LA POESÍA ILUSTRADA
 



Periódico El Poeta editado por
Nicolás Fernández de Moratín

 
    1.-  En el último tercio del siglo XVIII se difunden, realmente, las ideas ilustradas. Se ha señalado el lustro de 1774-1779 para centrar sus grandes obras poéticas. No sólo proceden de Francia y de sus filósofos enciclopedistas. También se conocen en España las modas italianas y algunas inglesas. Constatamos que la Ilustración española no es un cambio de escuela artística, sino un cambio de cultura respecto a la anterior.
 
   La poesía tratará temas artísticos, científicos, cósmicos filosóficos, sociales o humanitarios y los nombres de Aristóteles o Santo Tomás se verán sustituidos por los de Newton, Galileo o Guttemberg. Se ha criticado el tono prosaico de la producción de estos años.
 
    2.-  El madrileño Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780) puede considerarse el primer poeta ilustrado. Cultivó una poesía muy variada: desde los versos frívolos de arte menor -anacreónticas, romances...- hasta sonetos y otras composiciones clásicas. En el Arte de las putas muestra su preocupación social y su realismo ante los problemas de la época. Su hijo Leandro Fernández de Moratín publicó sus obras en 1821.

Retrato de José de Cadalso
    3.-  Entre los grandes poetas ilustrados está el coronel José de Cadalso (1741-1782), nacido en Cádiz, y, para algunos, el primer romántico español.
 
   Publicó sus poemas Ocios de mi juventud (1773), con el pseudónimo de José Vázquez. Ofrece una colección de poesías desenfadadas sobre los temas habituales de la anacreóntica: los placeres del campo, el amor, el vino o la amistad, en la línea de la poesía rococó.
 
   La muerte de su amante María Ignacia Ibáñez en 1771 le sumió en una crisis de la que brotan sus Noches lúgubres, que algunos críticos consideran prosa poética. Narra en ellas cómo Tediato desentierra el cadáver de su amada y la angustia que le conduce al amor por la humanidad.
     4.-  A Fray Diego Tadeo González (1733-1794) se le incluye en una Segunda escuela poética salmantina formada por poetas que, como Cadalso, coinciden en algún momento en esa ciudad. Sus obras se publican en 1796. Destaca el poema didáctico Las edades, donde refleja la teoría geocéntrica del universo. Generalemente, trata el tema bíblico.
 
   Fundador de esa escuela salmantina fue José Iglesias de la Casa (1748-1791), que escribió una poesía de epigramas en arte menor, con resonancias pastoriles y gusto rococó.


Obras de
José Iglesias de la Casa
   El toledano Cándido María Trigueros (1736-1798), eclesiástico, publicó sus dos obras El poeta filósofo y El viaje al cielo del poeta filósofo en Sevilla. Pese a su prosaísmo, trató el tema del hombre desde una perspectiva moral, según el Essay on Man de Alexander Pope y demostrando un conocimiento de Newton.
 
   Félix María de Samaniego (1745-1801), riojano alavés, publicó en 1781 sus Fábulas, en una línea satírica y moral.
 
   Tomás de Iriarte (1750-1791) nació en Tenerife. Se aprecian sus Fábulas literarias semejantes a las de Samaniego, con quien mantuvo cierta polémica. Destacamos su poema didáctico La Música y sus Epístolas de tema variado en la línea horaciana.

Obras de
Tomás de Iriarte, 1782

    5.-  Sin duda, la figura más representativa del siglo XVIII español es la del asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), socio de las más importantes academias de la época, ministro de Gracia y Justicia y miembro de la Junta Central. Sufrió prisión y defendió la causa nacional frente a la francesa.

Retrato de Jovellanos
por Francisco de Goya
   En poesía influyó sobre la escuela salmantina, a cuyos miembros envió su Epístola primera invitándoles a abandonar la poesía amorosa por otra más digna, de tema filosófico o moral.
   En la línea del poeta italiano Parini, escribe sus Sátiras contra los vicios de las clases altas.
   Su elegía A la ausencia de Marina y su Epístola desde el Paular son ejemplos de una poesía sentimental, no exenta de cierto aire prerromántico y de las Odas de Fray Luis de León, modelo y maestro de Jovellanos.

Obras de Jovellanos

 
    6.-  Pero el poeta por excelencia del XVIII es el extremeño Juan Meléndez Valdes (1754-1817). Estudió leyes en Salamanca y convivió con los poetas de esa escuela. Ejerció la docencia y la carrera jurídica, protegido por Jovellanos. Colaboró con José Bonaparte y sufrió el destierro en Francia, donde murió.

Manuscrito de
Meléndez Valdés
   Batilo es su nombre poético y sus poemas ilustran las corrientes de la poesía de su siglo.
   Hasta los años 80, Meléndez Valdés destaca por sus odas y anacreónticas, de verso, generalmente, heptasílabo y de un erotismo marcado y rococó.
 
   Pronto aparecen los temas ilustrados: la crítica de la aristocracia, la autenticidad de la vida del campo, la figura de Dios como creador, el progreso social, etc. Destaca de esta etapa su epístola, El filósofo en el campo.

Retrato de Meléndez Valdés
por Francisco de Goya

   La Elegía moral A Jovino el melancólico es un magnífico ejemplo de poesía prerromántica por sus tonos tristes y sombríos. El neoclasicismo de Meléndez Valdés se refleja por su conocimiento de Horacio en odas como la IX A la Fortuna.
 
   Estos breves rasgos de nuestro autor reflejan la poesía de todo un siglo en sus temas amorosos, filosóficos, religiosos -moderadamente ortodoxos en este caso-, sociales, patrióticos y humanos.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología