JOSÉ DE ESPRONCEDA Y LA POESÍA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX
 



Objetos personales de
Mariano José de Larra

    1.-  La poesía romántica tiene sus raíces en la poesía ilustrada, en sus vertientes neoclásica y, evidentemente, prerromántica.
 
   Escasas son las poesías que nos quedan del madrileño Mariano José de Larra (1809-1837). En ellas se aprecia su formación ilustrada en géneros como la sátira, tan característicamente dieciochesca.
 
   Igualmente ilustrada es la formación de Ángel Saavedra, duque de Rivas (1791-1865), que hasta 1834 no cultivó la línea de sus Romances, en los que trató temas medievales y clásicos españoles. De su primera época recordamos Con once heridas mortales (1809), de tema autobiográfico, y El faro de Malta (1828).

Texto ilustrado de un romance del duque de Rivas
   Antonio García Gutiérrez, (1813-1884), gaditano, combinó su formación neoclásica con un interés por el mundo hispanoárabe, que reflejó en sus poemas.
 
   Eugenio de Ochoa (1815-1872), cierra esta breve lista de poetas románticos que partieron de una poesía inspirada por Manuel José Quintana, que proseguiría su magisterio literario hasta su muerte en 1857.

Retrato de
García Gutiérrez

    2.-  José de Espronceda Delgado (1808-1842) nació en Almendralejo (Badajoz). Es, indiscutiblemente, el mejor poeta español de la primera mitad del siglo XIX.

Portada de las Poesías de Espronceda
   Discípulo de Alberto Lista, fundaría con varios condiscípulos la Sociedad Numantina, destinada a expulsar la monarquía española.
 
Su tendencia política fue republicana y democrática. Algunos contemporáneos lo llamaron anarquista, con matiz despectivo.
 
   De su maestro, Lista, recibe el encargo de continuar El Pelayo, obra a la que dedicó momentos distintos entre los años 1825 y 1835.
 
   Imitó la poesía medievalizante de Ossián en obras como Óscar y Malvina o la Despedida del patriarca griego de la hija del apóstata, pero hacia 1834 escribe su Canto del Cruzado y muestra el cambio hacia una lírica plenamente romántica y personal.

Edición de 1852 de las Poesías de Espronceda

   A principios de 1835 aparece la poesía española más popular de todos los tiempos: la Canción del pirata, conocida de memoria por todos los hispanohablantes cultos.

Retrato de
José de Espronceda
   Es un canto a la libertad de un personaje antisocial, que propone un ideal de estética y exotismo lleno de ritmo y música acentual.
 
   A esta obra siguen El reo de muerte, El verdugo y El mendigo, poemas en que Espronceda plantea abiertamente los temas de justicia social y muestra su ideología democrática. Su dignidad personal se afirma cuando manifiesta abierta y absolutamente su rechazo de la pena de muerte.
   En 1838 publica su Canto del cosaco y de 1840 data la segunda de sus obras maestras: A Jarifa en una orgía, en que se dirige a una prostituta para compartir con ella el desengaño de un mundo que no ha sabido estar a la altura de sus ideales.

Portada de El estudiante de Salamanca
   En sus dos últimos años de vida aparecen las dos obras mayores de su producción poética: El estudiante de Salamanca, que es un poema narrativo en que cuenta la muerte de Félix de Montemar, especie de Don Juan y modelo de rebelde antisocial, verdadero titán de su época, que acepta morir a manos del propio demonio o de la mujer que él mismo aniquiló sentimentalmente. Una exhibición de metros con diferente número de sílabas marca los momentos álgidos.
 
   El diablo mundo es la obra que la muerte no permitió concluir a Espronceda. Tras una introducción inspirada en Lord Byron, narra las peripecias de un "Adán" que logra recuperar su juventud física eternamente sin que su madurez "social" siga ese estadio.

Autógrafo del Canto a Teresa en El diablo mundo

Retrato del Padre Arolas
Nos muestra las reacciones del buen salvaje en una sociedad malvada, que le tratará con la brutalidad habitual. De esta obra se ha destacado siempre su segunda parte: el Canto a Teresa en que el autor sublima sus sentimientos de desengaño y tristeza ante la sociedad, el amor, la gloria y el mundo en que le tocó vivir.
 
   Espronceda, primer poeta del Romanticismo español, es, sin duda, la figura más relevante de esta mitad de siglo.
 
    3.-  .El valenciano Juan Arolas Bonet (1805-1849), de formación neoclásica, escribió una poesía erótica, atractiva y sugerente. Trató los temas orientales en la línea de Víctor Hugo, Lord Byron o, incluso, Las mil y una noches, como los temas religiosos. Destacó en su poesía amatoria, delicada e inteligente.
    4.-  "Galaxia esproncediana" es el nombre con que se alude a poetas que siguen de cerca al maestro.

Enrique Gil
y Carrasco
   Antonio Ros de Olano destacó más como narrador que como poeta, pero prologó El diablo mundo de Espronceda y escribió poemas sorprendentes por su enfoque.
 
   El leonés Enrique Gil y Carrasco (1815-1846) murió en Berlín y sus poemas, con alusiones frecuentes a Espronceda, reflejan una sensibilidad superior a la de sus contemporáneos. El cautivo, La violeta o La gota de rocío muestran un sentimiento casi prebecqueriano. También cultivó los temas medievales en su novela y en poemas como Un recuerdo de los templarios.

Gabriel García Tassara

   Salvador Bermúdez de Castro (1817-1883), poeta gaditano, publica en 1840 sus Ensayos poéticos. Su ideología fue conservadora, pero planteó temas sociales y religiosos, en los que La duda -título de un famoso poema suyo- ocupa un lugar primordial.
 
   Gabriel García Tassara (1817-1875) nació en Sevilla y publicó en 1872 sus Poesías. Su tono pesimista y caústico lo acerca, en ocasiones, a Espronceda, aunque este autor presumió siempre de ideología conservadora. En su poema A Laura podríamos buscar ecos del Canto a Teresa.
 
   El vallisoletano Miguel de los Santos Álvarez (1818-1892) publicó en 1840 su libro María, del que Espronceda citó una octava y un verso de esa misma octava en El diablo mundo. Su tono es muy similar al de su maestro extremeño y la amistad que le unió a él fue grande. Sus poemas permanecen hoy inéditos, aunque no olvidados.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología