Necrópolis de Tugia, cámara funeraria de Toya, en Pearl de Becerro, Jaén.
Estamos ante la construcción ibérica más importante de las descubiertas hasta la fecha. No solo por su perfecto estado de conservación, también por el monumento en si. Es sin duda la primera gran obra arquitectónica de la peninsula -principios del S. IV a.C.-: existe un diseño preconcebido, una realización sincronizada y un acabado cuidadoso tanto contructiva como estéticamente. Con claras influencias mediterraneas, es un enterramiento de una persona destacada de la comunidad. Los bastetianos, recibieron y asimilaron diseños y técnicas constructivas de culturas como la tartésica, la fenicia o la griega. Su construcción es el resultado de un proceso previamente planificado: primero se excavó el hueco, se "cimentó" con piedras que también servían como pavimento, se levantarón los muros -laterales y de compartimentación- a la vez que los elementos integrados -bancos, molduras-, se cubrió con losas -lajas- y, porteriormente con un túmulo hoy desaparecido.
Se utilizaron sillares de forma y tamaño irregular. Estos se trabajaron minuciosamente para que encajen engatillados unos con otros. Los distintos muros se unieron mediante la introducción de un sillar en el muro contiguo, o continuando las hiladas de ambos muros -engatillados-. La construcción es de piedra caliza blanda, trabajada dos veces, una en la cantera y otra en la obra. La construción tiene unas características muy determinadas que explicamos a continuación: Su planta es casi cuadrada, de 4,50 x 4,60 m. |
Se divide en tres naves rectangulares, un central y dos laterales a su vez divididas en dos estancias, con lo que tenemos una compartimentación en cinco espacios.
En su fondo hay un nicho rectangular, a unos 0,85 m. del suelo, con 1,06 m. de anchura y 0,35 m. de altura, del cual sobresalen las piedras de su base a modo de repisa. Esta base también está "moldurada". La nave lateral izquierda, en su segunda estancia, además del banco corrido tiene un nuevo nicho. La nave lateral derecha, también dividida en dos, presenta el banco corrido en dos de sus lados de la primera estancia. En la segunda a la que se accede mediante un vano hay una encimera sobre el banco corrido en el muro derecho y fontal con hornacina. Es de resaltar la precisa solución adoptada para la sujeción de esta encimera mediante mediante una terminación apuntada del pie que se acopla al biselado de la repisa, concentrando en ese punto el peso.
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