HUMANISMO Y ERASMISMO: LA ÉPOCA DE CARLOS I
 


    0.-  El siglo XVI desarrolla géneros de la centuria anterior, como la ficción sentimental.
 
   La Cuestión de amor (1513) se centra en el valenciano Flamiano, que ama a Belisena y escribe a Vasquirán para confesarle que no es correspondido. La guerra con el rey de Francia hace que Flaminio sirva a Carlos I y muera en Ravena.
 
   Otros títulos, como la Penitencia de amor (1514), del aragonés Pedro Manuel Ximénez de Urrea, siguen La Celestina: Darino y su amada Finoya, reunidos gracias a los criados de aquél, son encerrados, en sendas torres por Nertano, padre de la dama.
 
   Resulta aún confusa la figura del médico Francisco López de Villalobos. Tradujo la plautina Comedia de Anfitrión (Alcalá, 1517), que incluyó con otros escritos en Los problemas de Villalobos (Zamora, 1541).

Los problemas
de Villalobos

 

Versión castellana del
Enquiridión
   Estos opúsculos, se encabezan por unos problemas en verso -cuarteta y redondilla- resueltos en prosa: seis sobre cuerpos naturales y treinta y cinco sobre cuestiones morales; dos breves diálogos de medicina; un Tratado de las tres grandes, parlería, porfía y risa; una canción glosada, unas cartas; la versión de Anfitrión y unas sentencias, en diez capítulos, sobre el amor.
 

 
ERASMISMO

 
    1.-  El Humanismo renacentista viene con una nueva dinastía real de los Absburgo, inaugurada por Carlos I (1500-1558), que buscó la unidad política y religiosa de Europa. Protegió al holandés Erasmo de Rotterdam (1469-1536), líder espiritual de la cristiandad.
 
   El erasmismo buscó una reforma al denunciar la hipocresía de los clérigos. Procuró una religión sincera, según los ideales de caridad de la iglesia primitiva.

 

Biblia políglota complutense
    2.-  Coincidió con proyectos religiosos peninsulares, como la laboriosa y compleja Biblia Políglota (1514-1517), dirigida en Alcalá de Henares por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517). Aunque el proyecto compromete a filólogos como Nebrija (1441-1522), no pretende una nueva versión de la Biblia desde los textos griegos o hebreos, sino una Vulgata, autorizada por las fuentes originales.
 
   La Universidad de Alcalá contaba con filólogos como el Pinciano Hernán Núñez (1473-1553), autor de una Glosa (Sevilla, 1499) al Laberinto de Fortuna, de opúsculos filológicos y de unos Refranes o proverbios en romance (Salamanca, 1555).
 
   Pudo leer a Erasmo en Alcalá o en Salamanca Hernando Alonso de Herrera, autor de una Disputa contra Aristotil y sus secuaces (¿1517-1522?).

Hernán Núñez,
Refranes

 
   Cisneros simpatizó con alumbrados, místicos o fanáticos, entre quienes destaca Sor María de Santo Domingo (¿1470-?) en Piedrahita (Ávila). Su Libro de la oración (1517-1522), editado por un sacerdote anónimo, recoge sus contemplaciones -una relaciona la música con el alma del cristiano-, una pregunta y una carta consolatoria de la monja.
 
   De importancia en la mística del siglo fue Francisco de Osuna (1497-1540) por su Abecedario espiritual (1528-1554), en treinta y dos tratados, del recogimiento a la contemplación. El franciscano resume su pensamiento en la Ley de amor o cuarta parte del Abecedario espiritual (h.1530).
 
   El protonotario y Arcediano de Reina, Rodrigo Fernández de Santaella (¿†1516?), adaptador del Libro de Marco Polo (1503), publicó un Manual de doctrina necesaria al visitador y a los clérigos (1502), un diálogo o Tratado de la inmortalidad del alma (1503) y un Arte de bien morir.

Libro de  la oración
María de Sto. Domingo

 

Querella  de  la paz
   Diego López de Cortegana, inquisidor sevillano, tradujo El asno de oro (1525) y compuso una Crónica de Fernando III (1516). Adaptó el Tratado de la miseria de los cortesanos de Eneas Silvio, y la Querella de la paz de Erasmo (ambas de 1520).
 
   Erasmo, ya traducido en España en 1516, arraiga en sectores descontentos con la religiosidad tradicional: conversos, alumbrados o recogidos.
 
   Alonso Fernández de Madrid, Arcediano del Alcor, tradujo el Enchiridion (1526) y compuso la Silva palentina, con una biografía de Hernando de Talavera (h.1530), mediador entre cristianos viejos y conversos.
 
   La protección real a éstos últimos permitía esperar un cambio social.

Silva palentina

Diálogo de la doctrina cristiana
    3.-  El erasmismo llega oficialmente a España con funcionarios del Emperador, como los hermanos conquenses Juan (¿1499?-1541) y Alfonso de Valdés (1490-1532).
 
   Juan de Valdés publicó un Diálogo de doctrina cristiana (Alcalá, 1529), entre Antronio, sacerdote ignorante; Eusebio, piadoso, y el arzobispo de Granada, Fray Pedro de Alba. Este catecismo erasmista repasa mandamientos y virtudes, y termina con una versión castellana del Sermón de la Montaña. Tropezó con los recelos de la Inquisición: su autor abandona, hacia 1531, España por Roma y Nápoles, donde muere entre seguidores. Son póstumas las ediciones del Alfabeto cristiano y las Ciento y diez consideraciones divinas.

 

Inicio del Diálogo
de la lengua
   A este corresponsal de Erasmo se le conoce por el Diálogo de la lengua (h.1535). Inédito hasta 1777, trata en sus ocho partes del origen de la lengua, de la gramática, de la ortografía -extensa-, de las sílabas, de los vocablos, del estilo -llaneza frente a afectación-, de los libros y de la conformidad de las lenguas. Su espíritu progresista no le impide rechazar la Gramática de Nebrija por andalucista.
Primera edición impresa
del Diálogo de la lengua

Diálogo de las cosas ocurridas en Roma
   Discípulo de Pedro Mártir de Anglería, Alfonso de Valdés, fue, desde 1526, latinista oficial y secretario del Emperador.
 
   A su servicio escribe el Diálogo de las cosas ocurridas en Roma o Diálogo de Lactancio y un arcediano (1527). La obra presenta los argumentos con que aquél justifica el saco de Roma, del que el arcediano ha sido víctima, considerándolo un castigo de la providencia.

Manuscrito del
Diálogo de Mercurio y Carón


Portada del
Diálogo de Mercurio y Carón (¿1541-45?)
   Más fortuna tuvo el Diálogo de Mercurio y Carón (1529). Sus dos libros siguen los Diálogos de los muertos de Luciano de Samósata (h.125-192), en un diálogo entre Hermes y Caronte. En su primer libro justifican la política imperial frente a Francia, Inglaterra y el Papado, mientras escuchan el testimonio de animas condenadas por su hipocresía, salvo la de un casado ejemplar. En su segunda parte habla el Rey Polidoro, modelo erasmista del monarca justo. Lo siguen un obispo, un predicador, un fraile, un cardenal y una casada ejemplares. Mientras, los dioses comentan los desafíos entre Francisco I de Francia y Carlos el Emperador, a quien justifican.
 
   Imita este estilo el anónimo Diálogo entre Caronte y el ánima de Pedro Luis Farnesio (h.1547), en que el barquero satiriza a este hijo del Papa y defiende la autoridad de Carlos.

Portada de la edición
gótica del Diálogo
de Mercurio y Carón

La lozana andaluza
(Venecia, 1528)
    4.-  Ambientado en Roma, aparece en Venecia La lozana andaluza (1528) de Francisco Delicado. Desde su portada, el libro emparenta con La Celestina y preludia el género picaresco.
 
   Roma y su mundo de prostitutas, alcahuetes, y corrupción distinguen esta obra de la literatura española de su época.
 
   Sorprende la Crónica de don Francesillo de Zúñiga (h.1529), relato desenfadado de la época del emperador hasta el año citado. Es reflejo de una línea paródica que prosperará en nuestras letras.

Comienzo de
La lozana andaluza
(Venecia, 1528)

Obras de Pérez de Oliva
    5.-  Fernán Pérez de Oliva (Córdoba, 1494-1531) dejó un Diálogo de la dignidad del hombre, publicado póstumamente en Alcalá de Henares (1546) y reimpreso con otras obras por su sobrino Ambrosio de Morales en 1586. En él Antonio busca la soledad y escucha un discurso del estoico Aurelio -seguidor de Marco Aurelio y Plinio- sobre la miseria humana. Contesta con otro sobre la dignidad humana, según Pico de la Mirándola. Se interrumpe la obra, que continuaría Cervantes de Salazar. Pérez de Oliva muestra su afición por las ciencias naturales y devuelve al hombre el gusto por su mundo y su condición.
 
   Elogia Córdoba en su Razonamiento sobre la navegación del río Guadalquivir (h.1524) y muestra su dominio del latín en el "bilingüe" Dialogus inter Siliceum, Arithmeticam et Famam (h.1518).

Autógrafo de Pérez de Oliva

 

 
LIBROS DE CABALLERÍAS Y FICCIÓN

 

Palmerín de Oliva
    6.a.-  A comienzos del siglo XVI, la prosa de ficción cuaja en libros de caballerías.
 
   Son blanco de críticas erasmistas, aunque contaron con admiradores como el propio Emperador.
 
   Muchos corresponden al ciclo bretón o al carlovingio -como la historia del Caballero don Renaldos (Sevilla, 1542), cuya cuarta parte adapta el Baldo-, pero la mayoría pertenece al ciclo greco-asiático, representado por Amadís de Gaula y sus continuaciones -Las sergas de Esplandián (1510), de Rodríguez de Montalvo (†1505), o Florisando (1510)-. Su historia llega al libro noveno -Amadís de Grecia (1530)-, obra de Feliciano de Silva, autor también de Florisel de Niquea, para acabar en el duodécimo: Silves de la selva (1546).

 

Don Florisel de Niquea
   Al ciclo greco-asiático se suman los palmerines: Palmerín de Olivia (1511) o Primaleón (1512) o el Tirante el Blanco (1511), versión castellana de la obra de Joanot Martorell. Destacan Don Belianis de Grecia (1545), Florando de Inglaterra (1545), el Caballero del Febo -en el Espejo de príncipes y caballeros (1555)-... Florismarte -o Felixmarte- de Hircania (1556), de Melchor de Ortega, cierra estas obras en tiempo de Carlos V.
Tirante el Blanco
(Valladolid, 1511)

 

Roberto el Diablo (Burgos, 1588)
    6.b.-  Una sección de historias caballerescas se nutre de títulos como la Corónica del Cid Ruy Díaz, Historia de Enrique, fijo de doña Oliva; Libro del Conde Partinuplés; Historia de la Reina Sevilla; La espantosa y admirable vida de Roberto el Diablo; Flores y Blancaflor; París y Viana; La corónica de los nobles caballeros Tablante de Ricamonte y de Jofre..., de carácter legendario. Existen, además, adaptaciones de Orlando furioso y relatos en verso.
 
   Son lecturas de la burguesía que fascinaron a las clases altas.

Espejo de príncipes y caballeros

 

 
MISCELÁNEAS, ESPIRITUALIDAD, NARRACIÓN...

 

Portada de Marco Aurelio
    7.-  Una espiritualidad no estrictamente erasmista se da en escritores como Francisco de Madrid, autor de un Arte de servir a Dios (¿1521-24?).
 
    8.-  El cántabro Fray Antonio de Guevara (1480-1545) proyectó sus obras más allá de la Península.
 
   Su Libro Áureo de Marco Aurelio (1528) apareció sin fecha ni autor. Incluye la vida de este emperador y una supuesta correspondencia suya. Al año siguiente se reedita con el Relox de príncipes (1529). Ofrece una colección de exempla e historietas clásicas que buscan la amenidad en la erudición.
 
   Su Década de los X Césares, Aviso de privados, Libro de los inventores del arte de marear, Menosprecio de corte y alabanza de aldea y Epístolas familiares aparecen en Las obras del ilustre señor don Antonio de Guevara (1539).

Relox de príncipes

 

Obras de Guevara
   Posteriormente editó la Primera parte del Monte Carmelo.
 
   El Menosprecio de corte y alabanza de aldea y las Epístolas familiares son un modelo de prosa para una reforma de la moral y la sociedad. El soriano Pedro de Rúa tachó a su autor de frívolo y poco riguroso en su erudición.
 
    9.-  Pero Mexía (Sevilla, 1500-1551) vió sus obras traducidas a diversas lenguas europeas. Su Silva de varia lección, se publica y amplia de tres a cuatro partes, entre 1540 y 1551.
 

Silva de varia lección

 

Silva de varia lección
   Esta selva mezcla capítulos de historia universal o filosofía, con curiosidades, como el pez Nicolao o el uso de las campanas. Escribió, además, seis Coloquios (1547), una Historia imperial y cesárea (1548) y una Historia de Carlos V, inconclusa.
 
    10.-  Juan de Jarava es autor de unos Problemas del amor y del vino, un Coloquio del viejo y el mancebo y un Coloquio de la mosca y de la hormiga -que da aire erasmista a la fábula de Fedro-, todos impresos en 1544.
 
   Al sevillano Pedro de Luxán debemos unos Coloquios matrimoniales (1550), y a Diego Núñez Alba, unos Diálogos de la vida del soldado (1552).

Diálogos de la vida del soldado

Obras completas de
Alonso de Orozco
    11.-  El beato Alonso de Orozco (1500-1591) nació en Oropesa. Su Vergel de oración y monte de contemplación (1554) se alínea en la ortodoxia. Fray Luis de León debió leer De nueve nombres de Cristo, inédito hasta 1888.
 
   En este contexto aparece la Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554).
 
    12.-  Gran humanista y amigo de Erasmo fue el valenciano Juan Luis Vives (1492-1540), descendiente de conversos. Incómodo con su situación, abandona España en 1512. Desde Brujas (Bélgica), trata asuntos diplomáticos, docentes e ideológicos, en contacto con Erasmo y con humanistas como el francés Guillaume Budé o el inglés Tomás Moro, cuya patria visitó por motivos políticos.

 
   Su extensa obra abarca el campo filosófico, teológico, pedagógico, y filológico. Escribir en latín no benefició su posición en la literatura española convencional.
 
   Se asemeja, en esto, a humanistas no erasmistas, como Juan Ginés de Sepúlveda (1490-1573).
 
    13.-  Desde 1530 comienzan, aún aisladas, las persecuciones contra erasmistas y heterodoxos. Aunque el ataque más violento llegó a la muerte de Erasmo (1536), algunos religiosos despiertan cautelas, como Luis de Carvajal o chocan, más o menos directamente, con la Inquisición, caso de Francisco de Enzinas, autor de unas Memorias latinas; Bartolomé Carranza o Constantino Ponce de la Fuente, autor de una Suma de doctrina cristiana (1543), un Sermón de Nuestro Redentor en el Monte y un Catecismo cristiano, fuente de obras espirituales posteriores.

Instrucción de la mujer
cristiana
(1536)
de Juan Luis Vives

Libro censurado
   Refleja ecos de la Preparatio ad mortem erasmista la obra de Alejo de Venegas, titulada Agonía del tránsito de la muerte (1537), mientras que el Modus orandi se recuerda en el Tratado de la oración (1552) de Antonio de Porras o el Commento... (1545) de Martín de Azpilcueta.
Libro censurado

 
   Otros erasmistas fueron Juan de Vergara; probablemente, María de Cazalla; el impresor Miguel de Eguía; el traductor de Erasmo, Alonso de Virués o Juan Maldonado, autor del Pastor Bonus (1529) e historiador del erasmismo. Su historia es un golpe para el erasmismo y el humanismo español.
 
    14.-  La Historia de los amores de Clareo y Florisea (1552), de Alonso Núñez de Reinoso, mostraba cómo la ficción sentimental nutriría libros de aventuras y narraciones bizantinas, hasta el Proceso de cartas de amores (1553) de Juan de Segura, lector de novela griega. Este género se inauguraba con la traducción, en 1554, de la Historia etiópica o Teágenes y Cariclea de Heliodoro, apreciado por los erasmistas.

Historia etiópica

 

Comienzo de El Crotalón
    15.-  La narrativa erasmista culmina, en la década de 1550, en dos grandes obras:
 
   El Crotalón (dp.1555), firmado con el nombre burlesco de Cristophoro Gnophoso, se conserva en dos códices -ms.2294, ampliado en ms.18345 BNM-. Consta de veinte cantos, diálogos lucianescos entre el zapatero Micilo y su gallo, reencarnación de Pitágoras (canto I), que narra sus vidas anteriores como puerco (canto II), según Plutarco; clérigo simoníaco (canto III), filósofo religioso y asno, según Apuleyo (canto IV); mancebo de una bruja navarra, transformada en la doncella Saxe (canto V), que elogia al emperador Carlos (canto VI); como cortesana toledana, según Aretino (canto VII), monja soberbia y rana aliada contra los ratones (canto VIII); como Alberto de Cleph, amigo de Arnao Guillén y de su honra (canto IX), por lo que resultó cautivo y rescatado (canto X); asistió en Milán al ostentoso y ridículo entierro del Marqués del Gasto (canto XI);

 
subió al Cielo siendo Ícaro Menipo y contempló la vanidad de filósofos y hombres (canto XII) y la ingratitud de Andrónico hacia Drusila, que ganó el amor de Raimundo; describe la sede de Dios (canto XIII) y los infiernos entre demonios dantescos (canto XIV), reptiles y pecadores, (canto XV) como Rosicler, que asesinó a su pretendiente Dares, por amor de su padre, que la mató, confundiéndola; o el sabio Chirón, (canto XVI). Asiste en la misa de Zenón a disputas de clérigos: destaca Alcidamas en brutalidad y grosería (canto XVII).
El Crotalón

 

El Crotalón
Devorado por una ballena, halla en su vientre a Verdad y Bondad (canto XVIII) y comprende la miseria de quienes sirven a señores (canto XIX). Finalmente, Micilo lamenta ante Demophón la muerte del gallo, en carnestolendas, a manos de unas mujeres estúpidas.
 
   La obra alude a las proximidades de Valladolid, sede de la Cancillería Real.
 
   Permaneció casi desconocida hasta 1871 y se atribuyó a Andrés Laguna (h.1499-1559) y a Cristóbal de Villalón.

Dioscórides de
Andrés Laguna

 

Provechoso tratado de
cambios y contrataciones
    16.-  Cristóbal de Villalón (1505-1581) es autor de la Tragedia de Mirrha (1536), adaptación del décimo libro de las Metamorfosis ovidianas.
 
   El Scholástico (h.1538), diálogo humanista en cuatro libros, imita El Cortesano de Castiglione: en una reunión de maestros de la Universidad de Salamanca se propone cuáles han de ser las cualidades del perfecto escolar. Se debate sobre la amistad, la virtud y la vejez (Libro I); se alaba la Teología, Derecho, Medicina..., la condición de maestro y discípulo y el talento de éste (Libro II); las virtudes de ambos: conocimiento de clásicos grecolatinos, rechazo de la filosofía escolástica (Libro III)... Se defiende la mujer y el amor como máximos valores; se elogia la Música y las Bellas Artes, entre chascarrillos amenos, como ocio del escolar. Entre los interlocutores destaca Fernán Pérez de Oliva y Francisco de Bobadilla, que imprime un sello platónico al texto.

 

Diálogo de las transformaciones de Pitágoras
   Una Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente (1539) retoma la querella de antiguos y modernos. Paradójicamente, la obra mas popular de Villalón sería el Provechoso tratado de cambios y contrataciones de mercaderes y reprobación de usuras (1541), ya que un capitalismo incipiente plantea la licitud del interés. Posteriormente, aparece su Gramática castellana (1558).
 
   Se le atribuye, sin base, un breve Diálogo de las transformaciones de Pitágoras, que comparte con El Crótalon sus interlocutores -Micilo y el gallo- y otros rasgos de contenido.

Diálogo de las transformaciones de Pitágoras

 

Viaje de Turquía
    17.-  Del médico Andrés Laguna -autor de un Dioscórides sobre botánica- o de Juan Ulloa Pereira se considera el Viaje de Turquía (h.1557-8).
 
   Este diálogo erasmista entre Pedro de Urdemalas, Juan de Voto a Dios y Mátalascallando narra -tras criticar las mentiras de los confesores, la ostentación de hospitales y la falsedad de las peregrinaciones- la odisea del primero, cautivo de los turcos, entre quienes ejerció la medicina, esclavo del general Zinán Baxá, sin que esto le exima de trabajos más duros. Impone su ciencia y honradez entre los médicos judíos y rechaza, pagándolo caro, las ofertas para renegar de su religión. Aunque liberado por el testamento de Zinán Baxá, a su muerte debe escapar a través de Grecia, cuyas costumbres describe, con pocas ayudas por los griegos, amenazados de los turcos. Desde Italia llega a España, donde lo reconocen sus amigos.
 
   Al día siguiente, Pedro describe, en una segunda parte, la religión, justicia, organización militar, fiestas y comidas turcas y termina con una descripción de Constantinopla.
 
   Nuestro autor utilizó descripciones y relatos de Turquía, como los de Spandugino, Georgievits o Münster.

Viaje de Turquía

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología