EL TERCER CUARTO DEL SIGLO XIX
 




Milá i Fontanals
por J.L.Pellicer

   A la figura de Bartolomé José Gallardo, sucede una nueva generación de filólogos, animada por George Ticknor (1849) y encabezada por el catalán Milá i Fontanals (1818-1884), autor de estudios De los trovadores provenzales en España (1861) o De la poesía heroico-popular castellana.

   Milá se vincula a los Jocs Florals, certámenes de poesía en lengua catalana que consolidan la Renaixença, con otros escritores: Jacint Verdaguer, Ángel Guimerà, Narcís Oller...
 
   Un Rexurdimento gallego, menos erudito, y más tardío y minoritario, florece por la década de los sesenta.
 
   Caso aparte supone el renacimiento vasco, cuya lengua no se fija aún y cuyas tradiciones se expresan en otros idiomas.
 
   La edición de libros españoles mejora con la fundación de la Sociedad de Bibliófilos Españoles en 1866.


Historia Crítica de la literatura española, I, (1861)
   Las aportaciones al teatro español prosperan con Cayetano Alberto de la Barrera y su Catálogo bibliográfico y biográfico del teatro antiguo español (1860), desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII: ordena los autores alfabéticamente y añade un índice de títulos.
 
   José Amador de los Ríos (Baena, 1818-1878) presenta su Historia Crítica de la literatura española (1861-65) en 7 tomos y dos partes: abarca la literatura antigua y la medieval latina y vernácula -ésta última desde el final del segundo tomo-. Sigue la tradición de ilustrar el estudio con textos curiosos. También escribió una Historia política, social y religiosa de los judíos de España y Portugal (1875-76).
 
   Contemporáneo suyo fue Pedro José Pidal.

 

 1.-  GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

 

Historia de los templos de España
    1.a.-  Encontramos al sevillano Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) instalado en Madrid desde 1854. Apenas dejará la capital para viajar a Soria o Toledo.
 
   Su primera obra, la Historia de los templos de España (1857), aparece en colaboración. Describe iglesias de Toledo: San Juan de los Reyes, Santa Leocadia, El Cristo de la Luz, Santa María la Blanca, Nuestra Señora del Tránsito, parroquias mozárabes, latinas, monasterios, conventos, santuarios y capillas.
 
   Recoge datos históricos, tradiciones o esbozos de leyendas, junto a descripciones y catalogaciones de cada parte de los templos: inscripciones, estatuas...

Retrato de Gustavo Adolfo
por Valeriano Bécquer

Los ladrones en una venta
   Su primera leyenda es anterior a su primera rima. El caudillo de las manos rojas, en La Crónica (Mayo-Junio de 1858), remeda una leyenda hindú: la historia de Pulo-Delhi, rajá de Dakka, asesino de su hermano Tippot-Delhi, rey de Orisa, por amor a Siannah. En una peregrinación, pide perdón a Vichenú, pero vence su enemigo Schiwen. Pulo se suicida y Siannah crea la tradición de que la viuda muera con su marido.
 
   La Crónica de ambos mundos edita La cruz del diablo (10-11/1860), con los crímenes del Señor del Segre por tierras catalanas de Bellver. Este barón sanguinario fue asesinado por sus súbditos oprimidos. Su castillo alberga un grupo de delincuentes, cuyo jefe utiliza la armadura del señor. Al capturarlo, comprueban que la armadura está vacía. Fundida en una cruz, atrae los espíritus diabólicos.
   El primer número de El Contemporáneo (20/12/1860) inicia las Cartas literarias a una mujer sobre la poesía. Trata en la primera su esencia, con expresiones propias de las Rimas. La segunda carta la describe como "memoria viva de lo (...) sentido". La tercera la identifica con el amor, y la cuarta la asocia a la religión. La poesía significa intimismo y sentimiento y destaca lo inefable de su esencia.
 
   Otras aportaciones a la poética aparecen en El Contemporáneo (20/1/1861) como reseña de La Soledad, poemario de Augusto Ferrán. Alaba la poesía "natural, breve, seca (...) que hiere el sentimiento (...) desnuda de artificio [que] despierta (...) mil ideas...". Valora la ceratividad popular. Contrae matrimonio con Casta Esteban.
 
   Escrita hacia finales de los 50, La Creación -en El Contemporáneo (6/6/1861)- retoma la temática hindú: cuenta la creación del mundo como accidente, tras el barullo de unos diablillos -gandharvas-, en el laboratorio de Brahma.

Primera de las Cartas literarias a una mujer
   La ajorca de oro -El Contemporáneo (7/11/1861)- es una leyenda toledana: María Antúnez logra que su amado, Pedro de Orellana, robe la ajorca de la Virgen en la Catedral de Toledo. Estatuas y monstruos de piedra impedirán la huida al enloquecido ladrón.

Obras
de Bécquer; 1ª ed.(1871)
   Una famosa leyenda soriana, El Monte de las Ánimas, se edita en El Contemporáneo (7/11/1861): la noche de Difuntos, aniversario de una masacre de templarios y caballeros, Beatriz pide a su amado Alonso la banda azul que perdió en ese Monte. Alonso muere y Beatriz enloquece cuando recibe, de noche, su cinta ensangrentada.
 
   ¡Es raro! -El Contemporáneo (17/11/1861)- recoge la historia de Andrés, que tras perder a su perro y a su caballo, intenta salvar a su mujer raptada. Descubre que ésta escapa con un amante. La indiferencia del auditorio cierra el relato.
 
   Los ojos verdes -El Contemporáneo (15/12/1861)- vuelve al ambiente soriano: siguiendo un ciervo herido, Fernando de Argensola penetra en la Fuente de los Álamos. Atraído por unos ojos de mujer, desaparece en el lago.

Obras
de Bécquer; 2ªed.(1877)

Fotografía de Bécquer
   Más célebre será Maese Pérez el organista -El Contemporáneo (Diciembre de 1861)-. Durante tres misas del Gallo -en tres años sucesivos- y por medio de dos vecinas, conocemos la muerte de Maese Pérez, organista del convento sevillano de Santa Inés. Otro músico parece triunfar en el lugar del difunto, pero la hija de Maese Pedro confirma que el órgano sonó sin mano que lo pulsase.
 
   El rayo de luna, en El Contemporáneo (Febrero de 1862), remite a Soria: el poeta Manrique cree ver una mujer, de noche, junto a las ruinas de un convento templario. Desvaría viendo que sólo era un rayo de luna.

Bécquer hacia 1865
   Creed en Dios (Cántiga provenzal), de El Contemporáneo (Febrero de 1862) relata las visiones del cruel barón Teobaldo de Montagut, arrastrado por un caballo negro en una cacería. Ingresa en su castillo, ahora monasterio, para purgar sus crímenes.
 
   En El aderezo de esmeraldas -El Contemporáneo (23/3/1862)- un hombre da todo por regalar una joya a una desconocida sin que ésta lo sepa. La cuida y la protege... Confiesa que todo es un sueño.
 
   El Miserere, publicado en El Contemporáneo (17/4/1862), es otra obra maestra: ojeando un esbozo de partitura, el narrador escucha en el monasterio de Fitero (Navarra), cómo un romero murió alucinado por intentar transcribir el Miserere de la Montaña, cantado por las almas de unos monjes asesinados.

Dibujo de Gustavo en un libro de cuentas de su padre
   Otra leyenda toledana será El Cristo de la calavera, en El Contemporáneo (16-17/7/1862): Alonso de Carrillo y Lope de Sandoval luchan por una dama. El farol del Cristo se apaga tres veces para evitar su muerte. Descubren entonces que la dama prefiere a un amante.

Dibujo de Gustavo
   También en Toledo se desarrolla Tres fechas, de El Contemporáneo (20-24/7/1862). En tres viajes el poeta descubre una ventana, desde la que una mujer lo mira; después, un palacio árabe -ya alcázar cristiano-, de donde lo saluda la mano de una mujer. Finalmente, la toma de hábito de una bellísima huérfana.
 
   La Venta de los Gatos -El Contemporáneo (28-29/11/1862)- muestra el contraste entre cierta Venta sevillana, llena de alegría y belleza, y ese mismo lugar, años después, cuando la bella Amparo fue reclamada por su supuesto padre y cuando su novio, hijo del ventero, perdió la razón al morir ésta.

Dibujo de Gustavo
   El Gnomo, leyenda aragonesa, apareció en La América (12/1/1863). Narra la muerte de Marta en una fuente, por desobedecer los consejos del anciano Gregorio sobre el peligro de una cueva con un tesoro guardado por Gnomos.

El poeta y las Musas
Autorretrato de Gustavo (1860)
   La Promesa, leyenda soriana, se publica en La América (12/2/1863). Trata la ingratitud de Pedro, conde de Gómara, hacia Margarita, a quien olvida para luchar por el rey. Una mano salva su vida y Pedro recuerda su ya difunta amada. Ante la tumba de Margarita, cumple su palabra para que la mano descanse.
   Apólogo, en La Gaceta literaria (28/2/1863), narra cómo Brahma, aconsejado por Siva, pretende aniquilar la raza humana, por torpe e indigente. Visnú la mantiene gracias a un filtro: el amor propio.
 
   Resulta polémico Un boceto del natural, en El Contemporáneo (28, 29 y 30/5/1863), por su misoginia: Julia, prima de unas amigas del narrador, revela el secreto de su mutismo. Su madre le prohibió hablar "porque es tonta". Se quiere identificar la protagonista con Julia Espín.
   En Aragón se ambienta La corza blanca, publicada en La América (27/6/1863): Garcés, montero de don Dionís, pretende ofrecer a la hija de éste, Constanza, la corza blanca que frecuenta el lugar. De noche, unas muchachas se bañan desnudas en el río. Huyen, mientras una corza blanca humilla a Garcés, que, disparando su ballesta, mata a Constanza.
 
   En esta revista aparece El beso (27/8/1863), leyenda toledana: durante la invasión napoleónica, un capitán francés, enamorado de la estatua de doña Elvira de Castañeda, intenta besarla. La imagen de su marido lo aniquila de un golpe.
 
   También en Toledo transcurre La rosa de Pasión, publicada en El Contemporáneo (24/3/1864): el siniestro judío Daniel Leví deja morir en una cruz a su hija Sara, que, enamorada, ha aceptado la religión de un cristiano.

Diario autógrafo de Gustavo en un libro de cuentas de su padre
   El Contemporáneo publica este año las nueve Cartas desde mi celda (1864), convaleciente Gustavo en el Monasterio de Veruela, con su hermano Valeriano y su esposa.

Tercera de las
Cartas desde mi celda
   La primera (3 de Mayo) refleja los avatares del viaje, para, en la segunda (12 de Mayo), -"introducción y preludio" a las demás- comunicar su llegada al Monasterio.
 
   La tercera carta (5 de Junio) se escribe tras una recaída de su enfermedad: desde un cementerio de aldea, considera sus ilusiones y su propio futuro, reflexiona sobre la inspiración y menosprecia la fama, como en la Rima LXVI. La cuarta carta (12 de Junio) defiende la tradición frente al prosaísmo del progreso. Propone grupos de "un pintor, un arquitecto y un literato" para estudiar la tradición.
 
   La quinta carta (26 de Junio) recrea un día de mercado en Tarazona y admira la vitalidad de las mujeres aragonesas. Entronca con su prosa costumbrista. En la sexta carta (3 de Julio) narra la muerte de la tía Casca, bruja de Trasmoz, despeñada por sus supersticiosos habitantes. La séptima carta (10 de Julio) relata cómo un anciano edificó la fortaleza de Trasmoz por un conjuro, para que el rey lo nombrase su alcaide.

Dibujo de Gustavo
    En la octava carta (17 de Julio) vuelve a las brujas de Trasmoz, exorcizadas por mosén Gil el Limosnero y nuevamente atraídas por su sobrina Dorotea, para lucirse en las fiestas del pueblo. Una novena carta (6 de Octubre), dedicada a la señorita M.L.A., narra la fundación del monasterio de Santa María de Veruela -La Aparecida- por Pedro Atarés, salvado por la Virgen al extraviarse cazando una cierva.
 
   Cierra estos relatos Memorias de un pavo, publicada en El Museo Universal (24/12/1865): en una cena de Navidades, los comensales hallan, entre el relleno de un pavo, el manuscrito de sus memorias, relatadas con ingenuidad y dignidad. Consternados, dudan, pero, tras la primera impresión, devoran el pavo.

Apunte de Valeriano a
un artículo de Gustavo
en El Museo Universal (1865)

Gustavo por Valeriano
   A estas prosas sumamos la Introducción sinfónica a sus poemas del Libro de los gorriones y el relato fragmentario La mujer de piedra, sobre la fascinación que provoca cierta escultura de mujer. Añadamos los artículos de costumbres, esparcidos en revistas de la época y revueltos hoy entre imitaciones y apócrifos becquerianos, entre los que acaso se cuenten La voz del silencio o La fe salva.
 
   La obra prosística de Bécquer recuerda la dependencia entre ensayo costumbrista, relato de la realidad y narración fantástica, por un lado; de pintura y literatura por otro.

Narciso Campillo
    1.b.-  Compañeros de Gustavo fueron Julio Nombela (1836-1919) y Narciso Campillo, autor de cuentos, cuya figura, junto a la del cubano Ramón Rodríguez Correa, fue vital para transmitir la obra becqueriana.
 
   Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837-1885) contribuyó a la novelística con La hija del mar (1859) o Ruinas (1866). En El caballero de las botas azules (1867), novela fantástica, presenta un enigmático duque que escandaliza y satiriza a la sociedad madrileña.

Julio Nombela

 
 2.-  LAS LETRAS HACIA 1868

 
   Los hechos políticos entre 1868 y 1875 marcaron la vida de los españoles. Su importancia permite hablar de una generación de 1868, seguidora del realismo. La denominación, justificable con testimonios de la época, no ha cuajado de manera general en la crítica.

Ideal de la humanidad
para la vida

2ª. ed., 1871
    El pensamiento y estética españoles se enriquecen con el krausismo, movimiento filosófico que adapta la filosofía del alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). El soriano Julián Sanz del Río (1814-1869) comentó su Ideal de la humanidad para la vida (1860), que asocia la Belleza -arte, poesía, historia- a Dios.
 
   Su discípulo, Francisco Giner de los Ríos (Ronda, 1839-1915) tradujo el Compendio de Estética (1874) krausista.
 
   El krausismo español aúna ética y estética y compromete al intelectual con su sociedad. Se disgrega en la Restauración, hacia 1875, pero, este mismo año, la expulsión de varios profesores, crea la Institución Libre de Enseñanza (1876), inicio de una revolución pedagógica.

Estudios de
Francisco Giner
   El krausismo enlazó elementos positivistas y cristianos y atrajo talentos como el de Gumersindo de Azcárate o Manuel de la Revilla. Canalejas ejemplifica su proyección política. Los escritores españoles participan de él en mayor o menor grado: "Clarín", Valera, Galdós...
 
 
 3.-  PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN (1833-1891)

 
   Granadino, estudiante de Leyes y anticlerical, Alarcón evolucionó a actitudes más conservadoras y moderadas.
 
   Su formación literaria es romántica, como lo prueban sus relatos iniciales.

Pedro Antonio de Alarcón.
Grabado de B.Maura, 1881
   El más antiguo sería El amigo de la muerte (1852), acerca de Gil Gil, que pacta con la Muerte, en 1724, para lograr la mano de Elena y ser médico de Felipe V. Tras un viaje alucinante por el siglo XXIV, descubre su miseria y cómo Elena lo salvó de la muerte verdadera.
 
   Escribe El año en Spitzberg, confesiones de un reo en una isla desierta, hasta su rescate. La obra se escribe con frases lapidarias como versículos poéticos.
 
   El final de Norma (1857), es una novela de aventuras: el violinista Serafín y Alberto se enamoran de la misteriosa Brunilda. Confunden sus destinos y Serafín, rumbo a Laponia, la descubre en su barco, prometida al antipático Rurico de Cálix. Un encuentro con Alberto le prueba que Rurico es un impostor, asesino del padre de Brunilda. Serafín se casa con ella, mientras Alberto toma la mano de Matilde, hermana de éste.
   Con el Diario de un testigo de la guerra de África (1859) ganó la fama que no le abandonaría ya y que no igualarían obras como De Madrid a Nápoles (1860) o La Alpujarra (1873).
 
   Su segunda novela, El sombrero de tres picos (1874), sigue un episodio folclórico, en que el Corregidor, don Eugenio de Zúñiga, detiene al molinero Lucas para seducir a su fiel esposa, Frasquita, que, accidentalmente, lo recibe. Lucas escapa y, viendo ropa del Corregidor, cree la infidelidad de Frasquita. Planea seducir a la Corregidora, que resuelve el enredo y castiga a su marido.

Diario de la guerra de África (1860)

El sombrero de tres picos (1874)
   Novela de tesis se consideró El escándalo (1875), basado en un duelo del autor. Su inicio, in medias res, presenta en coche a Fabián Conde, a quien increpan unas máscaras de carnaval. En el convento de los Paúles relata al padre Manrique su vida libertina, huérfano de un militar traidor y verdugo de la inocente Gabriela. Su amigo Diego lo desafíó por creer que sedujo a su mujer, Gregoria. El humilde Lázaro prueba la impostura de Gregoria y la inocencia de Fabián. Cuando éste decide retirarse del mundo, el padre de Gabriela le entrega la mano de su hija.
 
   La obra muestra el paso a una actitud conservadora y católica.

En la Revista Europea

Octava edición de
El Capitán Veneno (1905)
   Al ingresar en la R. A. E. pronuncia Alarcón su Discurso sobre la moral en el arte (1877), donde identifica belleza con bondad y verdad, ajeno al Naturalismo.
 
   En El niño de la bola (1880) retoma tradiciones próximas a El sombrero de tres picos: Manuel Venegas, llamado el Niño de la Bola por su devoción a una imagen del Niño Jesús con la bola del mundo, vuelve a Andalucía para casarse con Soledad, hija del cacique Elías. La encuentra mal casada con Antonio Arregui, paisano de Elías. El sacerdote Trinidad Muley evita un escándalo durante la rifa. Manuel abandona el pueblo, pero Soledad lo llama. La estrangula, bailando, y muere a manos de Antonio.
 
   El Capitán Veneno (1881), novela breve e intrascendente, presenta un miles gloriosus: Jorge de Córdoba, fanfarrón herido en la Revolución y recogido por Angustias y su madre Teresa. Al morir ella, el Capitán Veneno se casa con Angustias y salva a la familia.
   Su última novela fue La pródiga (1881), apodo de Julia, viuda rica que enamora a Guillermo de Loja. Julia no se casa para no privarlo de libertad, pero el pueblo andaluz los rechaza y aísla. Julia, quitándose la vida, deja libre a Guillermo, para que logre una familia propia.
 
   Es en los cuentos de Alarcón donde más brilla su talento: La Comendadora pertenece a la primera serie de Novelas cortas (1881), dedicada a Cuentos amatorios. Narra con brevedad poética la maldición familiar que atrae la abuela al consentir que el niño vea desnuda a su tía, Comendadora de Santiago, sor Isabel de los Ángeles.
 
   A esta serie pertenece El clavo: enamorados de dos mujeres misteriosas, el narrador Felipe y su amigo, el juez Joaquín Zarco, encuentran un cráneo rematado por un clavo. Descubren que el cadáver corresponde al marido de Gabriela Zahara, mujer homicida que ha enamorado a ambos.
 
   La Segunda serie, titulada Historietas nacionales (1881) incluye El carbonero alcalde, sobre la resistencia y muerte heroica de Manuel Atienza, alcalde de Lapeza (Guadix) contra los franceses. El extranjero (1854) relata la muerte de Risas en Varsovia cuando la mujer que lo alberga descubre que ha asesinado a su hijo Iwa.
 

Pedro Antonio de Alarcón
   Una tercera serie -Narraciones inverosímiles (1882)- presenta La mujer alta, imagen de la muerte que visita a uno de los personajes. El amigo de la muerte y El año en Spitzberg, ya comentados, pertenecen a este grupo.
 
   Alarcón comenta su producción literaria en Historia de mis libros (1884).
 
   Su obra es heredera, en parte, de Fernán Caballero, por lo folclórico y conservador, pero, por su imaginación, su vitalidad y cierta ingenuidad amable, queda entre la de los grandes narradores del siglo.
 
 
 4.-  JUAN VALERA (1824-1905)

 

Juan Valera
   Juan Valera nació en Cabra (Córdoba) y estudió Leyes. En 1844 publicó sus poesías. Como diplomático, viajó por Brasil, Rusia, Estados Unidos y casi toda Europa. Se le considera liberal moderado. Destaca su ironía y discreto humor.
 
   Desde 1859 aparecen sus primeros relatos de imaginación y ambiente exótico: Parsondes (1859) reelabora una antigua narración del castigo, por severo, de este seguidor de Zoroastro.
 
   Más conocido, El pájaro verde se publica en Florilegio de cuentos, leyendas y tradiciones vulgares (1860): una princesa oriental, ayudada por su lavandera y su doncella, desencanta al príncipe de China, convertido en pájaro verde, junto a dos compañeros suyos. Las bodas de las parejas cierran el relato.
   También ahora aparece Lulú, princesa de Zabulistán (Revista de España, 1870).
   Que en 1872 fuese Valera director general de Instrucción Pública prueba sus aspiraciones políticas malogradas posteriormente.
 
    Su primera novela, Pepita Jiménez (1874), apareció por entregas en la Revista de España. Trataba, en una primera parte -de técnica epistolar- la crisis del seminarista Luis de Vargas al conocer a su futura madrastra. La estancia de marzo a junio en la casa paterna andaluza lo transforma: conquista a Pepita y le declara su amor. Una segunda parte termina en matrimonio, con el beneplácito de todos y con un ajuste de cuentas con el deslenguado Conde de Genazahar.
 
   Esta novela psicológica presenta el amor como tema literario. En sus diferentes prólogos, Valera definió su narrativa: defensa del arte por el arte, oposición al naturalismo e interés por la mística platónica, cercana a la filosofía krausista.

Ilustración para
Pepita Jiménez

Pepita Jiménez (1874)
   Las ilusiones del doctor Faustino (1874-5), segunda novela, también de ambiente andaluz, transcurre en una imaginaria Villabermeja, donde el infeliz Faustino, desdeñado por Constanza, sigue a una amante misteriosa casi mágica: María, hija de un bandolero. Marcha Faustino a Madrid, donde será amante de Constanza, cuyo marido lo hiere. María se presenta con la hija de ambos. Faustino, indeciso, la menosprecia y se suicida a su muerte.
 
   La novela rozaba temas de teosofía, pero se limita a ejemplificar cómo una mediocre educación estropea un espíritu valioso.

Las ilusiones del doctor Faustino (1875)

El comendador Mendoza (1876)
   El comendador Mendoza (1876), abuelo de Faustino y habitante de Villabermeja en el siglo XVIII, es un simpático personaje que evita a Clara ser monja, y logra el matrimonio de ésta con su amado Carlos.
 
   Le siguen Pasarse de listo (1877) y Doña Luz (1878), el amor del padre Enrique.
 
   Traduce la novela griega Daphnis y Cloe (1880) y vuelve a la diplomacia.
 
   Sus Apuntes sobre el nuevo arte de escribir novelas (1886-87) confirman sus ideas estéticas. También redactó una Breve definición del cuento (1890), publicada en una edición póstuma de Obras completas, en la que valora la sencillez y lo folclórico.
   Juanita la Larga (1895) inicia su última época y replantea el tema amoroso: en Villalegre vive Juanita, hija de madre soltera y habilidosa andaluza. Amada del viudo Paco López, se ve acosada por el cacique Andrés Rubio, por su joven amigo Antoñuelo, por Inés, hija de Paco, y por el severo sermón del padre Anselmo contra su aparente frivolidad. Juanita gana la amistad de Inés, ridiculiza al cacique Andrés y evita ingresar en un convento, para casarse finalmente con Paco López.
Pensamiento de Juan Valera
con su firma autógrafa

Tercera edición de
Juanita la Larga (1899)
   Genio y figura (1897) narra los infortunios de Rafaela, que actúa en Río de Janeiro en el mundo del espectáculo. Su protector, Joaquín Figueredo, la hace su esposa y le deja toda su libertad. Unas memorias de Rafaela la presentan en París entre nuevos y viejos amantes y con una hija. Busca un amor tranquilo, como el del conde de Goivo-Fermoso, pero decide morir, sacrificándose por su hija.
 
   Algunos escritos breves de Valera aparecieron en volúmenes como Cuentos y chascarrillos andaluces (1898), de carácter folclórico.
 
   De varios colores (1898) incluye el cuento Garuda o la cigüeña blanca, sobre el amor de la noble austriaca Poldy y el judío Isidoro, que, fingiéndose un príncipe indio, le envía mensajes con una cigüeña.
 
   Dos cuentos japoneses se traducen del ingles en este mismo volumen, junto a narraciones de ambiente hispanoárabe, como Los cordobeses en Creta. Incluye, además, obras dramáticas.
   Ciego ya, dictó su novela, Morsamor (1899), de exótico contenido, que revela lecturas originales:
 
   Fray Miguel de Zuheros, hacia 1520, lamenta su mediocridad en su convento sevillano. El Padre Fray Ambrosio de Utrera, teósofo, le propone reiniciar su vida con Fray Tiburcio, bajo su antiguo nombre de Morsamor. Ambos conquistan en Lisboa a Donna Olimpia y Teletusa, con quienes embarcan a India. Defienden allí a los portugueses y a los brahmanes de los islámicos. Morsamor desposa a la bella Urbasi; la pierde y marcha al país mogol. Conoce al sabio Sankacharia, amigo de Fray Ambrosio, pero Morsamor, al volver desencantado a España, naufraga... Despierta en su convento, junto a Ambrosio: ha aprendido que los sueños tienen su lógica. Satisfecho, muere entre sus amigos.
 
   El Epistolario de nuestro autor es uno de los más extensos y estudiados.

Morsamor en la edición
de Obras Escogidas
   El mensaje de Juan Valera puede considerarse epicúreo: propone el goce de la Naturaleza y de los placeres intelectuales y espirituales, dentro de una moderación de raíz clásica.
 
 
 5.-  JOSÉ MARÍA DE PEREDA (1833-1906)

 

José María de Pereda
   Nació en Polanco (Cantabria) y, como conservador, fue diputado carlista. Se le criticó su limitado enfoque político y vital. Fue amigo de Menéndez Pelayo y de liberales, como Galdós o "Clarín". Representa el regionalismo decimonónico.
 
   Tras unos Ensayos dramáticos, recopilados en 1886, inició sus cuadros de costumbres con Escenas Montañesas (1864), de donde destaca La leva, que narra las miserias de los marineros y la ruptura que produce en sus vidas la leva, que los obliga a servir a su Patria. Siguen Tipos y Paisajes (1871), Bocetos al Temple (1876), Tipos Transhumantes (1877) y Esbozos y rasguños (1881).
 
   Comienzan sus novelas con El buey suelto... (1878) y Don Gonzalo González de la Gonzalera (1879).

Escenas montañesas
   De tal palo, tal astilla (1880) trata el suicidio de Fernando Peñarrubia, educado por su padre ateo. Para conseguir a Águeda, consulta al cura de Valdecines. Las intrigas del codicioso cacique Sotero, y la usura que practica hacen que Fernando ponga fin a su vida.
   Esta novela de tesis responde a Gloria de Galdós, aunque se asemeja también a Doña Perfecta.
 
   Continúa sus novelas con El sabor de la tierruca (1882) y Pedro Sánchez (1883), en que los recuerdos personales se mezclan a una condena del progreso.
 
   Sotileza (1885) pretende conservar un pasado que se pierde. Su título es el apodo de Silda, huérfana recogida por un piadoso matrimonio marinero. La muchacha enamora a Andrés, hijo de un prestigioso marino, que renuncia a ella por su amigo Cleto, con la intercesión del Padre Apolinar.
 
   Le sigue La Montálvez (1888).

El sabor de la tierruca (1884)

La puchera (1889)
   La puchera (1889) se aproxima al naturalismo: para llenar la puchera -la olla- Juan Pedro el Lebrato y su hijo, Pedro Juan, pescan en duras condiciones y pagan sus deudas al prestamista Baltasar, el Berrugo. Pedro Juan logra la mujer que ama: Pilara, mientras al Berrugo lo desprecia su hija, Inés, por impedirle casarse con un indiano rico. Enloquecido por un tesoro, muere Baltasar ante el Lebrato y el Josco, incapaces de salvarlo desde su barquía.
 
   A esta novela siguen Nubes de estío (1891) o Al primer vuelo (1891)
 
   Peñas arriba (1895) narra la estancia de Marcelo, en Tablanca, durante un invierno, en el solar de su tío Celso, que lo hará su heredero. Tras excursiones y conversaciones con sus habitantes, Marcelo se encariña con la tierra. Participa en la cacería de un oso y sobrevive a un temporal de nieve. Al morir su tío, elige una esposa de Tablanca, donde se instala.

Peñas Arriba
   Concluye su carrera literaria con Pachín González (1896).

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología