DE SANCHO IV A LÓPEZ DE AYALA: LA ÉPOCA DE DON JUAN MANUEL
 



Libro del consejo e
de los consejeros

 
    1.-  La llegada de Sancho IV (1284-1295) al trono fue polémica: la apoya un sector de la nobleza castellana, hostil a la política de Alfonso X y a su admiración por la cultura árabe y judía. Sancho IV reaccionará contra estas tendencias, apoyado por su mujer, María de Molina. Su actitud ortodoxa, acorde con el cristianismo y la ortodoxia, se conoce como molinismo.
 
   Su obra más importante, Castigos y documentos del rey don Sancho (h. 1293), es una colección de sentencias, que se ampliaría con otras obras a lo largo de este siglo.
 
   También se refleja el molinismo en el Libro del consejo e de los consejeros (h. 1293), compuesto por un Maestre Pedro, confusamente identificado con Pedro Gómez Barroso, tío de Pedro López de Ayala. Sigue libremente un Liber consolationis et consilii (1246) de Albertano da Brescia, aunque nuestro texto es rico en auctoritates clásicas -Séneca y Cicerón- o bíblicas. Se ordena "por cuento de seis" en veintiún capítulos de tema moral.
 
   Conservamos un Libro de los cien capítulos, refundición -o fuente- de unas Flores de filosofía, quizá compuestos ambos, o iniciados, en época alfonsí.
 
   El reinado de Sancho IV fue casi tan activo en la composición de libros como el de su padre.
             

Miniatura de los Castigos y
documentos del rey don Sancho

Miniatura de los
Castigos y documentos
del rey don Sancho

Castigos y documentos
del rey don Sancho


Manuscrito francés del Libro del Tesoro
    2.-  Promueve la traducción de dos grandes enciclopedias: el Libro del Tesoro, versión casi literal de Li livres dou tresor, de Brunetto Latini -maestro de Dante y embajador en Castilla, en tiempo de Alfonso X- y el Lucidario, cuyo original, muy libremente tratado, remite a Honorio de Autun, y su De Imagine Mundi.
Manuscrito francés del
Libro del Tesoro

 
    3.-  También se difunde, en, al menos, dos versiones, Barlaam y Josafat, motor de la narrativa posterior: Barlaam -Berlán-, hijo del cruel rey de India, Avenir, descubre la existencia de la muerte. El sabio Josafat le revela los preceptos del cristianismo. Venciendo en disputas religiosas y triunfando sobre mujeres y ambiciones de poder, Josafat convierte a su padre y se retira a hacer penitencia. Asiste a la muerte de Barlaam y muere él mismo de manera ejemplar.
 
   Conservamos otros textos como Los diez mandamientos, las Cantigas prosificadas o los Miráculos romanzados de Pedro Marín.

Manuscrito del
Barlaam y Josafat


Edición impresa de la
Gran conquista de Ultramar
    4.-  Sobresale la Gran conquista de Ultramar (¿1295?), crónica de las Cruzadas -en cuatro libros, según el impreso salmantino de 1503-: tras una breve historia de Tierra Santa, presenta ls hazañas del Caballero del cisne al servicio del Emperador Otto de Alemania; siguen las de su nieto, Godofredo de Bouillon, que conquista Niquea. Un segundo libro introduce a Berta, hija de Flores y Blancaflor y madre de Carlos Mainete. Éste vivió en Toledo y casó con Sevilla, hija del rey Hixem. Se narra la toma de Antioca, la derrota de los turcos por Ricarte de Caumonte, la historia de Baldovín y la sierpe y el triunfo del conde Harpín, que rescata de un lobo al sobrino de Corbalán. Un tercer libro narra la conquista de Jerusalén, con los sucesores de Godofredo, y la fundación de la Orden del Temple y del Hospital. Concluye el cuarto libro con las desavenencias de los reyes cristianos y las conquistas de Saladín en Jerusalén. Concluye con el ataque del Sultán de Babilonia hacia 1264-71.
 
   Los manuscritos conservados presentan interpolaciones; la versión impresa, una referencia al año 1412.

Gran conquista de Ultramar


Folio manuscrito del
Libro del cavallero Çifar
conservado en París
    5.-  A mediados del s. XIV debió componerse el Libro del caballero Zifar, primer libro de caballerías hispánico.
 
   Su prólogo narra cómo el arcediano de Madrid, Ferrán Martínez -a quien se ha considerado descuidadamente autor del libro-, recupera de Roma el cadáver del cardenal y mecenas Gonzalo García Gudiel.
 
   Los infortunios del caballero Zifar comienzan cuando sus caballos mueren al poco de ser utilizados. Zifar marcha de su tierra, sirve a diferentes señores y pierde a sus hijos y esposa. Acompañado de un ribaldo, acepta el matrimonio con la hija del rey de Mentón. Reconoce a sus hijos y mujer cuando aquéllos lo ayudan contra el rey de Ester. Los adoctrina.

Folio manuscrito del
Libro del cavallero Çifar
conservado en París


Folio manuscrito del
Libro del cavallero Çifar
conservado en Madrid
Continúan las hazañas de Garfín y Roboán, junto al ribaldo, ahora llamado el caballero Amigo. Se narra la historia del Caballero Atrevido junto a los Castigos del rey de Mentón, entreverados de Flores de Filosofía o ejemplos de raíz senequista, acaso añadidos posteriormente. La obra termina con nuevas hazañas de Roboán, sus amores con la Emperatriz de las Ínsulas dotadas, que le valen el título de Emperador de Trigida, y su posterior matrimonio con la infanta Seringa.
 
   La estructura del texto recuerda la vida de san Eustaquio: a ella se añaden episodios morales y legendarios o digresiones geográficas.

Libro del cavallero Çifar
Sevilla (1512)

 

Edición de la Glosa al
"Regimiento de príncipes"

Sevilla, 1494
    6.-  Conservamos algunos tratados religiosos, como el Libro de las confesiones (1316) de Martín Pérez, redactado en tres partes, que reflejan mucho de la sociedad medieval. Menos pragmático, aunque próximo a este espíritu, resulta el Catecismo (1325) de Pedro de Cuéllar o los Dichos de los santos padres (h.1327-38) de López de Baeza: treinta y tres breves capítulos sobre las virtudes del maestre y los frailes con un epílogo sobre el hábito de Santiago. Incluye Flores de Filosofía y textos bíblicos.
 
   Quizá deriven de los libros de sentencias o de educación de príncipes otros tratados políticos de la segunda mitad del siglo XIV: romanceamientos, como el tratado Del offiçio del rey e del regimiento del regno, de Santo Tomás de Aquino, o derivaciones de obras, como la de Juan de Gales, próximas al más tardío Tratado de la Comunidad (h.1370). La primera obra original sería la Glosa al Regimiento de príncipes (1348) por García de Castrojeriz, sobre la obra de Egidio Romano. Algunos fragmentos enriquecieron versiones tardías de los Castigos y documentos del rey don Sancho, ya citados.

Libro de
las confesiones

Edición de 1554 de la
Cronica de Alfonso X
    7.-  A Ferrán Sánchez de Valladolid se atribuye la labor de ordenar una espesa red de crónicas de España, como la llamada Versión amplificada de 1289. Ferrán compone la Crónica de Alfonso X y la Crónica de Sancho IV, con el aparente propósito de reconciliar las dos figuras reales. Prosigue el género con la Crónica de Fernando IV.
 
   Algo posteriores serían la Crónica de veinte reyes, fuente del Poema de Mío Cid; la Crónica General Vulgata, refundición de la Estoria de España alfonsí, y la Crónica de 1344, versión castellana de un original portugués, refundida en el siglo XV.

Crónica de Alfonso XI

 

Folio del
Ms. Vat. Lat. 6423
    8.-  El médico Abner de Burgos, más conocido como Alfonso de Valladolid (h.1265-1346), reflejó las consecuencias de su conversión del judaísmo en varios escritos polémicos. Sus obras se conservan en una nebulosa de textos hebreos y castellanos, acaso estos últimos con rasgos aragoneses. Este converso combatió a antiguos compañeros hebreos, como Yishaq ben Yosef ibn Pulgar. Destaca su Libro de las batallas de Dios (h.1295). Su obra más famosa, el Mostrador de justiçia (h.1325), relata su conversión al cristianismo. Ofrenda de zelos proviene de un original hebreo. Se le atribuyen otras obras, como un Libro de las tres creencias o un Tratado de las hadas y se le confundió con el santo Pedro Pascual.
Folio del
Ms. Vat. Lat. 6423

 

Ilustración del
Libro de la Montería
    9.-  La obra jurídica de Alfonso XI destaca por dar vigor a las Partidas de Alfonso X a través del Ordenamiento de Alcalá, de 1348, ya que las leyes que lo integran obedecen, en gran medida, a sus presupuestos.
 
   También se conserva un lujoso códice escurialense del Libro de la Montería (1342-1350) del mismo rey.
 
   De mitad del siglo parecen diversas versiones de la Historia Troyana (h.1350): la atribuida a Leomarte o la atribuida a Alfonso XI.
 
   La Crónica de Alfonso XI (1344-1376) culminaría en una Gran Crónica de Alfonso XI (1376-1379). En los primeros años de la gestación de aquélla participaría aún Ferrán Sánchez de Valladolid.

Folio del
Ordenamiento de Alcalá

 

Crónica Troyana escurialense
    10.-  Semejantes a la materia troyana, se difunden romances, generalmente narraciones en prosa de origen francés, en crónicas o libros más extensos. De tema carolingio son los citados en la Gran conquista de Ultramar: Mainete, Flores y Blancaflor o Berta. Otros son de tema hagiográfico y proceden, básicamente, de la Leyenda Áurea de Santiago de la Vorágine: Estoria de Santa María Egipciaca, Cuento de una Santa Emperatriz, u otras semejantes en sus rasgos, como la Ystoria del noble Vespesiano, Otas de Roma, Estoria del rey Guillelme, El caballero Plácidas o el Purgatorio de San Patricio. El ms. escurialense h-i-13 ofrece un buen repertorio de ellas.
 
   Además encontramos fragmentos castellanos de libros artúricos o una Historia de don Tristán de Leonís, una primitiva versión de Amadís de Gaula, prosificaciones de la historia de Apolonio... Muchos son conocidos por ediciones impresas del siglo XV.

Folio del
Purgatorio de San Patricio

 
DON JUAN MANUEL

 

Retrato de don Juan Manuel
    11.-  El prosista de mayor personalidad en el siglo XIV fue don Juan Manuel (1282-1348), hijo del infante don Manuel, hermano de Alfonso X.
 
   Nació en Escalona y, quizá por ser huérfano con muy pocos años, desplegó en su vida una serie de estrategias para defender sus posesiones, influir sobre el futuro rey de Castilla o acrecentar su patrimonio. Para ello no dudó, en ocasiones, en luchar contra su rey o aliarse al rey moro.
 
   Del inventario de su obra literaria dejó, al menos, dos redacciones, por las que sabemos que ésta ha llegado incompleta.
 
   Escribiría su primer libro entre 1320 y 1324: la Crónica abreviada, resumen de una de las derivadas de Alfonso X.

Prólogo General

Manuscrito de Obras de don Juan Manuel
   Algunos escritos caballerescos se reflejan en el Libro del caballero e del escudero, compuesto hacia 1326, que remite a un perdido Libro de la caballería.
 
   Por estos años compondría su Libro de la caza.
 
   El Libro de los estados, escrito quizá con materiales de diferentes obras, entre 1326 y 1330, sigue una narración próxima a Barlaam y Josafat: en su primera parte el rey Morabán, padre del infante Joas, encomienda al caballero Turín la educación de su hijo. Éste, al descubrir la realidad de la muerte, encuentra al filósofo Julio, castellano, que le expone la doctrina cristiana para salvar su alma en los distintos estados sociales: de Emperador -con anécdotas del autor acerca de la guerra-, de rey, infante, señor, duque, vizconde, infanzón y oficial, con alusiones al nombrado Libro de la caballería y al Libro del caballero y el escudero. Una Segunda parte trata el cristianismo frente a otras sectas y el estado del Papa y la clerecía: cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos, abades, deanes y frailes predicadores.

Edición de El Conde Lucanor por Argote de Molina (1575)

Manuscrito del Libro de los Estados
   Su obra más conocida es el Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor e de Patronio, conocido como El Conde Lucanor y compuesto en 1335.
 
   Consta de dos prólogos y cinco partes, la primera de las cuales es la más célebre por sus cincuenta y un ejemplos o cuentos, tomados de fuentes diversas: árabes, latinas o de crónicas castellanas. Al final de cada cuento incluye una moraleja en verso, única muestra de lo que pudo ser la poesía de su autor. Las otras cuatro partes ofrecen sentencias, en un estilo oscuro, y la manera de lograr la salvación del alma.
 
   El Libro infinido, colección de castigos o consejos a su hijo, recuerda su posición social y el privilegio que esto implica.
 
   Vencido su orgullo ante el poder de los reyes, redacta ente 1342 y 1345 un Libro de las armas o Libro de las tres razones, en que repasa actuaciones suyas y se reafirma en algunos aspectos.
 
   Su última obra es el Tratado de la Asunción de la Virgen María, pensada de nuevo para la salvación de su alma.


 
 
PEDRO LÓPEZ DE AYALA

 

Crónica del rey
don Pedro
(1526)
    12.-  Ávido lector de tratados políticos y crónicas fue el canciller de Castilla, Pedro López de Ayala (1332-1407), nacido en la actual provincia de Álava.
 
   A él se debe la Crónica del rey don Pedro, extenso relato de las difíciles relaciones del rey con los nobles y monarcas vecinos. Incluye dos cartas del moro Benahatín de estilo sapiencial. Se imprimió frecuentemente a lo largo del siglo XVI. La siguen la más breve de Enrique II y las de Juan I -especialmente interesado por la corona de Portugal- y Enrique III, preocupado por legitimar su reinado y remediar la división del Papado en Aviñón.
 
   Las diversas redacciones de estas crónicas dificultan su edición. Por otro lado, presentan personajes y situaciones vividas por su autor, con alusiones a sí mismo y a su familia, ofreciendo inéditas perspectivas y justificando su actitud.    Por estos años componía Juan Fernández de Heredia (Zaragoza, 1310) su Grant Cronica de Espanya (1393).

Ms 1798 BNM f.1r de
Crónicas

 

Versión castellana de los
Morales de San Gregorio
con un retrato del canciller
   A las Crónicas del Canciller se suman un Libro de la caza de las aves y unos romanceamientos o versiones, semejantes a traducciones.
 
   Entre ellas destacan los Morales de San Gregorio, una Historia troyana, unas obras de San Isidoro, una Consolación de Filosofía de Boecio -acaso con Comentarios de Nicolás Trevet- y, sobre todas, unas Décadas de Tito Livio, con la exposición de Pierre Bersuire.

Edición del
Flos Sanctorum (1544)

 

Libro del
conosçimiento
    13.-  A la literatura de viajes pertenece un Libro del conocimiento (h. 1350-90), probablemente elaborado sobre textos escritos y no sobre viajes reales: de Castilla a Alemania, Polonia, Noruega, Roma, Alejandría, Etiopía, Mesopotamia, India, Constantinopla e Hircania, con especial interés por los pendones de cada reino.
 
   También conservamos una versión del Libro de Marco Polo y otra del Libro de las maravillas de Juan de Mandeville.
 
    14.-  Heredera de El Conde Lucanor es una breve colección de ejemplos: el Libro de los gatos, adaptación de más de cincuenta ejemplos de la obra de Odo de Cheriton, acaso romanceada a comienzos del siglo siguiente.
 
    15.-  Los tratados de devoción conocen una pequeña joya en los Soliloquios (h.1390) del jerónimo Pedro Fernández Pecha (¿1340?-1402), deudores de las Confesiones de San Agustín.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología