GARCILASO Y SU TIEMPO
 



    0.-  A principios del siglo XVI, la poesía española conoce un momento de ruptura. Los poetas conocían la poesía italiana, pero pocos -entre ellos, el Marqués de Santillana- habían imitado su verso.
 
   Autores como Juan del Encina o Garci Sánchez de Badajoz mantienen su estilo cancioneril frente a las nuevas generaciones italianizantes.

Folio del
Cancionero de Petrarca


Primera edición de las
Obras de Boscán y Garcilaso
    El cambio se confirma en 1526, cuando Juan Boscán sigue el consejo de Andrea Navagiero de escribir versos italianos, siguiendo el modelo de Petrarca (1304-1374).
 
    1.-  Juan Boscán Almogáver (Barcelona, 1487/92-1542) publicó tres poemas en la segunda edición del Cancionero General de Hernando del Castillo (1514), pero implantó en castellano las modas italianas.
 
   Reparte sus Obras (Barcelona, 1543) en cuatro libros: el primero recoge su obra cancioneril en octosílabos: canciones, coplas, villancicos...

 

Manuscrito de
obras de Boscán (l.II)
   El segundo incluye casi cien sonetos y algunas canciones en versos italianos, de tema, generalmente, amoroso.
 
   Abre el tercer libro la extensa -2793 vv.- fábula de Hero y Leandro en endecasílabos libres, rica en digresiones. La sigue un capítulo y unas epístolas en tercetos encadenados, como la dedicada a Diego Hurtado de Mendoza, que elogia el estudio y la aurea mediocritas. Cierra el libro una Octava Rima sobre el reino del Amor, basada en Pietro Bembo.

Segunda edición de las
Obras de Boscán y Garcilaso

 
   El cuarto libro contiene obras de Garcilaso. Ediciones posteriores añadieron coplas y poemas de Boscán antes manuscritas, como se hace aún hoy.
 

 
    2.-  Boscán refleja la herencia cancioneril, en su correspondencia con el Almirante Fadrique Enríquez (1460-1538). Éste trató a poetas como Fray Luis de Escobar, López de Villalobos, Francisco de Santisteban, Quirós, Alonso de Ledesma... Otros cultivadores del octosílabo serían Fernández de Heredia, Vasco Díaz de Frexenal o el vihuelista valenciano Luis Milán, junto a cultivadores del endecasílabo, como Antonio de Soria.

Escudo del Almirante
Fadrique Enríquez

 
GARCILASO DE LA VEGA (¿1501?-1536)

 

Retrato de Garcilaso
     3.-  Este noble toledano defendió al Emperador en la guerra de las Comunidades (1520-1522), y en 1522-24 fue nombrado caballero de Santiago por combatir en Rodas a los turcos. Al año siguiente, se casa con Elena de Zúñiga, de la que tendrá tres hijos. Fue regidor en Toledo y, en 1526, conocería a su musa: la portuguesa Isabel Freyre. En 1529 deja Toledo para acompañar al Emperador a su Coronación en Bolonia.
 
   Sus primeras obras mostrarían rasgos cancioneriles, como sus ocho coplas octosilábicas, anteriores a 1532, frente a otras italianizantes: las Canciones I, II y IV y, acaso, los Sonetos I, V, VI, XXVI, XXVII y XXXVII.

Soneto XIV manuscrito

Primera  égloga
   De 1532 será el Soneto IV y la Canción III, que recuerda su desterro en una isla del Danubio.
 
   Ese año, gracias al Duque de Alba, marcha a Nápoles, donde trata a los poetas de la Academia Pontaniana -seguidores de Pontano y Sannazaro (†1530): Antonio Epicuro, Antonio Minturno...-; a Luigi Tansillo o a Bernardo Tasso, que lo presentarían a Pietro Bembo. También leyó a Ariosto.
 

Supuesto retrato de
Garcilaso de la Vega

 

Obras de
Boscán y Garcilaso
   Ahora escribe la Égloga II (1533-34), parcialmente dialogada, sobre el amor desgraciado de Albanio por Camila y las virtudes de la casa de Alba. Compone los Sonetos XI, XIII, XVI, XXI, XXIII, XXIV y XXIX (1533-36), mitológicos o referentes a familiares -su hermano- y amigos napolitanos.
 
   Redactó poesía latina, y visitó en España a Boscán (1533), a quien dedica una Epístola (12/10/1534). La muerte de Isabel Freyre (¿1533-34?) le inspira la Égloga I y los Sonetos X y XXV.
 

Dos sonetos
de Garcilaso

 

Autógrafo de Garcilaso
   Fue alcalde de Reggio (1534) y reflejó la campaña de Túnez (1535) en los Sonetos XXXIII y XXXV y la Elegía II. Ya habría escrito la Elegía I a Bernaldino de Toledo y la Ode ad Ginesium Sepulvedam, así como los Sonetos VII, VIII, XII, XV, XIX, XXVIII, XXX y XXXI, con alusiones a un posible amor napolitano y referencias mitológicas.
 
   Ahora escribiría su Canción V a la Flor de Gnido. Un año después, la Égloga III (1536): cuatro ninfas tejen los mitos de Orfeo y Eurídice; Apolo y Dafne; Venus y Adonis, y, finalmente, la muerte de Isabel Freyre.
 
   Ese año muere en Niza, luchando contra los franceses. Su cuerpo se trasladó dos años después a Toledo. Junto a sus poesías dejó unas cartas en prosa y un testamento .
 

Autógrafo de Garcilaso

 
   A sus influencias petrarquistas añadimos las de líricos castellanos y clásicos latinos: Horacio, Virgilio u Ovidio.
 
   Tiñe su platonismo una visión doliente del amor, heredada de la Edad Media, y su ideal guerrero se desvanece ante la ingratitud del Emperador.
 
   Su obra recibiría comentarios de Francisco Sánchez de las Brozas -el Brocense- (1574 y 1578) y Fernando de Herrera (1580).
 
   Aunque la edición impresa de 1543 -y posteriores- ha sido clave para editar su obra, existen manuscritos importantes, como el códice de Gayangos: 17969 BNM.

Obras comentadas de Garcilaso

 

Cancioneiro Geral
     4.-  El portugués Francisco Sá de Miranda (1481-1558) colaboró en el Cancioneiro Geral. Un viaje a Italia entre 1521 y 1526 le mostró la poesía nueva del Dolce Still Nuovo: la plasmó en redondillas, sonetos y églogas.

 

Diego Hurtado
de Mendoza
    5.-  Amigo de Garcilaso y Boscán fue el granadino Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575), viajero, soldado, y diplomático en Londres, Venecia y Roma, donde gozó del respeto de Pietro Aretino. Desterrado a su tierra natal (1569), escribió la Guerra de Granada.
 
   Sus poemas se imprimen por primera vez en Obras (Madrid, 1610): églogas, canciones, epístolas, poemas en octosílabos, veintiocho sonetos, una Fábula de Adonis, Hipómenes y Atalanta y epigramas. Su poesía amorosa forma el Cancionero a Marfira: doña Marina de Aragón (†1549).

Diego Hurtado
de Mendoza

 

Obras
(1610)
   En manuscritos se difunden poemas burlescas: "Elegía de la pulga", "En loor del cuerno" y morales.
 

 
    6.-  A las modas italianizantes, se oponen quienes reivindican la lírica tradicional, como Gregorio Silvestre (1520-1569) -que también escribió metros italianizantes, póstumamente impresos en Granada, 1582- y el salmantino Cristóbal de Castillejo (h.1492-1550), secretario del infante Fernando, familiarizado con el erasmismo y fallecido en Viena. Dejó un Sermón de amores y un Diálogo de mujeres, entre el feminista Fileno y el misógino Alethio: revisa, en octosílabos y versos de pie quebrado, a casadas, doncellas, monjas, viudas, solteras y alcahuetas. Goza de buen humor y de actitud abierta ante su época

Diálogo de mujeres
(1554)

 

Gutierre de Cetina
    7.-  Gutierre de Cetina (Sevilla, 1514-1557), amigo de Hurtado de Mendoza, canta a Dórida desde el río Betis y a Amarílida desde el Pisuerga, bajo el nombre de Vandalio. Hacia 1537 visita Italia meridional y en 1546, México. Volvería a Milán en 1548 y moriría en México antes de 1557, en circunstancias oscuras.
 
   Sus maestros petrarquistas serían Tansillo y Ausias March, vertido al castellano por estos años. A dos obritas en prosa y algunas composiciones octosilábicas sumamos dieciséis epístolas -algunas ovidianas- y más de doscientos sonetos y madrigales, entre ellos, el más famoso de nuestra lírica. Salvo alusiones de Fernando de Herrera, su obra quedó inédita hasta el siglo XVIII. Se lee en manuscritos -uno próximo al autógrafo-, como Flores de baria (sic) poesía (México, 1577).

Obras de Ausias March

 

Varias Poesías
Hernando de Acuña
    8.-  Hernando de Acuña (¿Valladolid?, 1518-1580) fue capitán de Alfonso de Ávalos en Italia, donde trató a Garcilaso -que le dedicaría una oda latina-. Hacia 1544 fue prisionero de franceses en Narbona. Sirvió a sus reyes en Alemania, África y Países Bajos, hasta su retiro en Granada, junto a Hurtado de Mendoza, Gregorio Silvestre y Barahona de Soto.
 
   Tradujo poemas caballerescos, como Orlando Innamorato de Boiardo o Le Chevalier Déliberé de Olivier de la Marche, que interesó al Emperador.
 
   Su viuda incluyó en Varias poesías (1591) poemas endecasílabos: una Fábula de Narciso, una Disputa de Áyax y Ulises sobre las armas de Aquiles y una Carta de Dido a Eneas -de sus últimos años-. Ofrece poemas de Galatea y Damón y Silvia y Silvano; una colección de sonetos, de los que destaca "Ya se acerca, Señor, o ya es llegada", exaltación del Emperador: "un Monarca, un Imperio y una Espada" y, finalmente, poemas octosilábicos tradicionales. Completan su producción obras manuscritas en cancioneros.

 
    9.-  Cerca del neoplatonismo, el portugués Jorge de Montemayor (1520-1561) publica su Cancionero (Amberes, 1554), dividido en obras de amores y de devoción, en metros tradicionales e italianizantes. Escribió en verso y prosa la primera novela pastoril española: la Diana (h.1559), rica en diálogos.
 
    10.-  Recordemos que esta lírica italianizante o tradicional convive con un despertar por otras formas populares: villancicos, romances, canciones, refranes...

Romancero

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología