SALAMANCA, FRAY LUIS Y OTRAS VOCES
 



Edición renacentista de las
Obras de Horacio

 
    1.-  Si se acepta la existencia de una escuela de Salamanca, habría que agrupar aquí una serie de poetas que desarrollan su poesía en la segunda mitad del siglo XVI. Se caracterizan por su academicismo -muchos de ellos son profesores- y su tendencia a la vida sedentaria.
 
   Comparten una sensación de desengaño ante el curso de los acontecimientos de su tiempo, que se traduce en una huída de los negocios mundanos mediante el neoplatonismo y una admiración por la poesía de Horacio, cuyas Odas serán un modelo constante para imitar. Estamos ante una poesía que destaca por sus valores morales.
    2.-  Fray Luis de León (1527-1591) es el mejor representante de esta escuela salmantina.

Fray Luis de León
editado por Quevedo, 1631
(Oda a Francisco Salinas)
   La temática de toda su poesía puede definirse como una tensión entre una aspiración de soledad, a través de la noche, la vida retirada o la contemplación de las estrellas, y una realidad que la frustra: procesos inquisitoriales, luchas universitarias, cárcel... Recuerda, según la escuela platónica, que el alma tiene su origen en las esferas más altas, según el cosmos antiguo.
 
Por eso, prepara su retorno al punto de partida. Sin duda, su composición más significativa es su tercera Oda a Francisco Salinas.
 
   Casi todas sus composiciones desarrollan la lira como estrofa. También tradujo a los clásicos latinos -Horacio y Virgilio- e incluso hebreos.

Retrato de
Fray Luis de León

Poesías de
Francisco de La Torre
editadas por Quevedo, 1631
   Aunque es escasa la producción poética latina de nuestro poeta, podemos ponerlo en contacto con un grupo de eruditos y amigos suyos que alternaron los poemas castellanos con otros latinos. En esta lista incluiríamos a Francisco Sánchez de las Brozas (el Brocense), Juan de Almeida, Juan de Grial, Pedro Chacón o Benito Arias Montano.
 
   Sus poesías permanecieron inéditas hasta 1631, año en que Quevedo las imprimió por primera vez.
 

      3.-  Francisco de la Torre es el poeta misterioso del grupo de Salamanca. Se le conoce por la edición de sus poesías que preparó Quevedo el mismo año que las de Fray Luis de León: 1631. Su temática desarrolla temas petrarquistas, incorporando la huella de poetas italianos más actuales. Destaca su sensibilidad ante los temas de la noche, la tórtola solitaria, el dolor por la ausencia de la amada, etc.

   Francisco de Medrano (1570-1607) es un sevillano afín al grupo de Salamanca. La huella de Horacio es constante en su poesía, así como el tono moral y desengañado que lo acerca al siglo XVII en que muere. Por eso, se le ha considerado, a veces, un poeta barroco.
 
    4.-  Dos poetas más alejados de esta escuela serán Francisco de Figueroa (1536-1617 aprox.) y Francisco de Aldana (1537-1578). Aunque los dos parten del primer petrarquismo, éste último, militar profesional, mostrará una necesidad de retiro paralela a la de Fray Luis, con quien comparte amistades como Arias Montano.
 
   Francisco de Figueroa será un ejemplo claro del ambiente neoplatónico que se da en la poesía como reacción ante el desengaño que anuncia el Barroco.

Portada de las Obras
de Francisco de Aldana, Milán (1589)

 
    5.-  Otras voces se oyeron en los conventos de la Orden del Carmelo, donde se cultivó un tipo de poesía religiosa y devota, que debe mucho a la lírica cancioneril, a la tradición bíblica y a las obras, aún inéditas por entonces, de Fray Luis de León. Entre estas voces se oye, en primer lugar, la de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), que glosó, junto a otras compañeras, numerosos villancicos populares tradicionales.

Obras de
Teresa de Jesús
   En segundo lugar, nombraremos a San Juan de la Cruz (1542-1591), estudiante un tiempo en la Universidad de Salamanca. Sus obras más famosas son el Cántico espiritual y la Noche oscura del alma. Cultivó la lira como estrofa predilecta y su poesía cuenta, con símbolos a veces oscuros, el encuentro entre Dios y el alma del poeta, como corresponde a la poesía mística. Él mismo acompañó sus poemas de glosas y comentarios en que explicaba la simbología bíblica.
Obras de
Juan de la Cruz

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología