| SEGUNDA PARTE DEL INGENIOSO CABALLERO DON QUIJOTE DE LA MANCHA |
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1.- Un Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha apareció en Tarragona, en 1614, firmado por Alonso Fernández de Avellaneda. Aunque escribir segundas partes de obras ajenas estaba lejos de constituir delito, debió herir a Cervantes por sus alusiones desagradables y por presentar a los protagonistas envueltos en un halo de estupidez con el que nunca los pintó su autor original. Con todo, la obra tiene rasgos de interés.   Su autor, que se finge natural de Tordesillas, sigue desconocido hoy, y no sabemos si debió serlo para Cervantes. Martín de Riquer lo asoció con Jerónimo de Pasamonte, aragonés, compañero de milicia de nuestro autor. Su alter ego, Ginés de Pasamonte, sería maltratado en las dos partes de nuestro Quijote. Otra hipótesis lo identifica con Baltasar Navarrete, dominico vallisoletano y acaso verdadero autor de La Pícara Justina. Cervantes conocería este Segundo tomo... cuando redactaba el capítulo 59 de su Segunda parte. | ||||
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![]() Traducción inglesa de Don Quijote |
Con los títeres representa el romance de don Gaiferos y Melisendra. Entusiasmado, don Quijote arremete contra ellos, creyéndolos reales, por lo que paga a su dueño los destrozos. Se cuenta cómo Maese Pedro era el galeote Ginés de Pasamonte (I,XXII). Concluye la aventura del rebuzno, estropeada por una torpeza de Sancho (caps.XXVI-XXVII).
  A la orilla del Ebro don Quijote encuentra un barco encantado que les guiará a su próxima aventura. En vez de atravesar eclípticas y equinoccios, el barco se estrella contra unas aceñas o molinos de agua. Rescatados, amo y criado pagarán los gastos a los pescadores (cap.XXIX).   Don Quijote conoce una bella cazadora: una duquesa que los invita a su palacio. Su marido y compañeros leyeron las aventuras de don Quijote y Sancho y los agasajan, a pesar de doña Rodríguez, dueña malhumorada, y de un severo eclesiástico. Juntos, repasan sus aventuras (caps.XXX-XXXIII). |
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Tras una cacería, los duques organizan un desfile, donde Merlín explica a don Quijote que Dulcinea se librará de su encantamiento si Sancho sufre la penitencia de tres mil trescientos azotes (caps.XXXIV-XXXV).
  La Condesa Trifaldi o Dueña dolorida suplica a don Quijote que la libere, junto a sus doncellas encantadas, volando con los ojos vendados a las altas regiones del firmamento sobre Clavileño, caballo de madera. El vuelo ficticio termina con cohetes y con un cartel que certifica la liberación de las dueñas y lo real de la aventura (caps.XXXVI-XLI). |
![]() Ilustración de Gustavo Doré |
![]() Ilustración de Gustavo Doré |
Cumpliendo su palabra, los duques hacen a Sancho gobernador de la ínsula Barataria, para lo que don Quijote ofrece una serie de consejos, en la línea de los castigos medievales, con cierto aire burlesco. Mientras Sancho intenta gobernar su ínsula, pese a las bromas e impertinencias que le plantean, don Quijote recibe una cencerrada gatuna al desengañar a la doncella Altisidora de sus pretensiones amorosas. También la dueña Rodríguez pide que don Quijote lave el honor de su hija, aceptando casarse con ella, lo que evita el duque (caps.XLII-LII).
  Sancho, desengañado del poder, abandona su ínsula tras una fingida revuelta y encuentra a su vecino, el morisco Ricote, que, expulsado de España, vuelve a recuperar su familia en Argel y su tesoro en su pueblo. Sancho cae en una sima de la que lo rescata su amo. Tras restaurar la honra de doña Rodríguez mediante la figura de Tosilos, don Quijote y Sancho dejan el palacio de los duques, camino a Zaragoza (caps.LIII-LVII). |
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Unos labradores les muestran retratos de santos y unos aldeanos rememoran la Arcadia pastoril, pero enseguida don Quijote queda atropellado por una manada de toros y, maltrecho, acude con Sancho a una venta (cap.LVIII).
  En la siguiente venta, cerca de Zaragoza, descubre que se ha impreso una Segunda parte de don Quijote de la Mancha, lo que descontenta a don Quijote por el poco respeto con que trata a los personajes. Por eso, cambia su ruta y visita Barcelona, en lugar de Zaragoza (cap.LIX).   Un grupo de forajidos ahorcados en los árboles indica que están en Barcelona, donde los recibe Roque Guinart, quien ha oído hablar de don Quijote. Tras asistir a un episodio fúnebre, Roque les facilita la llegada a Barcelona, donde admiran su playa y embarcaciones (caps.LX-LXI). Huéspedes de Antonio Moreno, consultan una portentosa cabeza parlante, que esconde a un estudiante sobrino del dueño. Visitan una imprenta -donde se prepara la Segunda parte apócrifa de don Quijote- y asisten, desde una galera, a una aventura en que Ana Félix, hija de Ricote el morisco, vestida de arráez de un bergantín moro capturado, encuentra a su prometido (caps.LXII-LXIII y LXV). |
![]() Don Quijote visto por Gustavo Doré |
![]() Don Quijote y Sancho vistos por Picasso |
En la playa de Barcelona sufrirá don Quijote su derrota definitiva, cuando el Caballero de la Blanca Luna lo venza en duelo singular. Es, de nuevo, el bachiller Sansón Carrasco que, tras no lograr que don Quijote reniegue de Dulcinea, le exige que vuelva a su lugar (caps.LXIV-LXV).
  Pasando otra vez por la Arcadia fingida, propone a Sancho hacerse pastores, llamándose Quijótiz y Pancino, idea que gusta al escudero (cap.LXVII).   Tras un brutal encuentro con una piara de cerdos, unos servidores de los duques les obligan a ir al palacio, donde Altisidora finge resucitar de una muerte de amor no correspondido, a costa de la paciencia de Sancho Panza (caps.LXVIII-LXX). De camino a su aldea y mientras Sancho se aplica la penitencia para desencantar a Dulcinea, Álvaro Tarfe confirma, ante un alcalde, la condición de personajes auténticos de don Quijote y Sancho, frente a los de Avellaneda (caps.LXXI-LXXII).   Venciendo infundados agüeros, llegan a su aldea, donde don Quijote dicta testamento para proteger a su sobrina y ama y pagar los servicios de Sancho. Muere cuerdo y rodeado de los suyos (caps.LXXIII-LXXIV). |
![]() Don Quijote en Barcelona con Roque Guinart |
![]() Don Quijote en árabe |
3.- Las diferencias de esta parte con la primera son patentes. Don Quijote es ya consciente de su fama y se deja agasajar como personaje público. Desde la mitad de esta segunda parte, está menos dispuesto a imaginar episodios y permite que otros los dispongan, como los impertinentes duques, Antonio Moreno, etc.
  El propio Cervantes indica en el capítulo XLIV su voluntad de restringir, si no eliminar, novelas e interpolaciones como las de la primera parte, y comenta pequeños defectos de ésta, como el robo del rucio de Sancho. Con todo, sobrevive la ficción pastoril: bodas de Camacho, o la morisca: historia de Ana Félix. Puede tenerse la sensación de que Cervantes conservaba parcialmente el esquema de su primera parte de Don Quijote.   En episodios tan brillantes como el de la cueva de Montesinos, se observa un cierto agotamiento del personaje, que parece dudar de su propio fingimiento. |
![]() Don Quijote en griego. |
D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología