Murallas de Tárraco, en Tarragona.
 
Plano de los restos de las murallas de Tárraco
Plano de los restos de las murallas de Tárraco


Un monumento excepcional, tanto por su constructión como por ser el mejor conservado de todos los que nos quedan de la época republicana.
 
Concretamente esta muralla se construyó entre los S.III y II a.C. Su originalidad reside en la conjunción de formas constructivas íberas y romanas y la utilización de diferentes aparejos utilizados en cada fase. Actualmente se conservan más de 1.300 m. en buenas condiciones.
 
En su primera fase -S.III a.C.-, tiene unos grandes sillares sin desbastar -algunos ciclópeos de más de 4 por 1m.-, a modo de zócalo, con una altura de 6m. y 4,5m. de anchura. Se compone de dos lienzos de estos grandes sillares rellenos de escombro y piedras.
 
En una segunda fase, en el S.II A.C., se amplía su perímetro, anchura y altura. Sobre la base megalítica se apoyan unos sillares más pequeños, algunos ligeramente almohadillados, bien trabajados, "opus quadratum", elevando su altura hasta los 11 m. Está compuesta, como en la enterior fase, de dos muros paralelos, separados 4,5 m. rellenos de manpostería, adobes encajados, piedras y cal, con tirantes transversales cada 10 m. Para acceder a la parte superior de la murallas se habilitaron una serie de rampas, de las que nos quedan los restos de tres. En los muros de las murallas se abrieron puertas y seis pequeños accesos adintelados o poternas. Periódicamente tiene sus torres defensivas, situadas en los puntos más vulnerables: torre de Minerva, del Cabiscol y del Arzobispo. Estas torres han sido modificadas posteriormente, en especial de del Arzobispo.
Zócalo de sillares ciclópeos
Zócalo de sillares ciclópeos.
Sillares almohadillados y marcados
Sillares almohadillados y marcados
Poterna adintelada
Poterna adintelada
La torre de Minerva es la más interesante de todas, ya que se construyó en la primera fase. Como tal, tiene un basamento con piedras ciclópeas sobre las que se asientan sillares que conforman sus muros. El interior es una cámara casi cuadrada de 7,50 m. de lado con dos pequeños vanos a modo de saeteras y dos puertas que comunicaban con el interior de la ciudad y con el acceso a la Torre del Cabiscol. Está situda en un ángulo de la muralla. Tiene varias representaciones exculpidas en sus sillares: Cinco cabezas en el zócalo y en la parte superior un relieve de la diosa Minerva, así como incripciones alusivas de la divinidad, datadas en el S.III a.C., muy probablemente las más antiguas de la península. Situada en las inmediaciones la única puerta conservada de esta época, la llamada "Porta dels Socors" -arco de medio punto-, su función pseudo-religiosa era evidente, al ser paso a la ciudad.
Torre de Minerva
Torre de Minerva
Torre de Cabiscol
Torre de Cabiscol.
Torre del arzobispo
Torre del arzobispo

 
Más tarde, se amplió esta muralla, ya sin torres, lo que condicionó la evolución del urbanismo, determinando su crecimiento.
 
La murallas fueron utilizadas y modificadas en varias épocas, perdiendose en gran parte al usar sus sillares como canteras para otras construcciones.