• Iglesia de San Pedro de la Nave en El Campillo, Zamora.
     
    Planta de San Pedro de la Nave
    Planta de San Pedro de la Nave.
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    Data de finales del S.VII. o principios del S.VIII, hacia el año 700, por lo que probablemente fuese una de las últimas construcciones visigodas antes de la dominación árabe.
     
    Su ubicación no es la original, ya que fue trasladada a "El Campillo" -término municipal de San Pedro de la Nave Almendra- para la construcción del pantano de Ricobayo. Su traslado se realizó por la perseverancia de D. Manuel Gómez Moreno, llevandose a cabo bajo la dirección de D. Alejandro Ferrant entre los años 1930 y 1932.
     
    Posiblemente formó parte de una hospedería de peregrinos, a las orillas del río Esla, por lo que documentalmete fue denominada "San Pedro de Estula".
     
    Se levantó sobre un antiguo asentamiento romano, del que se aprovecharon algunos elementos para su construcción.
     
    1.- Es de planta de cruz griega inscrita en un rectángulo, esto es, de tres naves y un transepto trás el cual se encuentra una capilla rectangular en la cabecera -ábside rectangular-. A los extremos del transepto se encuentan dos pórticos, posiblemente, antiguas capillas.
     
    Su traza original fue en un principio de cruz griega simple, modificandose durante la construcción, para añadirle, en su parte occidental dos naves laterales, de la misma longitud que la central y separadas de esta por columnas, unidas por arcos de herradura.
     
    Además de estas dos naves laterales, se añadieron, a los lados del presbiterio dos nuevas salas de función imprecisa, posiblemente "ergastulae" o viviendas de los frailes.
     
    Con esta estructura definitiva podemos hablar de una disposición en planta típicamente visigoda: una conjunción del tipo basilical romano y cruciforme. Se demnomina planta de cruz griega inscrita en un rectángulo. Las medidas aproximadas de este rectángulo son 16,80 m. de largo por casi 11,20 m. de ancho.
     
    Los problemas y cambios del diseño original de la iglesia, llevaron a replantear su contrucción cuando ya estaba bastante avanzada. Como ya hemos indicado, el ábside y el crucero parece concebido en una planta de cruz griega, mientras que el resto es de tres naves, basilical. El error de diseño más evidente pudo aparecer al comprobar que la intesección del crucero con la nave central no era un cuadrado, sino un rectangulo de 3,20 m. x 3,40 m. Así, se decidió montar las actuales columnas que soportan los dos arcos de herradura de la nave central, reduciendo los 20 cm. de desfase.
     
    2.- Exteriormente observamos que la nave central, es bastante más alta y un poco más ancha que las laterales. Está rematada por el ya mencionado ábside rectangular de igual altura. Posiblemente a los pies existiese un átrio columnado hoy desaparecido. Sobresale sobre toda la construcción el cimborrio del crucero, la parte más alta, hoy reconstruido por completo.
     
    Vista sureste
    Vista sureste.
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    Vista suroeste
    Vista suroeste.
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    El conjunto posee una cubieta mixta de boveda de medio cañon y madera, con teja roja al exterior. Actualmente solo se conservan las originales cubiertas de sillarejo de cabecero y las salas contiguas. En la parte occidental, las tres naves antes del crucero, están reconstruidas con ladrillo sobre los primitivos arranques de piedra.
     
    El error de diseño anteriormente comentado, también se observa en el exterior. Concretamente los pequeños contrafuertes que aparecen en las angulos de unión de los muros, son, por tamaño, altura y conformación, el producto de un mal planteamiento de la sillería en la cantera, ya que no ejercen ningún trabajo estructural.
     
    Otro problema añadido era el peso excesivo de las pesadas bóvedas de cañon. En los muros de 80 cm. de espesor -se utilizó este módulo en toda la obra- no se pudieron abrir más que pequeñas ventanas alargadas, aún así, con el tiempo parte de las bóvedas cedieron y se han reconstruido con ladrillo.
     
    Todos estos problenas y soluciones provocan un diseño evolutivo que confieren a la ermita de una gran armonía espacial.
     
    Su fábrica es de sillares de piedra arenisca rojiza colocados en seco. También se utilizaron en su interior mármoles para fustes y columnas.
  • Alzado oeste de San Pedro de la Nave
    Alzado oeste de San Pedro de la Nave.
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    Alzado sur de San Pedro de la Nave.
    Alzado sur de San Pedro de la Nave.
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    Alzado este de San Pedro de la Nave
    Alzado este de San Pedro de la Nave.
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    Alzado norte de San Pedro de la Nave.
    Alzado norte de San Pedro de la Nave.
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    3.- En el interior de la ermita, desde la cabecera a los pies, podemos destacar:
     
    3.1.- La capilla mayor -abside rectangular- tiene tres ventanas y un acceso mediante un arco toral apoyado sobre columnas adosadas a las jambas del hueco. Este arco es de herradura, el más cerrado de toda la iglesia. Sobre él se abre una ventana ciega con arco de medio punto. Como ya hemos dicho este ábside esta cubierto por una boveda de cañon de piedra.

    Vista interior de la nave central
    con el ábside al fondo,
    precedido del arco toral de herradura.
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    3.2.- Inmediantamete antes, las dos cámaras laterales tienen puertas en arcos de medio punto y ventanas con columnitas y tres pequeños arcos. A estas estancias solo se podía acceder desde la iglesia, sus puertas se cerraban desde dentro y en su interior tienen un reclinatorio, lo que nos hace pensar que fuesen "ergastulae" o habitaciones de semiclausura para monjes. Poseen tres ventanas con celosías, dos en su cara sur y una al este. Posteriormente se abrieron unos vanos con arcos de medio punto que comunicaban con la nave del crucero -posiblemente para continuar las naves laterales-, hoy tabicados para restaurar el concepto original. Ambas mantienen su cubierta con boveda de cañon de piedra.
     
    La zona intermedia de estas dos cámaras, perteneciente a la nave central, tiene tres ventanas por lado en su parte superior. Por desgracia de su boveda original solo nos quedan las dos primeras iladas de sillares, el resto es de ladrillo.
     
    3.3.- Pasamos al crucero que está compuesto de cinco espacios diferenciados.
    Vista interior del crucero
    Vista interior del crucero,
    lateral norte.
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    El central, cruce con la nave principal, soporta el actual cimborrio -linterna rectangular de ladrillo con cubierta de cuatro aguas y cuatro ventanas, una por lado- se apoya en cuatro arcos de herradura visigóticos. Los dos que corresponden a la nave central están parcialmente soportados por columnas con capiteles decorados, y los dos del crucero directamente en los los muros.
     
    El mencionado cimborrio está restaurado por completo, ya que la cubierta original era una bóveda de aristas peraltada. Las columnas que soportan los arcos de herradura a la nave mayor tienen magníficos capiteles labrados a bisel.
     
    En los dos extremos se sitúan los dos pórticos, posiblemente diseñadas como capillas secundarias, tienen arcos de medio punto al exterior y de herradura en los vanos interiores. Cada uno tiene dos ventanas -una por lado-, algunas de ellas con dos pequeños arcos divididos por una columnita.
    Vista interior de la parte basilical
    Vista interior de la parte basilical.
    Nave central y sur, en el que
    se aprecian los arcos de herradura,
    el primero restaurado con ladrillo
    y el último tapiado.
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    Los otros dos espacios intermedios -de los pórticos a la intersección de la nave principal con el crucero- están determinados por las estancias que los rodean anteriormente explicadas.
     
    3.4.- Pasando ya a las tres naves -zona basilical- de antes del crucero, parte occidental de la iglesia, vemos que están separadas entre si por dos arcos a cada lado sobre pilares. Originalmente serían tres, pero los primeros fueron cegados para reforzar la estructura. Por lo tanto, solo nos queda un pilar exento por lado. De los arcos originales poco sabemos, solo podemos observar dos antiguos de piedra, uno de herradura -al norte- y otro apuntado -lado sur-. Los otros están restaurados con ladrillo sobre primeras dovelas de piedra originales. La separación con los brazos del crucero está constituída por dos pequeños vanos que no llegan al suelo o ventanas dobles bajo arcos de herradura. Las dos naves laterales tienen tres estrechas ventanas, a modo de saeteras, para que los gruesos muros aguantasen el peso de las bovedas originales. Parecidas son las cuatro ventanas -dos por cada lado- de la parte sobresaliente en altura de la nave central. Ya en la entrada, podemos observar la puerta con arco de medio punto peraltado y una ventana, tambien de medio punto, encima suyo y otras dos pequeñas y rectangulares a ambos lados.
    Vista interior de la parte basilical
    Vista interior de la parte basilical.
    Nave central y norte.
    Se aprecian un arco de herradura
    restaurado con ladrillo
    y los dos que dan al crucero.
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    Decorativamente también podemos diferenciar dos etapas: la primera correspondiente a la idea original de cruz latina con un friso que recorre a media altura todo el edificio ampliandose en los capiteles y ventanas, y, la segunda, a la planta basilical con una iconografía más compleja para la función testimonial de una iglesia ya secular y no monacal como en su origen. De hecho es de resaltar el inacabado reloj -horologium- empezado en la primera etapa, y olvidado cuando el objetivo de iglesia cambió y por consiguiente su decoración.
     
    También las manos ejecutoras de las esculturas son distintas. Unas, las más famosas, correponden al llamado "Maestro de San Pedro de la Nave" y que corresponden a la segunda etapa decorativa: los cuatro magníficos capiteles que sujetan los arcos del cimborrio, los frisos que salen sobre ellos, sus impostas, basas y otros frisos situados encima de las ventanas.
     
    Capitel de dos de aves enfrentadas picoteando un fruto
    Capitel sureste.
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    Los mencionados capiteles son de planta rectangular, y alzado trapezoidal y rectangular dos a dos, formando así un prisma. Tienen caras planas, con una escultura realizada a bisel con fondo plano, que refleja un efecto de claro oscuro muy evidente. Veamos uno por uno situandonos de frente al ábside:
     
    1º.- En el situado a la derecha y más cercano a la capilla -sureste-, la cara trapezoidal refleja a dos de aves enfrentadas picoteando un fruto y en los lados rectangulares aparecen dos cabezas con tonsura y nimbo -representación de santos orientales-. Sobre él, en el friso superior se ven otras dos nuevas cabezas y elementos vegetales.
    Capitel de dos de aves en posición simétrica picoteando en dos racimos de uvas
    Capitel suroeste.
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    2º.- En el de la izquierda y más cercano a la capilla -suroeste- se observan a otras dos de aves en posición simétrica picoteando en dos racimos de uvas, con un racimo central más y todos saliendo de un mismo tallo. En las caras laterales vuelven a aparecer otras dos cabezas humanas, esta vez con barba y sin tonsura ni nimbo. El friso superior repite la secuencia y iconografía del primer capitel. En estos dos primeros capiteles se simboliza el Paraiso, representados en las uvas, las vides y los pájaros.
    Capitel del Sacrificio de Isaac
    Capitel del "Sacrificio de Isaac".
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    3º.- A la derecha y más lejano al ábside -suroeste- se encuentra el capitel donde se representa el "Sacrificio de Isaac". En su cara principal aparece Abrahan a punto de apuñalar a Isaac, pero la mano de Dios lo impide a la vez que señala el cabrito enredado en la zarza. Coronando el capitel aparece la incripción "VBI HABRAAM OBTVLIT ISAC FILIVM SVVM OLOCAVISTUM". En su lados menores se representan a los apóstoles San Pablo y San Pedro. El friso superior o cimacio refleja distinatas aves -perdices, pavos- y vegetales inscritos en roleos.
     
    Capitel de Daniel y los leones
    Capitel de "Daniel y los leones".
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    4º.- El conjunto lo cierra el magnífico capitel de "Daniel y los leones", situado a la izquierda y más lejano al ábside -noroeste-. Es posiblemente el mejor. En él se refleja a dos leones simétricos bebiendo -el agua tiene ondas-, y a daniel en el centro en actitud orante. Sobre la escena la inscripción: "VBI DANIEL MISSVS EST IN LACVM LEONVM". En los lados rectangulares del capitel aparecen San Felipe y Santo Tomás. EL friso superior -cimacio- mantiene los mismos motivos que el anterior. Por último es de reseñar que las basas de estas colunnas tenían esculpidas representaciones de los cuatro evangelistas, de los cuales solo queda visible San Lucas, bajo este capitel.
     
    Los temas de estos capiteles fueron cuidadosamente seleccionados para ejercer una influencia aleccionadora sobre los feligreses. La obediencia de Abraham y la oración de Daniel ante situaciones límites, la vida ejemplar de los apóstoles y la referencia eucarística y salvadora de las aves picoteando las uvas.
     
    A la primera etapa corresponden los frisos que recorren la cabecera y la primera parte de la nave central y que se amplian a las impostas y a los capiteles del arco triunfal de la capilla principal. Estos capiteles, de peor ejecución, representan cuatro arcos en su cara trapezoidal y composiciones circulares posiblemente flores de 12 pétalos en las laterales.
     
    Fue declarada Monumento Nacional el 22 de abril de 1912.