VIDA DE LAZARILLO DE TORMES Y DE SUS FORTUNAS Y ADVERSIDADES
 



    0.-  En 1554 la literatura española conoce cuatro ediciones de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.
 
   Consistía en una carta mensajera o misiva, de tono jocoso, como las que enseñaban manuales de la época o practicaban Pietro Aretino, en italiano, Francisco López de Villalobos o Antonio de Guevara, en castellano. Su carácter ficticio admitía chistes y facecias que no iban más allá de la simple burla.
 
   En este caso, alguien, a quien Lázaro llama "Vuestra Merced", pide informes de "el caso": las habladurías sobre si el Arcipreste de San Salvador de Toledo ha casado al pregonero Lázaro con su manceba, uniéndolo a un ménage à trois, frecuentemente denunciado por las autoridades de aquel tiempo. Quizá obligado a contestar, el autor toma su caso "del principio".

Lazarillo de Tormes, visto
por Goya hacia 1808

 

Lazarillo de Tormes
(Burgos, 1554)
    1.-  Las cuatro ediciones de 1554 -Burgos, por Juan de Junta; Medina del Campo, por Mateo y Francisco del Campo; Alcalá, por Salcedo y Amberes, por Martín Nucio- parecen independientes entre sí: ninguna se copió a partir de otra. Dividen su texto en un prólogo y siete tratados:
 
   Tratado primero: Cuenta Lázaro su vida y cúyo hijo fue.
 
   Tratado segundo: Cómo Lázaro se asentó con un clérigo y de las cosas que con él pasó.
 
   Tratado tercero: Cómo Lázaro se asentó con un escudero y de lo que le acaesció con él.

Colofón de Lazarillo de Tormes
Burgos, 1554

 

Portada de Lazarillo de Tormes
(Alcalá, 1554)
   Tratado cuarto: Cómo Lázaro se asentó con un fraile de la Merced y de lo que le acaesció con él.
 
   Tratado quinto: Cómo Lázaro se asentó con un buldero y de las cosas que con él pasó.
 
   Tratado sexto: Cómo Lázaro se asentó con un capellán y lo que con él pasó.
 
   Tratado séptimo: Cómo Lázaro se asentó con un alguacil y de lo que le acaesció con él.

Colofón de Lazarillo de Tormes
(Alcalá, 1554)

 

Lazarillo de Tormes
(Medina del Campo, 1554)
    2.-  La edición de Burgos seguiría el original con fidelidad, incluyendo sus errores. Se le asemeja la de Medina del Campo (1 de Marzo de 1554).
 
   La de Alcalá (26 de Febrero de 1554) se presenta como añadida: sus interpolaciones apuntan a una posible continuación.
 
   La de Amberes, finalmente, muestra un texto corregido y puntuado, en el que se basarían ediciones posteriores.

Colofón del Lazarillo
de Tormes
impreso
en Medina del Campo

 

Vida de San Amaro
(Juan de Junta)
   Estas ediciones remitirían a un Lazarillo perdido, impreso hacia 1552-53.
 
   Los títulos de sus tratados, incluso el de la obra completa, parecen ajenos a su autor por lo desfortunado de su redacción. Ignoran la primera persona de la carta para ofrecer noticias en tercera. Su austeridad se asemeja a la de otros de las prensas de Juan de Junta, como la tercera edición de la Vida de san Amaro (1552).

Lazarillo de Tormes
Amberes, 1554
    3.-  Tras un prólogo, que justifica la carta como respuesta a otra de "Vuestra merced", Lázaro se presenta, encareciendo la honra como necesidad de reconocimiento social y el mérito de quienes, siéndoles Fortuna contraria, salieron a buen puerto.
 
   El primer tratado narra su nacimiento en el Tormes, como Lázaro González Pérez -hijo de Tomé, muerto en la de Gelves-, mantenido por el negro Zaide, amante de su madre, Antona.

Lazarillo de Tormes
Amberes, 1554
   Por necesidad, sirve a un ciego, que lo recibe como hijo y le enseña sus primeras lecciones: algunas según cuentecillos folclóricos, como la forma de beber el vino al ciego o robarle uvas. Lázaro devuelve estas lecciones estrellando al ciego contra un poste, cerca de Torrijos.
 
   En el segundo tratado sirve a un clérigo en Maqueda. El hambre lo lleva a conseguir una llave del arcaz donde el clérigo guarda el pan, pero ésta silba en la boca de Lázaro, dormido. Confundiéndolo con una culebra, el clérigo golpea al muchacho y lo despide.

Imagen folclórica del
Lazarillo de un ciego

 

Tercer tratado
(Medina del Campo)
   Un hidalgo arruinado será amo de Lázaro en el tercer tratado. Para ocultar su ruina pasa hambre y abandona a su criado.
   En el brevísimo cuarto tratado sirve a un fraile mercedario con quien se alude a confusas experiencias sexuales.
 
   Un tratado quinto narra un episodio de los cuatro meses de servicios a un falso buldero. La edición de Alcalá intercala algún episodio más, tomado de Il Novellino de Massuccio.

Grabado del quinto tratado
(Alcalá)

 

Bula de la Cruzada (1581)
   Sirve a un maestro de pintar panderos en el breve sexto tratado, hasta que, con un capellán, se hace aguador.
 
   El séptimo y último tratado cuenta su breve experiencia con un alguacil, tras la que consigue el oficio de pregonero de los vinos de un arcipreste, cuya querida, casada con Lázaro, da lugar a rumores que él desmiente al escribir este libro.

Ordenanza y pregón
del vino (1503)

 

Lazarillo
Milán (1578)
    4.-  Para la fecha de redacción de nuestra obra, contamos con la alusión a una de las dos Cortes de Carlos V en Toledo -1525 ó 1538-9-.
 
   Tampoco la campaña de los Gelves -de nuevo, dos: de 1510 y 1520- aclara mucho. Además, la fecha del hipotético impreso perdido (1552 ó 1553) no impide la existencia de un manuscrito anterior -¿de hacia 1530?-.

Grabado del sexto tratado
(Alcalá)

 

Grabado del séptimo tratado
(Alcalá)
    5.-  Sobre su autor barajamos varias hipótesis.
 
   Si la obra se edita como epístola de Lázaro, estará escrita por el propio Lázaro y sobrará otra indicación. Sin embargo, su inclusión en el Índice de libros prohibidos (1559) y su reedición como "castigado", desde 1573, probaría que el escritor escondió deliberadamente su identidad.
 
   Quienes apuntan a nombres reales proponen varios:

Versión francesa del Lazarillo

 

Diego Hurtado de Mendoza
   El más aceptado ha sido el de Juan de Ortega (†1557), protector de moriscos y protegido del Emperador, a quien preparó su retiro en Yuste.Según F. José de Sigüenza y su Historia de la Orden de San Jerónimo (1605), en la celda de este hombre de "ingenio tan galán" apareció el borrador de la obra "de su propia mano escrito". Que fuese original o copia es difícil de precisar.
 
   Desde la edición del Catalogus clarorum Hispaniae scriptorum (1607) del flamenco Valerio Andrés Taxandro se propone la autoría de Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575), poeta y autor de una burlesca Carta del Bachiller de Arcadia al capitán Salazar.
 
   Desde el siglo XIX, J.Mª Asensio y Julio Cejador apuntan a las semejanzas de Lazarillo con alguna de las representaciones de Sebastián de Orozco. Otras atribuciones señalan a Hernán Núñez, Pedro de Rhúa o Bartolomé Torres Naharro.

 
   A finales del XIX, Morel-Fatio piensa en los hermanos Valdés. Concreta hoy esta posibilidad Rosa Navarro Durán en la figura de Alfonso de Valdés (†1532), secretario de cartas latinas del Emperador:
 
   Alfonso ambientaría el Lazarillo en la prosperidad (1525) de Carlos V; reflejaría su propio erasmismo; ocultaría nombres concretos; dominaría el arte de la carta y el diálogo, coincidiendo con el estilo del Lazarillo; omitiría el nombre de autor en todas sus otras obras...
 
   La sugerente hipótesis descarta posibles nombres para nuestra obra, como Gonzalo Pérez, secretario de la Cancillería que regentaba Alfonso, etc.
 
   Parece poco seria la atribución de 1657 a una compañía de seis pícaros que la terminó en dos días.

Firma de Alfonso de Valdés

 

Diálogos de Luciano
(León, 1550)
    6.-  Como fuentes de La vida de Lazarillo de Tormes añadiremos, a la moda de las cartas mensajeras, la influencia de relatos clásicos, que siguen la fábula milesia. Entre ellos destaca la traducción de obras de Luciano de Samósata.
 
   Muy editada a lo largo del siglo fue la versión, por Diego de Cortegana, de El asno de oro (1513 ó 1525) de Apuleyo (125-180). La figura del avaro Milón, el uso de la primera persona o la sucesión de amos que conoce Lucio, transformado en asno, llegarían a nuestro autor.
 
   Acaso las Confesiones de San Agustín, editadas en 1554...

El asno de oro
(Amberes, 1551)
   El Quarto libro del esforçado cavallero Reinaldos de Montalván (Sevilla, 1542), recogía en el Baldus, la vida de éste último y de su compañero Cíngar, hijo de una mesonera, criado de un ciego y ladrón, hijo de ladrones. Su otro compañero, Falqueto, se tornaría en perro.
 
   El estilo del Lazarillo imita a Quintiliano en su ritmo binario de tono sencillo, ajeno a las artificiosas retóricas medievales.

Reinaldos de Montalbán

 

Lazarillo 
(Amberes, 1554)
    7.-  Mucho se ha debatido sobre el sentido de nuestra obra: ¿es Lázaro un fracasado, víctima de una sociedad sin caridad, o un homo novus, triunfador desde su personal punto de vista? Reconocemos su afán de ostentación y su espíritu jocoso, cínico y desengañado.
 
   Lázaro denuncia la hipocresía social: el ciego, que lo toma como hijo, es un maestro en maldades. El clérigo, desalmado, alegoría de la avaricia, lo aísla del mundo y lo despide de un golpe. El escudero, ridículo propietario de un solar de casas y un palomar derribados, vive del aire y desengaña a Lázaro, mostrándole el verdadero valor de la honra y abandonándolo a la Justicia, tras vivir a su costa.

 
   Los restantes tratados, breves y descoloridos, muestran la maldad de los clérigos sin tintes claros de erasmismo.
 
   Acaso personajes como el Arcipreste oculten personas reales. Se sugiere que Vuestra Merced sea, en realidad, una dama que duda de su confesor, según una hipótetica edición italiana, cuyo prólogo estaba perdido al realizar las de 1554.
 
   Los títulos de las primeras ediciones muestran interés por el tema de la infancia desprotegida y su supervivencia en penosas condiciones, presentado por primera vez en nuestra literatura.
 
   El tema de la mendicidad interesaba desde la Deliberación en la causa de los pobres (1545) de Domingo de Soto y alcanzaba proporciones preocupantes.

Lazarillo 
(Burgos, 1554)

 

Segunda parte de
Lazarillo de Tormes
Amberes, 1555
    8.-  Son muchas las obras inspiradas en Lazarillo de Tormes:
 
   De forma anónima y complementando a nuestro libro, aparecen en Amberes dos ediciones de una Segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes (1555), que dice imitar la primera, pese a sus ecos lucianescos. Su primer capítulo se incluyó en posteriores ediciones del Lazarillo.
 
   Lázaro, convertido en atún, participaba en conspiraciones submarinas. Capturado, recupera su forma humana ante un cadalso, en Sevilla. Excarcelado por Rodrigo de Yepes, Arcipreste de San Salvador, vence al rector de Salamanca en una disputa jocosa.

Segunda parte de
Lazarillo de Tormes
(Amberes, 1555)

 

Segunda parte de
Lazarillo de Tormes
París, 1620
   Otra Segunda parte... de Juan de Luna, aragonés del que poco sabemos, apareció en París, 1620: embarcado para luchar en Argel, Lázaro naufraga. Sus salvadores lo exhiben como hombre pez. En Toledo lo rescatan el arcipreste de San Salvador y su mujer, contra quienes pleitea. En Madrid se emplea con una alcahueta y sirve en Valladolid a siete mujeres. La fortuna que hereda de un ermitaño se la roban sus cuatro mujeres.
 
   Menos éxito logró Lazarillo de Manzanares (1620) publicada con cinco novelas más por el madrileño Juan Cortés de Tolosa. El expósito Lázaro sirve en Alcalá a un pastelero, en Guadalajara a un sacristán y cerca de Madrid, a un santero. Educa a los sobrinos de un canónigo y pone escuela. Evita que lo casen y marcha a Indias.
 
    Lo seguirán un Lazarillo de Badalona, un Lazarillo de Duero...

Segunda parte de
Lazarillo de Tormes
(Amberes, 1555)

 

Lazarillo de Tormes
castigado 
(Madrid, 1573)
   Tras aparecer en el Índice de 1559, nuestro libro se reedita "castigado" -por Juan López de Velasco, cronista y humanista (Madrid, 1573 y 1599)- o no (Milán, 1587 y 1595).
 
   En 1599, la Vida del pícaro Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán introduce la palabra pícaro: Lazarillo queda como precursor de un género, como sentencia Ginés de Pasamonte en El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha (1605). Con La vida de Lazarillo de Tormes se inicia lo que llamamos, a la ligera, novela picaresca.

Lazarillo de Tormes
castigado 
(Madrid, 1599)

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología