SEGUNDA PARTE DEL INGENIOSO CABALLERO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
 



Segundo tomo del
Ingenioso Hidalgo...

por A.F. de Avellaneda

 
    1.-  Un Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha apareció en Tarragona, en 1614, firmado por Alonso Fernández de Avellaneda. Aunque escribir segundas partes de obras ajenas estaba lejos de constituir delito, debió herir a Cervantes por sus alusiones desagradables y por presentar a los protagonistas envueltos en un halo de estupidez con el que nunca los pintó su autor original. Con todo, la obra tiene rasgos de interés.
 
   Su autor, que se finge natural de Tordesillas, sigue desconocido hoy, y no sabemos si debió serlo para Cervantes. Martín de Riquer lo asoció con Jerónimo de Pasamonte, aragonés, compañero de milicia de nuestro autor. Su alter ego, Ginés de Pasamonte, sería maltratado en las dos partes de nuestro Quijote. Otra hipótesis lo identifica con Baltasar Navarrete, dominico vallisoletano y acaso verdadero autor de La Pícara Justina. Cervantes conocería este Segundo tomo... cuando redactaba el capítulo 59 de su Segunda parte.
El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha
Primera edición de
El ingenioso caballero
don Quijote de la Mancha
    2.-  El hecho es que en 1615 aparece la Segunda parte del Ingenioso Caballero don Quijote de la Mancha, firmada por Miguel de Cervantes y dedicada al Conde de Lemos.
 
   En ella se reúnen los personajes y, siguiendo al bachiller Sansón Carrasco, comentan la primera parte, ya impresa, de Don Quijote. Sancho discute con su esposa; su señor con la sobrina y el ama, que prevé su tercera salida (caps. I-VII). Don Quijote parte con Sancho.
 
   Para llegar a Zaragoza el día de San Jorge -23 de Abril- marchan hacia el Toboso, donde Sancho, forzado por la circunstancia, fingirá que Dulcinea es una rústica aldeana encantada (caps. VIII-X). Abatidos, continúan hasta divisar una carreta de cómicos con máscaras macabras de un auto sacramental. Un demonio provoca a don Quijote y estropea el encuentro (cap.XI).
 
   Conocen al Caballero de los Espejos -¿parodia del Espejo de los caballeros?-, que es derrotado por nuestro hidalgo. Se aclara que dicho caballero es Sansón Carrasco, disfrazado para hacer volver a don Quijote a su aldea (caps.XII-XV).
   Diego de Miranda, hidalgo manchego conocido como el Caballero del Verde Gabán, es un modelo de afecto y respeto para don Quijote (caps.XVI-XVIII). Su hijo es aficionado a la poesía, lo que permite algunas digresiones sobre esta materia. Entre tanto, don Quijote desafía dos leones transportados en un carro, sin que éstos se inmuten ante las bravatas de aquél, que gana el sobrenombre de Caballero de los leones (cap.XVII).
 
   Asisten a las bodas de Camacho, arrogante y rico individuo, cuya novia, Quiteria, es arrebatada por un ardid de Basilio el pobre, poco antes de la ceremonia (caps.XIX-XXI). Se trata de una de las escasísimas interpolaciones de esta Segunda parte, que podría considerarse novela pastoril.
 
   Un estudiante guía a don Quijote a la cueva de Montesinos, donde dice haber encontrado a Durandarte, encantado por Merlín con otros personajes, y ofrecido a una compañera de Dulcinea dinero y esfuerzo para librarla de su encantamiento. Los autores de este libro dudan de la verosimilitud de este episodio (caps.XXII-XXIV).
   Tras encontrar un mozo que marcha a servir en la guerra, un viajero les habla del episodio del rebuzno que ensayaron dos alcaldes para encontrar un asno comido de lobos (caps.XXIV-XXV).
 
   En una venta hallan a Maese Pedro con su mono y su retablo de títeres.
Don Quijote
Don Quijote visto
por Honorato Daumier

Don Quijote
Traducción inglesa
de Don Quijote
   Con los títeres representa el romance de don Gaiferos y Melisendra. Entusiasmado, don Quijote arremete contra ellos, creyéndolos reales, por lo que paga a su dueño los destrozos. Se cuenta cómo Maese Pedro era el galeote Ginés de Pasamonte (I,XXII). Concluye la aventura del rebuzno, estropeada por una torpeza de Sancho (caps.XXVI-XXVII).
 
   A la orilla del Ebro don Quijote encuentra un barco encantado que les guiará a su próxima aventura. En vez de atravesar eclípticas y equinoccios, el barco se estrella contra unas aceñas o molinos de agua. Rescatados, amo y criado pagarán los gastos a los pescadores (cap.XXIX).
 
   Don Quijote conoce una bella cazadora: una duquesa que los invita a su palacio. Su marido y compañeros leyeron las aventuras de don Quijote y Sancho y los agasajan, a pesar de doña Rodríguez, dueña malhumorada, y de un severo eclesiástico. Juntos, repasan sus aventuras (caps.XXX-XXXIII).

   Tras una cacería, los duques organizan un desfile, donde Merlín explica a don Quijote que Dulcinea se librará de su encantamiento si Sancho sufre la penitencia de tres mil trescientos azotes (caps.XXXIV-XXXV).
 
   La Condesa Trifaldi o Dueña dolorida suplica a don Quijote que la libere, junto a sus doncellas encantadas, volando con los ojos vendados a las altas regiones del firmamento sobre Clavileño, caballo de madera. El vuelo ficticio termina con cohetes y con un cartel que certifica la liberación de las dueñas y lo real de la aventura (caps.XXXVI-XLI).
Gustavo Doré
Ilustración de Gustavo Doré

Ilustración de Gustavo Doré
   Cumpliendo su palabra, los duques hacen a Sancho gobernador de la ínsula Barataria, para lo que don Quijote ofrece una serie de consejos, en la línea de los castigos medievales, con cierto aire burlesco. Mientras Sancho intenta gobernar su ínsula, pese a las bromas e impertinencias que le plantean, don Quijote recibe una cencerrada gatuna al desengañar a la doncella Altisidora de sus pretensiones amorosas. También la dueña Rodríguez pide que don Quijote lave el honor de su hija, aceptando casarse con ella, lo que evita el duque (caps.XLII-LII).
 
   Sancho, desengañado del poder, abandona su ínsula tras una fingida revuelta y encuentra a su vecino, el morisco Ricote, que, expulsado de España, vuelve a recuperar su familia en Argel y su tesoro en su pueblo. Sancho cae en una sima de la que lo rescata su amo. Tras restaurar la honra de doña Rodríguez mediante la figura de Tosilos, don Quijote y Sancho dejan el palacio de los duques, camino a Zaragoza (caps.LIII-LVII).

   Unos labradores les muestran retratos de santos y unos aldeanos rememoran la Arcadia pastoril, pero enseguida don Quijote queda atropellado por una manada de toros y, maltrecho, acude con Sancho a una venta (cap.LVIII).
 
   En la siguiente venta, cerca de Zaragoza, descubre que se ha impreso una Segunda parte de don Quijote de la Mancha, lo que descontenta a don Quijote por el poco respeto con que trata a los personajes. Por eso, cambia su ruta y visita Barcelona, en lugar de Zaragoza (cap.LIX).
 
   Un grupo de forajidos ahorcados en los árboles indica que están en Barcelona, donde los recibe Roque Guinart, quien ha oído hablar de don Quijote. Tras asistir a un episodio fúnebre, Roque les facilita la llegada a Barcelona, donde admiran su playa y embarcaciones (caps.LX-LXI). Huéspedes de Antonio Moreno, consultan una portentosa cabeza parlante, que esconde a un estudiante sobrino del dueño. Visitan una imprenta -donde se prepara la Segunda parte apócrifa de don Quijote- y asisten, desde una galera, a una aventura en que Ana Félix, hija de Ricote el morisco, vestida de arráez de un bergantín moro capturado, encuentra a su prometido (caps.LXII-LXIII y LXV).
Don Quijote
Don Quijote visto
por Gustavo Doré

Don Quijote y Sancho  vistos por Picasso
Don Quijote y Sancho
vistos por Picasso
   En la playa de Barcelona sufrirá don Quijote su derrota definitiva, cuando el Caballero de la Blanca Luna lo venza en duelo singular. Es, de nuevo, el bachiller Sansón Carrasco que, tras no lograr que don Quijote reniegue de Dulcinea, le exige que vuelva a su lugar (caps.LXIV-LXV).
 
   Pasando otra vez por la Arcadia fingida, propone a Sancho hacerse pastores, llamándose Quijótiz y Pancino, idea que gusta al escudero (cap.LXVII).
 
   Tras un brutal encuentro con una piara de cerdos, unos servidores de los duques les obligan a ir al palacio, donde Altisidora finge resucitar de una muerte de amor no correspondido, a costa de la paciencia de Sancho Panza (caps.LXVIII-LXX). De camino a su aldea y mientras Sancho se aplica la penitencia para desencantar a Dulcinea, Álvaro Tarfe confirma, ante un alcalde, la condición de personajes auténticos de don Quijote y Sancho, frente a los de Avellaneda (caps.LXXI-LXXII).
 
   Venciendo infundados agüeros, llegan a su aldea, donde don Quijote dicta testamento para proteger a su sobrina y ama y pagar los servicios de Sancho. Muere cuerdo y rodeado de los suyos (caps.LXXIII-LXXIV).
Don Quijote en Barcelona
Don Quijote en Barcelona
con Roque Guinart


Don Quijote en árabe
    3.-  Las diferencias de esta parte con la primera son patentes. Don Quijote es ya consciente de su fama y se deja agasajar como personaje público. Desde la mitad de esta segunda parte, está menos dispuesto a imaginar episodios y permite que otros los dispongan, como los impertinentes duques, Antonio Moreno, etc.
 
   El propio Cervantes indica en el capítulo XLIV su voluntad de restringir, si no eliminar, novelas e interpolaciones como las de la primera parte, y comenta pequeños defectos de ésta, como el robo del rucio de Sancho. Con todo, sobrevive la ficción pastoril: bodas de Camacho, o la morisca: historia de Ana Félix. Puede tenerse la sensación de que Cervantes conservaba parcialmente el esquema de su primera parte de Don Quijote.
 
   En episodios tan brillantes como el de la cueva de Montesinos, se observa un cierto agotamiento del personaje, que parece dudar de su propio fingimiento.
Don Quijote en griego
Don Quijote en griego.
   Para evitar posibles fraudes, Cervantes evita que su personaje continúe expuesto a las manipulaciones de otros autores y narra su muerte en los términos más humanos y aceptables.
 
   Concluye así la obra más impresionante de toda la literatura española, cuyo valor último debió escapar, incluso, a su propio autor.

D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología