleza y no por aprendizaje. |
Junto con otras dos novelas cortas aparece La caza de la mariposa (1931), defensa del amor tranquilo y de la aurea mediocritas. Por estos años escribe Wenceslao otras novelas cortas.
El hombre que compró un automóvil (1932) es una caricatura poco trascendente del progreso técnico, y La novela número 13 (1943) presenta una trama pseudopoliciaca.
El bosque animado (1944) relata dieciséis estancias en la idílica fraga de Cecebre, protagonizadas por animales de fábula, personajes -el entrañable bandido Fendetestas, la meiga Moucha, la bella Hermelinda o el pobre Geraldo, cuya muerte cierra este bosque- o incluso objetos. Es un mundo sencillo y feliz, entregado a la muerte.
|  La caza de la mariposa |
Esta novela cierra, casi definitivamente, la producción de nuestro autor, cuyos planteamientos no lograrán entusiasmar a las generaciones posteriores.
 El destierro (1907) |
9.- Ejemplo de periodista de los años 20 fue el gallego Julio Camba (1882-1962), viajero y humorista. Se dio a conocer en El cuento semanal con la novela corta El destierro (1907), acerca de sus vivencias anarquistas en Argentina, su expulsión a España y la de otros compañeros suyos.
En La rana viajera (1920) ofrece una visión divertida de su país; La casa de Lúculo (1929) trata la gastronomía de diversas regiones y La ciudad automática (1934) critica la sociedad neoyorquina. En la posguerra publica Etcétera, etcétera (1945). |  La ciudad automática (1934) |
 Gregorio Marañón |
10.- Como intelectual de prestigio destacó el médico Gregorio Marañón (1887-1960), autor de estudios como Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo (1930), El conde-duque de Olivares (1936) o Antonio Pérez (1947).
Salvador de Madariaga (1885-1978) nació en La Coruña y fue ingeniero. Destacó por su Guía del lector del Quijote (1926), que plantea la quijotización de Sancho y la sanchificación de su amo.
Escribe relatos más o menos extensos, como La jirafa sagrada (1925), en torno a Julio Arceval, prolongada en Arceval y los ingleses (1925). El enemigo de Dios (1926) tocó temas teológicos. Su novela extensa El corazón de piedra verde iniciaba una serie -Esquiveles y Manriques- sobre tres siglos de vida americana, que quedó incompleta. |
 Américo Castro |
11.- Nació en Brasil el humanista Américo Castro (1885-1972), colaborador de Menéndez Pidal en el Centro de estudios históricos y en la Revista de Filología Española. Sus estudios sobre literatura medieval y renacentista española parten de El pensamiento de Cervantes (1925 y 1972) o Santa Teresa y otros ensayos (1929) acerca del erasmismo hispano, herederos de Marcel Bataillon.
Su obra capital, España en su historia (1948) se refunde en La realidad histórica de España (1954), que reconoce la identidad nacional, no con los visigodos peninsulares, sino con los musulmanes, a partir del año 711. La convivencia entre cristianos, árabes y judíos, culmina en la época de Alfonso X y muestra la esencia de lo hispano. |  El pensamiento de Cervantes (2ªed., 1972) |
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12.- El polemista Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984), nacido en Ávila, ocupó cargos políticos en la II República y, exiliado en Buenos Aires, creó el Instituto de historia de España. España, un enigma histórico (1957) combate las hipótesis de Américo Castro para poner énfasis en el elemento germánico sobre el semita en la conformación de lo español.
|  Claudio Sánchez Albornoz |
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13.- José Bergamín (1895-1983) nació en Madrid y se dio a conocer con una colección de aforismos titulada El cohete y la estrella (1923) sobre diferentes temas, entre los que destacan los artísticos y los religiosos. Otra de sus obras más famosas sería El arte de birlibirloque (1930).
Funda la revista Cruz y Raya (1933-36) y publica La cabeza a pájaros (1933), nueva selección de aforismos, organizados ahora en cinco secciones sobre pensamiento, política y antisemitismo, poesía, música y religión.
Tras la Guerra Civil marcha a México y otros países hispanoamericanos. Desde París vuelve a Madrid en 1958, de donde sale para regresar en 1970 y vivir en el país vasco desde 1982. Muere un año después.
|  José Bergamín |
Su prosa resulta compleja de definir, por su cercanía al ensayo sin abandonar la condición poética. A características similares responde Fronteras infernales de la poesía (1959) o su obra religiosa El clavo ardiendo (1974).
D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología
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