| LA LÍRICA ANTIGUA |
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1.- La lírica española es la más antigua de la Europa románica, desde que Samuel Stern descubriera las jarchas (1948) en moaxajas hebreas. Las moaxajas son poemas escritos en árabe y, excepcionalmente, en hebreo.
Comienzan por una introducción con versos de rima común llamada cabeza, a la que siguen varias estrofas -gusn-, rematadas por un qufl -'cierre'- que repite la rima común. El último de ellos puede escribirse en dialecto mozárabe -romance-, en árabe dialectal o, más modernamente, en árabe clásico. Se llama jarcha -'salida'- o markaz, y es el estribo, eje y final de las moaxajas, ya que impone las rimas a cada qufl. Si la jarcha es romance, se escribe en aljamiado -lengua románica en caracteres árabes-.
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Las jarchas son composiciones de dos a cuatro versos, generalmente en boca de mujeres que llaman a sus amantes, o confían su pena amorosa a la madre o hermanas. Otras veces, son elogios al mecenas del poeta. Su parecido con las canciones de mujer románicas disminuye por el desenfado con que las jarchas incluyen alusiones lascivas. Nada indica que unas sean modelo de otras, pero las fechas de los testimonios escritos señalan a las jarchas como principio de la lírica románica, en espera de nuevos datos.
2.- Recordemos que, también a finales del siglo XII, se copiaba en Ripoll un Cancionero de poesía latina que situaba la lírica hispánica entre las composiciones goliárdicas europeas del monasterio de Beuern. Desde 1133, aproximadamente, se documenta la presencia de trovadores provenzales en España, cuya influencia en nuestra lírica está probada. 2.a.- A finales de este siglo, encontraremos los primeros testimonios de poesía galaico-portuguesa.
Se asemejan al segundo grupo: cantigas de amor, de temática similar, pero de mayor elaboración, por lo que disminuyen los estribillos y paralelismos. Su contacto con la lírica provenzal está demostrado, aunque sea difícil concretar rasgos. Más próximas entre sí son las cantigas de escarnio y maldecir. Contienen alusiones directas a personas, con nombres propios y hechos concretos, que permiten fecharlas, en ocasiones. A este grupo pertenece la primera composición conservada: Ora faz ost' o senhor de Navarra (h.1200) de Johan Soarez de Pavha. Géneros menores de las cantigas serán el pranto, la pastorella, la tençâo, el descordo, la cantiga de seguir o la cantiga de vilâo.
Se acepta que el propio rey debe ser autor de gran parte de ellas. Su estructura coincide con estrofas castellanas como el zéjel o la glosa de estribillos, pero es extraordinariamente variada. La música que conservamos enriquece su estudio.
Las Cantigas de Santa María no deben hacernos olvidar sus obras de escarnio y maldecir, como la dirigida al trovador Pero de Ponte, o su brillante cantiga Non me posso pagar tanto, de carácter lírico. |
A partir del siglo XV es más frecuente registrar estribillos o villancicos castellanos, aunque sea difícil anotar su fecha o procedencia. La palabra villancico puede designar tanto al estribillo como a la composición completa en que se incluye. El Cancionero de Herberay des Essarts (h.1463), el Cancionero musical de Palacio (fines del XV-principios del XVI) y otros cancioneros y romanceros de los siglos siguientes, como el Cancionero de Uppsala (1556), recogerán una avalancha de canciones tradicionales. Desde ahora, Juan del Encina, Gil Vicente y un sinfín de poetas -y músicos, como Luis Milán o Francisco Salinas- glosan y recogen sus villancicos favoritos, como los poetas hispanoárabes glosaron sus jarchas en moaxajas.
A finales del siglo XVI proliferan las seguidilas, de rima 7- 5a 7- 5a. En el siglo siguiente, la canción o villancico perdura bajo los nombres de letra o letrilla. 5.- El principal problema de esta lírica popular o tradicional consiste en averiguar hasta qué punto lo conservado refleja lo que realmente cantó el pueblo y hasta dónde intervienieron los poetas cultos al transmitirlo. No ignoramos el encanto de la elaboración popular de estos villancicos, transmitidos desde sus orígenes -quizá no siempre medievales- hasta nuestros días. Aunque fuera un espejismo, valdría la pena.
D.Miguel Pérez Rosado.
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