LA PROSA EN ÉPOCA DE FELIPE II
 



 
LA FICCIÓN

Los siete libros
de la Diana
    1.-  En el reinado de Felipe II (1556-1598) aparecen nuevos géneros de ficción.
 
    1.a.- El portugués Jorge de Montemayor (1520-1561) fue poeta y autor de obras religiosas, como Diálogo espiritual o Exposición moral sobre el psalmo LXXXVI (1548).
 
   Inaugura la novela pastoril -siguiendo la Arcadia (h.1503) del italiano Sannazaro- con Los siete libros de la Diana (Valencia, h.1559). Carente de acción narrativa, la obra desarrolla en las montañas de León los desamores bucólicos de Selvagia -primer libro-; de la cortesana Felismena -segundo- y de la pastora Belisa -tercero-. En el templo de Diana, descrito en un cuarto libro por la sabia Felicia, se conciertan los amores de Selvagia y Silvano. El quinto presenta a Diana malcasada. Tras el romance de Amarílida y Filemón, expresa Sireno su desamor a Diana -libro sexto-. Con fragmentos en portugués, leemos los amores de Duarda y Danteo -séptimo libro-; el reencuentro de Felismena y Félix y las bodas de todos en el templo de Diana, donde se encuentran Arsileo y Belisa junto a Selvagia y Silvano.

 

 

Los siete libros
de la Diana

Los siete libros
de la Diana

Los siete libros
de la Diana
   Bajo estos nombres hablan, en verso y prosa, personajes reales de la Corte y su entorno.
 
   La promesa de Segunda parte dio lugar en 1563 a la continuación del médico salmantino Alonso Pérez.
 
    1.b.-  En los cinco libros de Diana enamorada (Valencia, 1564) presenta Gaspar Gil Polo (1530-1584) a ésta enamorada de Sireno. La pastora Alcida reencontrará a Marcelio, de quien la separó una tempestad en el mar -l.I-. Ismenia narra la pérdida de Montano, traicionado por su madrastra -l.II-. El Canto III incluye el Canto de Turia, elogio en verso de los poetas valencianos. La anagnórisis de amantes y hermanos se produce en el libro IV, así como el amor de Diana y Sireno, tras la muerte de Delio, marido de aquélla. El libro V se cierra entre fiestas cortesanas.

Segunda parte de Alonso Pérez

 

Diana enamorada
   Gil Polo aprovechó los recursos de Montemayor: mosaico de narraciones amorosas, personajes reales camuflados y mezcla de verso y prosa.
 
    1.c.-  Ya estaba en marcha el género pastoril, continuado en el Pastor de Fílida (1582) de Luis Gálvez de Montalbo, que culminaría con La Galatea (1585) de Cervantes y La Arcadia (1598) de Lope de Vega. Al siglo XVII corresponde la obra de Jerónimo de Tejada.

Diana enamorada

 

Inventario
    2.a.-  Otras variantes de la ficción aparecen también ahora: la novela morisca, con El Abencerraje (1561): este musulmán, prisionero del cristiano Rodrigo de Narváez, recupera su libertad, por cumplir su palabra de volver a prisión, una vez celebradas sus bodas con Jarifa. El éxito y brevedad de la obra hizo que se incluyese, desde 1561, tras el cuarto libro de la Diana de Montemayor, o, en 1565, en el Inventario de Antonio de Villegas, que incluye Ausencia y soledad de amor, novelita sentimental o pastoril en verso y prosa.
 
    2.b.-  Pero si la derrota del moro español suaviza la hostilidad que éste inspiraba, también fue origen de frecuentes levantamientos. La historiografía registra uno de los más sangrientos: la Guerra de Granada, escrita entre 1571 y 1575 por Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575).


 

Guerra de Granada
    2.c.-  Guerras civiles de Granada (1595 y 1619) del murciano Ginés Pérez de Hita (¿1544-1619?) -cuyo título real será Historia de los bandos de los Zegríes y Abencerrajes, caballeros moros de Granada (...) hasta que el rey don Fernando Quinto la ganó- consta de dos partes. La primera, novelesca, responde al título anterior: durante el siglo XV, el reino de Granada sufre las tensiones de los Abencerrajes, acosados por los, generalmente traidores, Zegríes. Muça, hijo del rey Mulahazén, intenta conciliar ambos bandos, que tejen amores y matrimonios presididos por señores cristianos. Cuando los Zegríes acusan de infidelidad a la Sultana, los Abencerrajes acuden al rey Fernando, que vence al Rey Chico y toma Granada. La trama se adorna con poemas y romances moriscos.
Guerras Civiles de Granada

 

Selva de aventuras
   Una segunda parte trataba la insurrección de las Alpujarras.
 
    2.d.-  Otras obras muestran de nuevo la cara amable del morisco: la Historia de Ozmín y Daraja -breve cuento amoroso de dos jóvenes de diferente religión, que Mateo Alemán incluyó en su Guzmán de Alfarache de 1599-. Se retomarán en el Romanticismo europeo del siglo XIX.
 

 
    3.-  Continúa la novela bizantina en la Selva de aventuras (1565) de Jerónimo de Contreras. Su protagonista es el peregrino Luzmán, y la aventura refleja la resignación estoica ante la fortuna.

 

Sobremesa y alivio de caminantes
    4.-  El valenciano Joan de Timoneda (1518/20-1583) es autor de El buen aviso portacuentos (1564), pero su obra cumbre será El Patrañuelo (1567), colección de veintidós patrañas o cuentos, equiparables a las novelas italianas, en las que inspira algunas de ellas. Otras son de carácter folclórico. Por el lugar central que ocupa, destaca la undécima: extensa historia de Apolonio, rey de Tiro.
 
   Menos estructurada resulta su Sobremesa y alivio de caminantes (1569).

El Patrañuelo

 
PROSA IDEOLÓGICA

Epistolario espiritual
    5.-  La prosa ideológica, marcada por la Contrarreforma y el Concilio de Trento (1545-1563), insiste en la moral religiosa y ortodoxa en los textos.
 
    5.1.-  A Juan de Ávila (1500-1569), procesado por la Inquisición entre 1531 y 1533, debemos, entre otras obras, un Epistolario espiritual de más de doscientas cincuenta cartas en cinco partes, publicadas desde 1578. Se dirigen a personajes de diversos estados sociales y en la edición impresa aparecen anónimos: reciben recomendaciones para sus diferentes formas de vida.

Manuscrito de Juan de Ávila

 

Libro de la oración
y la meditación
    5.2.-  Su amigo, Luis de Sarriá, dominico granadino, fue conocido como Fray Luis de Granada (1504-1588).
 
   Escribió obras breves latinas y, desde 1545, el Libro de la oración y la meditación (1554), del que planeó una tercera parte: Guía de pecadores (Lisboa, 1556 y 1557), tratado moral y religioso, rehecho en 1567, por orden de la Inquisición, a causa de su erasmismo. Un primer libro trata las penas del infierno y el segundo, "de los vicios y de sus remedios" y "del ejercicio y uso de las virtudes".

Introducción al
símbolo de la fe

 

Introducción al
símbolo de la fe
   Su obra maestra la Introducción del símbolo de la fe (1583), exalta la creación divina: se concreta en una enciclopedia sobre elementos naturales, plantas y animales y, desde su segunda mitad, sobre el mundo menor, que es el hombre, en cuatro partes. La quinta aparece en 1585.
Introducción al
símbolo de la fe

 
    5.3.-  Autores espirituales de esta época fueron Diego de Estella (1524-1578) o Malón de Chaide (1530-1589).
 
    5.4.-  Fray Cristóbal de los Ángeles (Ávila, 1536-1609) compuso Triunfos del amor de Dios (1590) y diez Diálogos de la conquista del Reino de Dios (Madrid, 1595) entre un M[aestro] y un D[iscípulo], acerca del alma, las virtudes para ganar el Reino de Dios, la Pasión de Cristo, los vicios que estorban su reino y la contemplación que lleva al recogimiento para alcanzarlo.
 
    6.-  San Juan de la Cruz (Juan de Yepes: 1542-1591), fue carmelita y autor de comentarios a sus poesías, sencillos por su erudición breve y ajustada a los libros bíblicos.

Diálogos de la
conquista del Reino de Dios

 

Manuscrito autógrafo
de Las Moradas
    7.-  La carmelita abulense Teresa de Ahumada sería Santa Teresa de Jesús (1515-1582). De origen converso, escribe, a instancias de su confesor, el Libro de la vida, acabado en 1562 y retocado en 1565. Recordando las Confesiones de San Agustín (354-430) y el Abecedario espiritual de Francisco de Osuna, Teresa teje, con sencillez, en cuarenta capítulos, su vida y las fases de su proceso espiritual. Critica la hipocresía de algunas monjas y compara el alma con un huerto que debe regarse: recogimiento, quietud, sueño, unión y arrobamiento son los pasos de este camino místico. La fundación del monasterio de San José de Ávila y algunas visiones completan esta autobiografía.

 

Obras (1588)
   Al mismo propósito didáctico responde Camino de perfección, conservado en dos redacciones autógrafas de 1564 y 1569. Sus cuarenta y cuatro capítulos rigen la vida contemplativa, la oración y la interpretación del Padrenuestro. Semejante contenido muestran las tres partes del Libro de las Fundaciones, iniciado en 1573, que incluye un repertorio de monasterios fundados por la autora, desde San José del Carmen.
 
   Siguiendo la analogía del castillo espiritual, compone desde 1577, las siete secciones de Las Moradas. Tratan la condición del alma, la perseverancia, sequedad de la vida, oración de recogimiento, unión, señales de Dios al alma y matrimonio espiritual. Su prosa se completa con un Epistolario y obras menores. En 1588 Fray Luis de León aprueba y prologa sus Obras.

Obras (1588)

 

De los nombres de Cristo
    8.-  Años después redactaría Fray Luis de León (Cuenca, 1527-1591) también descendiente de conversos y prisionero de la Inquisición, De los nombres de Cristo (1583). Comenzada en 1572, refleja un diálogo en que Marcello expone a sus compañeros Juliano y Sabino, en una granja a orillas del Tormes, sus apuntes sobre los nombres de Cristo. La primera edición, en dos libros, disertaba sobre los nombres en general y sobre diez nombres de Cristo. Cada parte se cerraba con un poema. Tras el nombre de Esposo -último de la segunda parte- se leía La perfecta casada, declaración del capítulo último de los Proverbios. Una segunda edición de 1585 incluye el Tercer libro, sin el nombre de Cordero, que aparece póstumo desde 1595. Consta hoy de catorce nombres, explicados en un diálogo ciceroniano, en cuidadísimo romance -reivindicado frente al latín-, que no excluye alguna escena naturalista o momentos propios del diálogo socrático. Fray Luis sigue fuentes bíblicas que lo aproximan al tono de sus poesías, como en el nombre Príncipe de la paz, posible glosa a su Oda a Salinas.
Autógrafo luisiano

 

Dos tratados de
Cipriano de Valera
    9.-  Destaca la figura del protestante Casiodoro de Reina (h.1520-1594), que tradujo al español la llamada Biblia del Oso (1569) por un grabado. Compañero suyo de exilio fue el sevillano Cipriano de Valera (1532-1602), revisor de esta obra (ed.1602) y autor de diversos opúsculos.
 
   Un año después de esta versión, aparece, revisada por Arias Montano la Biblia de Amberes (1570).
 
    10.-  El valenciano Fadrique Furió Ceriol (1527-1592) publicó en Amberes El Concejo y Consejeros del Príncipe (1559), dedicado a Felipe II. Próximo al erasmismo, este partidario de la Biblia en castellano, defiende el poder absoluto del rey. Gran parte de su vida transcurre en Europa, lejos de la vigilancia que se estableció en torno suyo.

Biblia de Amberes

 
MISCELÁNEAS
    11.-  Herederas de la Silva de varia lección son varias obras de proverbios, chistes o anécdotas populares.
 
    11.a.-  La obra más famosa del sevillano Juan de Mal Lara (1524-1571), es la Filosofía vulgar (1568), en la tradición de refranes glosados, iniciada a principios de siglo por Hernán Núñez.

Coloquios satíricos
    11.b.-  Forman el Jardín de flores curiosas (1570) del leonés Antonio de Torquemada (¿1507?-1569) seis tratados en forma de diálogo. Comentan fenómenos sobrenaturales y monstruosos; ríos, lagos, el Paraíso terrenal y el cristianismo; demonios, brujas y fantasmas; hados y fortuna. Los dos últimos, las tierras septentrionales: geografía, prodigios y animales. Cita autores clásicos, como Aristóteles, Plinio, Boecio o Solino, y modernos, como Pero Mexía y, especialmente, Saxo Gramático y Olao Magno, autor de una Historia de las gentes septentrionales (1562)
 
   Anteriormente publicó El Ingenio, o juego de marro, de punto, o damas... (1547), unos Coloquios satíricos (1553), un libro de caballerías: Olivante de Laura (1564) y Manual de escribientes (1574).

Jardín de flores curiosas

 
    11.c.-  La obra del toledano Melchor de Santa Cruz (h.1505-1585), Floresta española de apotegmas y sentencias, sabia y graciosamente dichas, de algunos españoles (1574) es una colección de chistes o anécdotas en once partes: de eclesiásticos, nobles, respuestas ingeniosas, funcionarios de justicia, profesiones, artistas y enamorados, dichos graciosos, lisiados o deformes, burlas, dichos extravagantes y mujeres e inválidos.
 
    12.-  El extremeño Joaquín Romero de Cepeda narra en Rosián de Castilla (Lisboa, 1586), el nacimiento y educación de este caballero por el filósofo Peristrato. Tras unas aventuras alegóricas en que vence a la sensualidad, un ermitaño lo acoge. Vestir el cuero de una sierpe le obliga a refugiarse en el convento de la Osera y hacerse hortelano. Vence a su enemiga Belarina y, combatiendo el Castillo de la Torre, conoce a la princesa Calinoria. Será rey del Nuevo Reino pero, desengañado, vuelve con Calinoria y promete tercera parte de sus aventuras.
 
   La obra, de tono sapiencial en su inicio, muestra el vigor del género de caballerías.
 
    13.-  El Diálogo de los pajes, del último tercio del siglo, fue compuesto por Diego de Hermosilla. En cuatro coloquios critica a los amos, examina los conceptos de nobleza e hidalguía y señala pautas para la educación de príncipes, nobles y mujeres.

Floresta española
de apotegmas

 

Minerva
    14.-  La filología tuvo su más brillante cultivador en el extremeño Francisco Sánchez de las Brozas (1551-1623), que, desde 1562, trabajó en una brillantísima gramática latina: Minerva (1587). Acusado hoy de lógico o racionalista, nunca abandonó el uso de las autoridades literarias.
 
    15.-  Quod nihil scitur (1581) es la obra filosófica del médico portugués Francisco Sánchez (1550-1623), que refleja su escepticismo humanista y su empirismo antiaristotélico.

Quod nihil scitur
(Lyon, 1581)

 

Crónica General de España
    16.-  Ambrosio de Morales (Córdoba, 1513-1591), discípulo de Melchor Cano, proyectó sus intereses lingüísticos en un Discurso sobre la lengua castellana y corrigió la obra de su tío, Fernán Pérez de Oliva. Como historiador, continuó la Crónica general de España (1574-86) de Florián Ocampo y redactó las Antigüedades de las ciudades de España (1575), anticipando la Historia (1592) del Padre Mariana, en su versión latina.
De Rege et Regis Institutione

 

Galateo Español
    17.-  Al sevillano, Gonzalo Argote de Molina (1548-1596) debemos un Discurso sobre la poesía castellana (1575), incluido en su edición de El Conde Lucanor. Este Discurso es una brevísima historia de la poesía española que recuerda la Carta Proemio del Marqués de Santillana. Es autor del nobiliario Nobleza del Andalucía (Sevilla, 1588).
Nobleza del Andalucía

 

Examen de ingenios
    18.-  El navarro Juan Huarte de San Juan (h.1530-1589) publicó un tratado médico y filosófico: el Examen de ingenios para las ciencias (1575), en que estudia diferentes tipos humanos, por sus capacidades físicas y, sobre todo, espirituales. Tropezó con la Inquisición en la decada de 1580. Sus quince capítulos tratan de cómo Naturaleza reparte cada disposición en el cuerpo o en el ánima: memoria, entendimiento o imaginativa, según Platón, Aristóteles o Galeno. Expone las facultades intelectuales de los niños desde su nacimiento y las del hombre en general por la influencia de los cuatro humores corporales. Se especula sobre su influencia en Don Quijote.
Examen de ingenios

 

Tratado de Mathemáticas
    19.-  Adaptación de la obra de Giovanni della Casa sería la del bibliotecario de El Escorial, Lucas Gracián Dantisco (Valladolid, 1543-1587), titulada Galateo Español (Madrid, 1582).
 
    20.-  Juan Pérez de Moya (S.Esteban del Puerto, 1513-1596) fue matemático y autor de tratados sobre filosofía natural.
 
   Publicó Filosofía secreta (1585), tratado de mitología clásica en siete libros: del origen de los dioses y los cinco sentidos de sus fábulas; historias de dioses varones declaradas y moralizadas; de diosas con su sentido histórico y alegórico; héroes y semidioses con declaración; monstruos, quimeras y fábulas para seguir la virtud; transmutaciones ovidianas y mitos relacionados con la muerte.

Filosofía natural

 

Filosofía secreta
   Revela sus fuentes: Genealogia deorum de Boccaccio, Natale Conti, Ovidio y el Tostado, entre otras.
 
    21.-  Discípula de Pedro Simón Abril sería Oliva Sabuco de Nantes (Albacete, 1562), autora de una Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre (1587), que contenía un Coloquio del conocimiento de sí mismo. En él, tres pastores, Antonio, Veronio y Rodonio, disputan sobre el microcosmos que es el hombre, en relación con los animales, citando a Plinio, Solino y Platón. Incluye un breve Tratado de la compostura del mundo, sobre fenómenos atmosféricos y sobre el cielo; un coloquio sobre las cosas que mejorarán este mundo y sus repúblicas, de reformas sociales; dos sobre Medicina y uno de avisos. Bajo el nombre de Oliva se sospecha la autoría de su padre, Miguel Sabuco.

Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre

 
    22.-  Una exposición de las poéticas clásicas aparece en López Pinciano, bajo el título de Philosophía antigua poética (1596). Recogió ideas de Aristóteles y de Horacio e influyó en su época.
 
    11d.-  El recuerdo de los libros de apotegmas y curiosidades queda patente en la Miscelánea de Luis Zapata, anterior a 1596, y en la obra del cordobés Juan Rufo (1547-dp.1620), deudor de Melchor de Santa Cruz: Las seiscientas apotegmas (Toledo, 1596), colección de más de seiscientos episodios chistosos, más algunas poesías.
 
    23.-  El jesuita Pedro de Rivadeneyra (1527-1611) dejó un Tratado de la tribulación (1589), que sigue a Séneca, y una vida de Ignacio de Loyola (1594).

Vida de Ignacio de Loyola

 

Emblemas moralizadas
    24.-  La literatura de emblemas sigue al italiano Andrea Alciato (1492-1550). En España, Hernando de Soto (h.1568-dp.1622) los presenta interpretados alegóricamente, en uno de los cuatro sentidos medievales: son sus Emblemas moralizadas (1599).
 
    25.-  Un broche de oro para cerrar el siglo fue la obra del sevillano Mateo Alemán (1547-1615): Guzmán de Alfarache (Madrid, 1599). En el título se aplicaba al protagonista la palabra pícaro: consolidaba como género la novela picaresca, que cuaja en el siglo XVII.

Edición pirata de
Guzmán de Alfarache
(Zaragoza, 1599)

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología